Escasez de farmacias de turno en el sur

Angustia. Impotencia. Indignación. Desamparo. Es lo que siente una persona que debe comprar un medicamento a deshoras, particularmente, un domingo o un feriado, en Concepción y en otras ciudades. Y si de una urgencia se trata la frustración puede ser aún mayor. Esta situación es perniciosa para los pobladores de localidades aledañas a “La perla del sur”, que no cuentan farmacias, como Arcadia, Gastona o El Molino, entre otras.

Una crónica de nuestro diario del 20 de noviembre pasado, daba cuenta de los padecimientos de los concepcionenses por este inconveniente que no es nuevo. Paradójicamente, durante la pandemia abrieron cinco farmacias en ese municipio, llegando a 33 la cantidad de establecimientos de estas características, de manera, que la escasez de negocios no pareciera ser la causa. Una vecina de barrio El Parque dijo que en la madrugada de un domingo tuvo que recorrer en taxi numerosas zonas de la ciudad, hasta conseguir una farmacia abierta. “Desde la que supuestamente tenía que estar atendiendo de acuerdo con la cartelera de turnos, te mandaban a otra, y esta a otra, y así sucesivamente hasta conseguir una abierta, como gracias al azar. Al final, el recorrido en el auto de alquiler me salió más caro que el remedio. Y esto no es nuevo... es de siempre”, dijo.

Un morador de Arcadia contó que un domingo por la noche, venciendo el miedo a ser asaltado, salió en su moto a buscarle los remedios a su padre en Concepción y luego de andar de un lado a otro, resignado a volver sin los medicamentos, dio finalmente con una abierta.

El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán dijo que este inconveniente se presenta en toda la provincia y el país. En su opinión, el incumplimiento de los turnos se debe a la inseguridad. Señaló que muchos farmacéuticos tienen temor por quedarse solos toda la noche, porque carecen de protección. Agregó que atender los fines de semana durante la noche no resulta redituable económicamente. “Hace un tiempo las farmacias tenían la obligación de hacer turnos porque cuando ibas a los servicios públicos o privados, te atendían y no te proveían de la medicación. Hoy les proveen, al menos la mayoría. Llegás a la guardia, te compensan y te dan la medicación. Eso contribuye a que las farmacias trabajen muy poco”, manifestó. Y agregó que la instalación de nuevas farmacias en el municipio no fue producto de la pandemia, sino por el aumento de egresados en la Universidad en Farmacia. Más allá de los argumentos del directivo, nos parece que si hay una norma hay que respetarla. Si la razón por el incumplimiento de los turnos se debe a la inseguridad o si la actividad no es redituable económicamente, son temas que deben debatirse y buscar soluciones en el seno del Colegio profesional, pero no se puede perjudicar a la comunidad porque se trata de un servicio público. Mientras no se cambie, la norma esta debe ser respetada. Si cada farmacéutico decide unilateralmente atender o no, está menoscabando la autoridad del Colegio que lo nuclea, que a juzgar por esta realidad, tampoco controla en sus asociados el cumplimiento de la disposición vigente y tampoco lo hace el Siprosa. Se trata, por cierto, de un importante servicio a la ciudadanía, por lo tanto, el farmacéutico debería también ser consciente de ello. Una farmacia no es un comercio común, sino una rama importante del sistema de salud.

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