Etel Adnan

La escritora contemporánea árabe más célebre y consumada falleció el 14 de noviembre pasado, en París.

02 Ene 2022
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Nació en Beirut en 1925, de nacionalidad líbano-americana. Su labor literaria la realizó en sus tres idiomas: francés, inglés y árabe. Hija de una madre griega, cristiana y de un padre sirio musulmán, creció hablando griego y turco en una sociedad principalmente arabófona. Fue educada en la escuela de un convento francés, y fue este su primer idioma de escritura. Estudió inglés desde muy joven y se radicó en los Estados Unidos.

La mayor parte de sus últimos escritos fueron redactados principalmente en inglés. Atrapada por los idiomas, Adnan reencontró su voz primaria en la pintura más que en la escritura. Y recordó: “El arte abstracto era el equivalente de la expresión poética; no sentí la necesidad de pertenecer a una cultura orientada hacia el lenguaje sino más bien a una forma más abierta de expresión”.

Pintora-Poeta en el Guggenheim N.Y.

Su rica expresión plástica consagró a Adnan. Desde octubre del año pasado y hasta enero del 2022, el Guggenheim de Nueva York expone una retrospectiva de su trabajo. A sus 96 años vio sus cuadros en los mismos muros que Kandinsky. Ella consideró ese suceso como un milagro, dado el amor que profesaba por la obra del ruso. Desde joven se vio atraída por la fuerza de aquellos dibujos y colores, en los que entrevió un mundo nuevo y a la vez familiar, violento y relajante, un mundo oriental; el sueño del arte. Ut pictura poesis, es una fórmula célebre que establece el estrecho vínculo entre poesía y pintura, sister arts, como dicen los anglófonos. Baudelaire, al evaluar los trabajos de Víctor Hugo y Delacroix, advirtió a un pintor en poesía y a un poeta en pintura. Analizó a un poeta trabajando lo visual y a un pintor desafiándose en lo auditivo. Esta evidente relación entre pintura y poesía permite comprender el bogar fluctuante de Adnan.

Me encontré con la Poeta-Pintora en París, en uno de sus vernissages. Exponía sus trabajos de tinta negra realizados en pliegos de papel de arroz con pinceles de caligrafía china. Me sentí conmovido siendo ya fan de su poesía. Tuvimos varios encuentros en su departamento de la calle Madame. Allí, Adnan me encomendó la traducción al español y posterior publicación de su libro de poemas Ce ciel qui… n’est pas, “Ese cielo que no es”. Obra bilingüe que será publicada prontamente por la Universidad Nacional de Tucumán.

En ese poemario y en otros Adnan abordó diversos temas con una mirada filosófica. También lo hizo en su nouvelle de 1977, Sitt Marie Rose, sobre la intolerancia religiosa y su perverso efecto en las mujeres. En esa novela y en su poemario A dos horas del mediodía nos es posible vislumbrar algo de su pensamiento:

La moral, el amor y la violencia

La moral es una violencia. Una violencia invisible al comienzo. El amor es la violencia suprema oculta en la noche de nuestros átomos. Cuando el hombre y la mujer se encuentran en el silencio de la noche es el comienzo del fin del poder de la tribu, y la muerte en sí misma se vuelve un desafío al dominio del grupo.

Opresión, traición, represión

Habría que denunciar los círculos concéntricos de la opresión y entregarse a la tarea de vencerlos. En el centro está el individuo acotado por el círculo de la familia. Luego viene el círculo del Estado, luego los de los Países hermanos, seguido del Enemigo, las superpotencias, y así repetidamente… Esos círculos de opresión son, inevitablemente, círculos de traición. En su espacio interior, todas las fuerzas vivas son aplastadas, aniquiladas en dolores siempre reinventados y la aparente confusión es mantenida por un orden mortal. El poder es siempre obsceno. Solo al apaciguar la sensibilidad, el cerebro humano alcanza el poder y se mantiene allí; y todo poder en definitiva termina por expresarse en la pena de muerte. Los círculos de opresión se vuelven también círculos de represión.

Las aventuras y la mujer

La verdadera aventura política no existe porque está en oposición a la opresión. La aventura política que ellos ignoran es semejante a la aventura poética. Che Guevara, y Badr Chaker el Sayyab, poeta iraquí, tienen eso en común que no pueden ni el uno ni el otro hacer escuela. Es siempre la etapa siguiente, la del poema o la de la marcha en la jungla, la que los determina. Nuestros dirigentes, viven sentados. Y cuando llegan al poder secretan una especie de piel alrededor de sus asientos hasta el momento en el que son, silla y cuerpo, inseparables.

En una sociedad donde la única libertad – ¡y eso cuando ella existe!- está limitada a la elección entre diferentes marcas de autos ¿puede la noción de justicia existir, y el genocidio no se vuelve una consecuencia ineluctable?

Entonces, cuando la imposible mutación tiene lugar, cuando por ejemplo una mujer sale del curso ordinario de las cosas, el cuerpo social, alarmado, libera sus anticuerpos en un mecanismo ciego y automático para reabsorber, matar y digerir la célula en la que el querer vivir de la libertad llegó a manifestarse.

Toda acción femenina inclusive benéfica y aparentemente no politizada es considerada como una rebelión en un mundo en donde la mujer se encuentra sometida desde hace siglos ¿Cuándo los hombres no tengan ya más poder sobre las mujeres, sobre quién lo ejercerán?

Pensamiento y escritura

La filosofía es un no saber: el pensamiento se deleita midiendo sus fronteras.

La escritura resulta de un diálogo con el tiempo: ella es fabricación de un espejo en el cual el pensamiento se despoja y no se reconoce ya.

© LA GACETA

Carlos Alvarado-Larroucau – Doctor en Lengua y

Literatura francesa de la Universidad de París VIII.

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