El Palacio de los Deportes sigue en franco deterioro

Las promesas incumplidas cuando son consuetudinarias minan la confianza de la ciudadanía en sus gobernantes. Tras los anuncios rimbombantes, suele sobrevenir un silencio hasta que las palabras se extravían en el olvido. Ello sucede, por ejemplo, con el Palacio de los Deportes, ubicado en el parque 9 de Julio, cuya estructura sigue en franco deterioro. El interior del estadio se ha convertido en la playa de estacionamiento de más de un centenar de motocicletas. Lo curioso es que unas personas impiden el ingreso a quienes quieren conocer lo que fue y tampoco dejan sacar fotografías, invocando la pandemia como argumento.

Este elefante blanco ha sido víctima de varias promesas. A mediados de 2019, el entonces subsecretario municipal de Planificación Urbana dijo que el centro polifuncional sería reformulado y tendría una capacidad para 9.000 personas, ello significaba que debía contar con más lugares de estacionamiento y que la pista del ex autódromo sería usada con ese fin, así como paradas de taxis y de colectivos. “No tocamos nada del parque 9 de Julio, sino que se profundiza su tratamiento como espacio verde. Se hará una nueva forestación”, manifestó el funcionario municipal, mientras la arquitecta a cargo del proyecto dijo que se hallaban trabajando en forma conjunta con la Facultad de Arquitectura de la UNT en todo lo que concernía al resguardo del parque: “estamos respetando las pautas de conservación. Utilizaremos además de la cinta asfáltica del autódromo, las calles circundantes. No se suma pavimento”, señaló.

La idea de la restauración data de mucho tiempo atrás. En 2017, el mismo funcionario municipal había afirmado que los trabajos costarían más de $100 millones, para lo cual se iba a solicitar ayuda internacional. Años antes, en 2013, el ahora ex gobernador Alperovich anunció que trabajaban en un proyecto para convertir el inmueble en un microestadio, donde se podría practicar tenis, boxeo, fútbol 5 y serviría también para espectáculos. La iniciativa había sido confirmada por el entonces secretario de Obras Públicas de la Nación, José López. “Se trata de un sueño que compartimos con el gobernador, de generar un lugar importante para la provincia. En esa zona, además, hay emplazada una gran hotelería, y la idea es poner cada vez más en valor todo eso”, dijo el funcionario nacional. Acotó que la obra se llevaría a cabo con fondos provenientes de la Nación y estimó que podría concluirse en 2014 o 2015 (LA GACETA del 30/10/13).

Ya en 1994, se anunció que un concesionario privado invertiría U$S 1,3 millón para remodelar y reactivar el complejo. En 1999, en la gestión del intendente Oscar Paz, una compañía propuso recuperarlo en ocho meses. El proyecto contemplaba también la construcción de un centro de convenciones para 1.500 personas. En junio de 2011, un funcionario municipal anunció que la refacción demandaría una inversión de $10 millones y que esperaban reinaugurarlo en el año del Bicentenario de la Independencia.

En alguna ocasión dijimos que la ciudad carece de un estadio con capacidad intermedia y su incorporación a la vida cultural y deportiva sería muy apreciada. El estadio techado permitiría montar espectáculos sin problemas, especialmente durante el lluvioso verano. El gigante de hormigón sigue esperando que alguna promesa se haga realidad y lo devuelva a la vida pública.

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