El rol empresarial: visión de Atanor

03 Enero 2022

El sector agropecuario, base de la economía Argentina, siempre tuvo un dinamismo creativo y virtuoso. La veloz incorporación de tecnología ha sido un ejemplo mundial digno de mención. “Como ejemplo en la agricultura vale mencionar la adopción de la siembra directa y los materiales resistentes a insectos o herbicidas específicos que permitieron el rápido crecimiento de la producción agrícola del país”, dijo Horacio Silva, Director de MKT de Atanor SCAr. “Desde hace unos años se nos plantea un desafío en la forma en que producimos, mucho más vinculada al cuidado del medio ambiente”, añadió.

Este desafío tiene varias aristas: 1) cómo comunicar lo que ya hacemos bien; 2) cómo incorporar nuevas tecnologías que mejoren la protección medioambiental; 3) cómo mantenemos la producción actual o la incrementamos y 4) cómo nos conectamos con sectores no vinculados estrictamente al sector agropecuario para difundir el valor de los alimentos que producimos. Silva expresó que estas son preguntas para responder en el corto plazo.

Los cambios ambientales que se requieren involucran de diferente forma a todos los actores del sector, y nos exige una mirada común e integral con sus responsabilidades claramente entendidas y aceptadas. Las buenas prácticas agrícolas deben ser vistas como un camino que se inicia en la producción (de los fitosanitarios, de la logística, del almacenamiento, de la producción primaria y de la comercialización de esta) cuidadosa del medio ambiente y la diversidad; continúa con una fuerte mirada en el cuidado de las personas y de los animales para culminar en la inocuidad y la seguridad alimentaria. “Las empresas que nos dedicamos a los fitosanitarios debemos incorporar constantemente mejoras ambientales en cada una de las etapas de nuestro proceso productiva y sumar las acciones necesarias que apunten a la sustentabilidad productiva”, dijo Silva.

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