PARA ESTAR ATENTOS. Uno de los hermanos Barraza mostró las cámaras de seguridad que tiene la vivienda desde hace tiempo por precaución. la gaceta / foto de antonio ferroni
Este miércoles a la madrugada, unos fuertes golpes levantaron a todos los vecinos del pasaje Juanes de Artaza al 800. Luego pudieron conectar los ruidos con un robo digno de una película ocurrido en la vivienda de la familia Barraza. El suceso ocurrió cerca de las 5.30. Los autores se llevaron más de $100.000, dos celulares y un reloj.
“Fue cuestión de minutos. Con mi mamá todavía dormíamos y mi papá con uno de mis hermanos ya se habían ido a trabajar”, expresó Milagros una de las hijas de la familia quien presenció el ataque. Según contó a LA GACETA, su familia tiene una empresa de transporte y distribución de carne: conjeturó que quizá eso llamó la atención de los ladrones. “Muchos dicen que fue una entregada. No sé si se imaginaron que acá podíamos tener mucho dinero, pero no es así”, agregó. La vivienda cuenta con cámaras de seguridad y la familia entregó a la Policía una copia de la filmación del hecho. “Nos dijeron que van a investigar. Esperemos que todo se resuelva”, afirmó.
Ocho hombres que se manejaban en dos vehículos estacionaron en la puerta del domicilio y con una herramienta rompieron el candado de la reja. Esto sucedió minutos después de que el señor Barraza y su hijo salieran. “Estaban organizados y había uno que le hablaba a los otros, les decía ‘dale, dale, buscá la plata’, y a nosotras nos amenazaban apuntando con el arma. Nos pedían todo el tiempo que le demos la plata. Nos agarraron del cuello y nos tiraron al piso boca abajo”, contó Milagros.
Según relató la víctima, los delincuentes, luego de romper la reja, se encontraron con una puerta maciza de madera. ¿Qué hicieron ante ese escollo? Comenzaron a pegarle patadas y golpes con los puños hasta destrozarla. “Con ese ruido nosotras nos levantamos a ver qué pasaba. Nos dijeron que abramos la puerta porque era la Policía, les contestamos que no y la derribaron. Automáticamente a mí me llevaron a una habitación, me tiraron al suelo y a mi mamá igual. Se pusieron a revisar toda la casa: revolvieron y rompieron de todo. Dejaron marcas en los muebles, y nos tiraron repisas”, expresó la chica.
Cinco perros al ataque
De los ocho sujetos desconocidos, dos se quedaron en los autos y seis actuaron en el interior de la vivienda. Luego de varios minutos de revolver toda la casa, encontraron un dinero guardado en una de las habitaciones. “Sé que eran más de $100.000. Ahí había unos ahorros de mi mamá porque ella siempre guarda día a día, y, además, estaba la pensión de mi abuela. No le quisimos decir nada porque se moriría. Mi mamá esta muy mal por la situación y dolorida corporalmente”, contó la víctima.
La familia Barraza tiene cinco perros en total y, en ese momento, estaban dos de ellos en el interior de la casa. Según relató Milagros, los animales ladraban e intentaban morder a los delincuentes. “Por suerte no les hicieron nada. Vinieron específicamente por la plata, no se llevaron ni el televisor ni la compu”, dijo.
Al momento de tirarlas en el piso, les sacaron sus teléfonos celulares y un reloj que estaba en la habitación de Milagros. Luego de que encontraron el dinero, huyeron de la vivienda y se dejaron olvidada sobre una de las sillas la herramienta con la que rompieron el candado.
“Habían revuelto todo. Las sillas estaban tiradas y aparentemente no vieron la herramienta cuando se fueron”, agregó.
Ester (60 años), la mamá de Milagros, vive con su familia en el barrio desde hace muchos años. Las víctimas afirman que están con miedo después de lo que les sucedió. “No sabemos cómo ni donde dormiremos. No tenemos puerta todavía. Es indignante la situación”, dijo la joven. “Nos sentimos inseguros. Jamás nos pasó algo como esto. Estamos muy dolidos y atemorizados”, concluyó.
La causa está siendo investigada por Criminalística y se dio intervención a la sección Delitos Contra la Propiedad.








