23 Octubre 2004 Seguir en 
El retraso que podría producirse en la campaña de soja, si hasta el mes próximo no llueve lo suficiente como para que se carguen de humedad los suelos, obligaría a que los productores tengan que concentrar la siembra de la oleaginosa en variedades de un mismo ciclo. "El atraso de la siembra significaría pérdidas de rindes en términos teóricos", señaló a LA GACETA el consultor agropecuario Oscar Ricci. "Además -subrayó-, habría más riesgo de ataque de roya en los cultivos y no alcanzarían las máquinas para aplicar los químicos necesarios para combatir la enfermedad".
Mientras promedia la cosecha de trigo en Tucumán, los productores de granos de la provincia esperan que los suelos donde se sembrará la soja se recarguen de humedad, tras un año de sequía como el actual.
Usualmente, el inicio de la campaña de soja comienza a mediados de noviembre, con la siembra de la oleaginosa, pero este año este proceso podría sufrir un retraso por la falta de humedad en los campos. El meteorólogo Juan Minetti pronosticó que las lluvias que se producirían el mes próximo serían insuficientes para que los suelos recuperen niveles adecuados de humedad como para sembrar la soja. "Hasta más de un metro de profundidad hay cero humedad. Con estos perfiles totalmente secos es imposible pensar en la siembra", indicó Ricci, quien consideró aventurado hablar de posibles pérdidas en el sector sojero por la seca. "Tal vez el año pasado no era tan crítica la situación de los suelos como ahora", apuntó. Debido a que la sequía se prolongó en la etapa de cultivo, en la temporada pasada se perdieron de cosechar más de 200.000 toneladas de soja por el fenómeno climático.
Panorama desolador
La preocupación por los efectos de la sequía se adueñó también de los agricultores del sur tucumano, especialmente de los cañeros. "Estamos alarmados por la falta de lluvias, dado que este año la seca parece más intensa que en 2003", reseñó el empresario cañero Ramón Sierra Morales. Dijo que de Monteros hacia el norte llovió más que hacia el sur, donde se observa un panorama desolador, principalmente en los ríos. "Desde Río Seco a Río Chico se ven cursos de agua que son apenas hilos. Duele ver al caudaloso río Gastona con apenas un poco de agua", remarcó Sierra Morales.
Mientras promedia la cosecha de trigo en Tucumán, los productores de granos de la provincia esperan que los suelos donde se sembrará la soja se recarguen de humedad, tras un año de sequía como el actual.
Usualmente, el inicio de la campaña de soja comienza a mediados de noviembre, con la siembra de la oleaginosa, pero este año este proceso podría sufrir un retraso por la falta de humedad en los campos. El meteorólogo Juan Minetti pronosticó que las lluvias que se producirían el mes próximo serían insuficientes para que los suelos recuperen niveles adecuados de humedad como para sembrar la soja. "Hasta más de un metro de profundidad hay cero humedad. Con estos perfiles totalmente secos es imposible pensar en la siembra", indicó Ricci, quien consideró aventurado hablar de posibles pérdidas en el sector sojero por la seca. "Tal vez el año pasado no era tan crítica la situación de los suelos como ahora", apuntó. Debido a que la sequía se prolongó en la etapa de cultivo, en la temporada pasada se perdieron de cosechar más de 200.000 toneladas de soja por el fenómeno climático.
Panorama desolador
La preocupación por los efectos de la sequía se adueñó también de los agricultores del sur tucumano, especialmente de los cañeros. "Estamos alarmados por la falta de lluvias, dado que este año la seca parece más intensa que en 2003", reseñó el empresario cañero Ramón Sierra Morales. Dijo que de Monteros hacia el norte llovió más que hacia el sur, donde se observa un panorama desolador, principalmente en los ríos. "Desde Río Seco a Río Chico se ven cursos de agua que son apenas hilos. Duele ver al caudaloso río Gastona con apenas un poco de agua", remarcó Sierra Morales.







