“Temí por mi hijo, entré en shock y disparé”

“Como padre que es, entiendo la reacción que tuvo”, le dijo la madre de la víctima al imputado, que sostuvo que se defendió de un ataque armado.

INVESTIGACIÓN. Los peritos del ECIF trabajaron en la cuadra y a orillas de las vías del tren, donde fue el hecho.  INVESTIGACIÓN. Los peritos del ECIF trabajaron en la cuadra y a orillas de las vías del tren, donde fue el hecho.
Por Santiago Re 28 Diciembre 2021

“Una tal ‘Acosta’ nos contactó por Facebook para comprarnos unas prendas. Con mi señora vendemos indumentaria femenina. Fuimos ese día con mi mujer y mi hijo de tres años en el auto para hacer la entrega del producto y nos dimos con que la dirección que nos habían dado (en inmediaciones de Chile y José Colombres) no existía”, explicó en su declaración Alejandro Bustillo, de 31 años.

El comerciante fue formalmente imputado por el delito de homicidio simple mediando legítima defensa en perjuicio del adolescente Lautaro José Díaz (16 años), quien falleció tras recibir un disparo en el abdomen.

“Mientras esperábamos en el auto, salieron unos jóvenes de entre los pastizales de la vía y le apuntaron a mi señora con un pistolón, amenazándonos que les diéramos todo. Yo le iba a dar el celular que tenía en la mano, pero en ese momento el chico del pistolón le apuntó a mi hijo, que iba atrás. Yo entré en shock, saqué el arma y disparé”, complementó el imputado.

El hecho

La muerte de Díaz sucedió el jueves 23 de diciembre a las 17 en el hospital Avellaneda. La víctima había sido baleada a las 15 en un presunto intento de asalto según lo que indicaron algunos testigos y con base en la hipótesis que sostiene el Ministerio Público Fiscal.

La auxiliar Luz Becerra, de la Unidad Fiscal de Homicidios II que dirige Carlos Sale, mencionó que la cámara de un vecino grabó el momento en el que Bustillo llegó a bordo de un Renault Megane rojo hasta la esquina de Chile y las vías del tren. Allí el auto permanecía inmóvil hasta que un grupo de personas salió de los pastizales de la vía y lo rodeó.

“Cuando salieron a asaltarlo, el acompañante del vehículo sacó un arma de fuego y le disparó a Díaz. Las cámaras muestran que el menor luego retrocede tomándose el abdomen”, detalló Becerra sobre la teoría fiscal, que no encontró oposición en la audiencia de ayer. “A Bustillo lo habían contactado a través de un perfil falso para citarlo y robarle”, complementó.

Tras hablar con un abogado, el imputado se entregó rápidamente en Tribunales y puso a disposición el vehículo Renault, el arma homicida, una pistola Bersa, los cartuchos y una de las vainas (habría hecho dos disparos) que quedó en el auto. El comerciante tenía los papeles de tenencia del arma pero no contaba con permiso para portarla fuera de casa.

La auxiliar fiscal consideró que el acusado colaboró con la justicia entregándose y que tiene arraigo. Solicitó que siga el proceso en libertad y cumpla con las normas de: firmar semanalmente comparecencias, no portar armas ni acercarse al domicilio de la víctima por seis meses.

El defensor, Ricardo Vermal, no se opuso a ninguno de los planteos y acompañó la teoría del caso. Agregó que “ahora presentaremos también el celular de mi cliente, donde están los registros de chat y, en lo posible, pediré que mi defendido firme las comparencias en la comisaría de su barrio”.

La jueza Isolina Apás Pérez de Nucci dio lugar a las medidas de baja intensidad. De esa manera, Bustillo por ahora seguirá el proceso en libertad.

“Pedí ayuda”

Cinthya Tejero, la madre de Díaz, tuvo la posibilidad de expresarse y se mostró comprensiva sobre la situación. “Mucho no tengo para decir. Mi hijo ya no está. Sólo quiero decir que nunca estuve de acuerdo con los hechos en los que él participaba”, indicó resignada. “Cuando mi hijo cayó preso las primeras veces yo decía que prefería que no saliera, porque yo no iba a apañar las cosas en las que él andaba. Pedí ayuda, pero no encontré. La mala junta llevó a mi hijo a este final”, reveló con una sorprendente calma.

Por último, la mujer dijo: “desapruebo totalmente lo que mi hijo les hacía, no sólo a esta persona, sino a varios comerciantes. Como padre que es, entiendo la reacción que tuvo Bustillo, pero mi hijo no merecía este final; me cansé de hablarle a Lautaro...”.

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