DOLOR. Las hijas de Carrizo y de Díaz, con una foto de su madre, sufrieron la audiencia y aceptaron el fallo.
El debate concluyó con las lágrimas y con la aceptación de dos jóvenes, quienes son hijas de la víctima y del acusado. Ayer las partes habían ofrecido terminar el proceso mediante un acuerdo de juicio abreviado. La propuesta ofrecida no fue validada por el juez Bernardo L’ Erario, que argumentó que con base en las pruebas, había motivos para considerar que se trató de un hecho aún más grave. La familia comprendió la situación y no hubo apelación por ninguna de las partes.
Golpe en la cabeza
El 6 de septiembre al mediodía, se encontró el cuerpo de Ana María Carrizo (64) en un cañaveral de Los Bulacio, a pocas cuadras de la vivienda que aún compartía con su ex marido, Ramón Rosa Díaz (68). Luego de realizarse varias pericias se determinó que la víctima había muerto por un golpe en la cabeza. Su cuerpo fue hallado tras tres días de rastrillajes.
La causa, que empezó a ser investigada como femicidio, tuvo a Díaz y al novio de la víctima, Raúl Salas (63), como principales sospechosos. El segundo, a las pocas semanas, habría probado que esa noche dejó a Carrizo en casa y que no estuvo involucrado con su muerte. Díaz fue detenido.
Ayer, el auxiliar Juan Pablo Godoy, de la Unidad de Homicidios II que encabeza Carlos Sale, leyó la propuesta que ofrecían, por la cual habían acordado con los abogados querellantes Mónica Pérez y Eduardo Ruffino (del Cuerpo de Abogados para Víctimas (Cavvm) de la Secretaría de Derechos Humanos; y con el defensor Álvaro Zelarayán.
El ofrecimiento era el de reformular el caso y arribar a la condena de seis años de prisión para Díaz por el delito de abandono de persona. De esa manera, se buscaba dar por concluido el caso.
“El día del hecho, entendemos que Díaz empujó a Carrizo contra la pared y provocó que se golpeara en la cabeza. La atacó cuando ella llegaba a casa. Luego, cargó a la mujer en su auto Renault 9 y la trasladó hasta un cañaveral cercano, y allí la abandonó. Murió por hemorragia cerebral y traumatismo de cráneo. Quizás Carrizo hubiera sobrevivido si la auxiliaban”, sostuvo el auxiliar, acorde con la nueva calificación.
Huella de auto
Como sustento de la teoría, se ofrecieron las siguientes pruebas: una amiga de la víctima fue quien denunció su desaparición porque Ana María nunca llegó a un encuentro pactado y tampoco respondió a los mensajes. La denunciante fue a casa de Carrizo y sólo encontró a Díaz.
Por su parte, el primer sospechoso, Salas, manifestó que el 2 de septiembre salió en su camioneta con Carrizo y a la noche la dejó en casa. Una cámara de Seguridad de la zona respaldó sus dichos.
En el cañaveral se encontró la huella de un auto, compatible con la rueda del Renault 9. Además hubo testigos que vieron a Carrizo volver a casa. Su cartera y documentación estaban en la vivienda cuando la allanaron.
Díaz ayer sólo manifestó que aceptaba la responsabilidad.
Rechazo
Luego de escuchar los planteos, el juez L’ Erario se tomó unos minutos para meditar. Luego resolvió rechazar lo propuesto. El magistrado, que ante un juicio abreviado no puede dar una condena mayor a la propuesta, explicó que su rol consistía en aceptar o rechazar. Y detalló que se volcó por la segunda opción, porque “con base en los elementos presentados, no estoy de acuerdo con la figura legal que se propone. La incertidumbre me lleva a pensar que podemos estar ante algo más grave que un abandono de persona y, que pudo haber dolo (intencionalidad) para matar a la persona. En tal caso, la figura sería más grave, al igual que la pena”.








