24 Octubre 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES- La economía se desliza por la vía del crecimiento, luego del freno de marzo y abril pasado por la crisis energética, aunque lo hace a dos velocidades. La recuperación económica ubicó al PBI en niveles de crecimiento en torno al 8% y lo hizo de la mano de las actividades que frecuentan los sectores con mayor poder adquisitivo, como construcción y autos.
También crece con fuerza el sector servicios, porque la gente se animó más al consumo, como en el caso de la telefonía celular que registró una nueva explosión. El agro aporta mucho también en virtud de los precios internacionales y de las ventajas del tipo de cambio tras la devaluación.
En ese sentido, el nuevo presidente del Banco Central, Martín Redrado, ratificó que el tipo de cambio seguirá en los mismo niveles actuales, es decir, en torno a los $ 3. Esta proyección sirvió como una suerte de réplica tanto para los que auguran un dólar a $ 2,30, como dijo Juan Llach, o lo que proyectan la divisa en los $ 4, porque consideran que el gobierno se hará eco de los reclamos de grupos industriales que se benefician con el tipo de cambio alto.
Mientras tanto, la otra economía, la que involucra a los sectores de menores ingresos transita por un carril lento, a la luz de los datos oficiales de desempleo, pobreza, mortalidad infantil y trabajo de menores. También es inarmónico el crecimiento según las regiones del país, porque una realidad se vive en los grandes centros urbanos y en las regiones agropecuarias más ricas, y otra muy distinta en las provincias menos favorecidas.Producto de un país extenso, con una geografía dispar e inequidad en su desarrollo. Además, arrastró a lo largo de su historia demasiado tiempo de despropósitos políticos. Si se analiza la exclusión desde el estricto punto de vista económico se puede asegurar que a ningún país le conviene dejar a amplias franjas sociales fuera del circuito de la producción y el consumo.
Por otra parte, se sabe que la alta marginalidad es campo fértil para hechos de violencia que luego desalienta decisiones de inversión. Por lo menos, en la actualidad ya no se habla del ajuste permanente, pero seguramente faltan líneas de acción más directa para alejar las carencias sociales.Hubo en los últimos tiempo aumentos salariales y de jubilaciones, pero, por lo pronto, nada ha cambiado demasiado bajo el sol.
También lleva otro signo económico la creación de las empresas de servicios con mayoría de capital estatal, aunque en estos casos todavía hay más dudas que certeza. Por ejemplo, no se sabe cómo la recientemente creada Enarsa se podrá manejar con el escaso presupuesto que maneja en un mercado de hidrocarburos dominado por gigantes internacionales.
Una bisagra
La resolución del tema de la deuda se convertirá en una bisagra a la hora de pensar en el futuro de la economía. En el Palacio de Hacienda hablan de una adhesión cercana al 70% de los tenedores de bonos y se habla de acelerar este proceso.
Sucede que se presentan condiciones favorables en el mercado internacional a raíz del bajo nivel de las tasas de los Estados Unidos y el ministro de Economía Roberto Lavagna no quiere desaprovechar esa oportunidad.
El próximo paso será la presentación del prospecto definitivo de la propuesta ante la Comisión de Valores de los EE UU. Luego, ese organismo se tomará algunos días para dar el visto bueno a la propuesta argentina y luegose estará en condiciones de lanzar formalmente el canje en los principales mercados.Este paso se podría dar durante la primera quincena de noviembre, mientras que en la segunda se abriría un plazo estimado en cinco semanas para que los acreedores decidan si ingresan al canje. Si todo ese proceso concluye con éxito comenzará otra negociación clave con el FMI por las metas fiscales y económicas de los próximos años.
Pare ese tiempo, el Gobierno podrá demostrar el cumplimiento de las metas fiscales de este año, el presupuesto de 2005 aprobado y avances en la Ley de Responsabilidad Fiscal.
A partir de allí, se podría pensar en un horizonte económico donde las marginadas no sea una eterna asignatura pendiente en el país. (NA)
También crece con fuerza el sector servicios, porque la gente se animó más al consumo, como en el caso de la telefonía celular que registró una nueva explosión. El agro aporta mucho también en virtud de los precios internacionales y de las ventajas del tipo de cambio tras la devaluación.
En ese sentido, el nuevo presidente del Banco Central, Martín Redrado, ratificó que el tipo de cambio seguirá en los mismo niveles actuales, es decir, en torno a los $ 3. Esta proyección sirvió como una suerte de réplica tanto para los que auguran un dólar a $ 2,30, como dijo Juan Llach, o lo que proyectan la divisa en los $ 4, porque consideran que el gobierno se hará eco de los reclamos de grupos industriales que se benefician con el tipo de cambio alto.
Mientras tanto, la otra economía, la que involucra a los sectores de menores ingresos transita por un carril lento, a la luz de los datos oficiales de desempleo, pobreza, mortalidad infantil y trabajo de menores. También es inarmónico el crecimiento según las regiones del país, porque una realidad se vive en los grandes centros urbanos y en las regiones agropecuarias más ricas, y otra muy distinta en las provincias menos favorecidas.Producto de un país extenso, con una geografía dispar e inequidad en su desarrollo. Además, arrastró a lo largo de su historia demasiado tiempo de despropósitos políticos. Si se analiza la exclusión desde el estricto punto de vista económico se puede asegurar que a ningún país le conviene dejar a amplias franjas sociales fuera del circuito de la producción y el consumo.
Por otra parte, se sabe que la alta marginalidad es campo fértil para hechos de violencia que luego desalienta decisiones de inversión. Por lo menos, en la actualidad ya no se habla del ajuste permanente, pero seguramente faltan líneas de acción más directa para alejar las carencias sociales.Hubo en los últimos tiempo aumentos salariales y de jubilaciones, pero, por lo pronto, nada ha cambiado demasiado bajo el sol.
También lleva otro signo económico la creación de las empresas de servicios con mayoría de capital estatal, aunque en estos casos todavía hay más dudas que certeza. Por ejemplo, no se sabe cómo la recientemente creada Enarsa se podrá manejar con el escaso presupuesto que maneja en un mercado de hidrocarburos dominado por gigantes internacionales.
Una bisagra
La resolución del tema de la deuda se convertirá en una bisagra a la hora de pensar en el futuro de la economía. En el Palacio de Hacienda hablan de una adhesión cercana al 70% de los tenedores de bonos y se habla de acelerar este proceso.
Sucede que se presentan condiciones favorables en el mercado internacional a raíz del bajo nivel de las tasas de los Estados Unidos y el ministro de Economía Roberto Lavagna no quiere desaprovechar esa oportunidad.
El próximo paso será la presentación del prospecto definitivo de la propuesta ante la Comisión de Valores de los EE UU. Luego, ese organismo se tomará algunos días para dar el visto bueno a la propuesta argentina y luegose estará en condiciones de lanzar formalmente el canje en los principales mercados.Este paso se podría dar durante la primera quincena de noviembre, mientras que en la segunda se abriría un plazo estimado en cinco semanas para que los acreedores decidan si ingresan al canje. Si todo ese proceso concluye con éxito comenzará otra negociación clave con el FMI por las metas fiscales y económicas de los próximos años.
Pare ese tiempo, el Gobierno podrá demostrar el cumplimiento de las metas fiscales de este año, el presupuesto de 2005 aprobado y avances en la Ley de Responsabilidad Fiscal.
A partir de allí, se podría pensar en un horizonte económico donde las marginadas no sea una eterna asignatura pendiente en el país. (NA)







