Verano al ritmo del blue

La divisa que se cotiza en el mercado paralelo cerró en $ 219. La mirada de los analistas acerca del rally del dólar durante este año.

 Dólar Dólar

La temperatura cambiaria es elevada, como las del verano. El dólar “blue” ha experimentado ayer un aumento de $4 y acumuló un alza de $ 10 en la semana que pasó para batir otro récord: cerró en $ 219 por unidad. La divisa que se comercializa en el mercado informal cobra relevancia no sólo por el efecto de los cepos cambiarios (que impiden a los individuos acceder a más de U$S 200 al mes), sino que es lo que más se busca en tiempos de vacaciones en aquellos que han elegido destinos externos para descansar, pese a la pandemia de la Covid-19. Pero también están aquellos que han destinado parte del aguinaldo a ahorrar y guardarlos bajo el colchón ante la certeza de que seguirá subiendo en la medida que la Argentina no solucione sus problemas económicos.

La brecha cambiaria entre el informal y el mayorista es ahora de un 110%. El minorista terminó en $ 110,63. La versión ahorro o solidario culminó la rueda en $181,155 y  las cotizaciones ligadas a la actividad financiera siguieron su derrotero alcista: el contado con liquidación subió a $ 218,82 y el Bolsa o MEP, a $ 212,74.

Según el economista Eduardo Robinson, en economía las expectativas tienen un rol central. “Si el Gobierno no explicita un rumbo claro, un programa de estabilización y crecimiento, si se dilatan indefinidamente los desequilibrios macroeconómicos, las personas y las empresas reaccionan supliendo esa deficiencia”, indica a LA GACETA. Frente a tantas restricciones, los agentes económicos demandan aquellos dólares que no están bajo en control, como el caso del paralelo. El cóctel de problemas que no permiten bajar las presiones cambiarias se completa con una inflación galopante y con un nivel de reservas en el Banco Central que no son suficientes para atender los vencimientos de la deuda argentina.

Robinson explica, además, otras de las razones por las cuales la economía, en este verano, baila al ritmo del “blue”.

• Estacionalidad: hacia la segunda mitad de este mes se revierte la estacionalidad de la demanda de pesos que ocurre en diciembre, empresas que demandan para pagar el aguinaldo y personas que se desprenden de dólares para compras extras por las fiestas.

• Baja de reservas internacionales: con proyecciones inflacionarias que el piso para el año en curso es del 50% y con reservas internacionales de libre disponibilidad en valores exiguos, se estima que no superan los U$S 2.000 millones el Banco Central no está en condiciones de pagar los compromisos externos y se han debilitado las posibilidades de intervenir en el mercado para amortiguar la suba del tipo d cambio.

• Negociaciones en curso con el FMI: hay señales ambiguas, condimentos políticos, divergencias respecto de la velocidad de cerrar el desequilibrio fiscal. La Argentina, no puede prolongar demasiado un acuerdo con el organismo; de lo contrario, los problemas se agudizarán.

• Incertidumbre: el país no tiene ni siquiera una hoja de ruta clara, tiene problemas serios de competitividad, un sistema cambiario desordenado y un agudo problema inflacionario.

Según el consultor, el dólar “blue” refleja las expectativas del mercado porque es que las empresas y las personas pueden comprar libremente, sin regulaciones. “Cuando sube, se encienden las alarmas porque está enviando varias señales, entre ellas, el incremento de falta de credibilidad. De hecho, cuando el dólar informal, se mantiene estable, hay una sensación de calma. Es como el termómetro de la economía y sobre todo de la incertidumbre”, puntualiza.

Según Robinson, nos enfrentamos a una situación económica que no tiene un rumbo claro. Y, por lo tanto, no disminuye la incertidumbre. “Por eso, los indicadores, como el riesgo país, el dólar, las demandas sociales tienen tendencia creciente. En la medida que no haya un programa creíble, la economía seguirá transitando por un camino altamente sinuoso donde no se vislumbra un horizonte claro, esto tiene costos en términos de crecimiento y mejorar la calidad de vida de las personas”, acota.

Como agravante del alza del tipo de cambio informal, la gran cantidad de pesos emitida en el segundo semestre del año pasado confluirá con la caída estacional de la demanda de dinero en febrero, advierte un reciente reporte de Portfolio Personal Inversiones. Esto podría inflar aún más las cotizaciones de los dólares libres y, en consecuencia, la brecha cambiaria. “Una brecha en estos niveles estrangula la actividad económica al desalentar exportaciones e incentivar importaciones, generando una presión constante sobre las reservas que, en algún momento, se vuelve insostenible”, considera el diagnóstico privado.

Dólar vs inflación
1- Al arrancar este año, el Banco Central aceleró el ritmo de devaluación para evitar que el dólar se siga atrasando con respecto a la inflación.

2- Para tener una idea de lo que sucedió con el tipo de cambio durante 2021, el dólar mayorista subió 22%, contra una inflación acumulada del 50,9%.  

3- En lo que va del mes, el dólar oficial se mueve a una velocidad de 2,6% mensual, mientras se espera que la inflación del período sea cercana al 4%.

4- La presión cambiaria llevó a que, en las últimas tres jornadas, el Banco Central vendiera un total de U$S 140 millones para atender a la demanda de divisas.

El informal no se toma licencia
$ 20,03 ha sido el valor del dólar blue en enero de 2018.  
$ 38,75 cotizó el informal en el verano de 2019.
$ 78 se reajustó en el primer mes de 2020.
$ 156 valía por unidad durante enero del año pasado.
$ 219 terminó ayer el dólar informal en las pizarras.

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