Piden que se concluya la nueva traza de la ruta 38

No en vano tiene ese apelativo que provoca escalofríos y pareciera haber escapado de las series de miedo de Narciso Ibáñez Menta. La “Ruta de la muerte” no ha querido ser la única en su desdicha, tanto que ha abrazado a su hermana más chica en ese destino.

La ruta nacional N° 38 fue -y lo sigue siendo- sinónimo de hospital y cementerio por la cantidad de accidentes que se registran frecuentemente. Durante años, los comprovincianos del sur soñaron con que la ruta 38 se convirtiera algún día en una autopista. Luego de varias promesas, la nueva traza comenzó a construirse en 2004.

El 7 de agosto de 2007, el entonces presidente Néstor Kirchner inauguró el tramo Famaillá-Monteros y se comprometió a completar la obra hasta Juan Bautista Alberdi, hecho que se concretó en 2015.

En noviembre pasado, dirigentes del sector empresarial del sur manifestaron su preocupación por los constantes accidentes de tránsito, muertos y heridos, como consecuencia de la imprudencia y del crecimiento del flujo vehicular de rodados livianos y pesados.

Los directivos solicitaron a las autoridades de Vialidad de la Nación la urgente reactivación del proyecto de construcción de la segunda calzada de la traza nueva y se lo incorporara en el presupuesto nacional. Se trata del tramo que se va desde Famaillá hasta Alberdi.

En un principio se había proyectado una autopista de cuatro vías, pero a causa de la grave crisis económica de 2001, se decidió en una primera etapa la concreción de una traza de solo dos vías a ejecutarse en cinco tramos. El trayecto de 75 km quedó concluido en 2015, pero no se avanzó en la construcción de la segunda vía.

Los comerciantes se quejan porque la ruta tiene accesos sin señalizaciones y de noche “hay que adivinarlos”, como sucede con los de Monteros y Concepción. “La 38 convertida en autopista va a cumplir un papel importante en el desarrollo de las actividades productivas, industrial y comercial. Estimularía sobremanera el desarrollo turístico del sur tucumano con inversiones que potenciarían las actividades gastronómica y hotelera en las distintas ciudades de la zona”, dijo el titular del Centro de Defensa Comercial del Sur.

Comentó también que el titular de Vialidad Nacional les había dicho que las expropiaciones para completar el trayecto ya estaban hechas y para reactivar la iniciativa solo debían actualizar algunos datos técnicos.

Sería importante que se completara la segunda vía de la autopista de la nueva 38, porque redundaría en la seguridad vial. Tal vez esta obra, así como la reparación de otras rutas provinciales, brindaría mayores beneficios a los tucumanos que la construcción de la nueva carretera que uniría nuestra capital con Las Termas, con dineros de la Nación.

De concretarse la solicitud de los empresarios, posiblemente, se potenciarían las actividades comerciales y turísticas, y sobre todo, se registrarían menos siniestros viales, aunque las rutas, las calles, los caminos, no son peligrosos en sí mismos, sí lo son los conductores que transgreden las normas; su imprudencia provoca los accidentes en un 95%, según las estadísticas.

Eso significa que este alto índice de siniestralidad en la nueva traza de la 38 debe combatirse con mayores controles y con sanciones económicas a los infractores que deberían ser lo suficientemente onerosas para desalentarlos, pero principalmente se debe profundizar la educación.

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