El movimiento feminista presente en gran parte del mundo ya no se calla. Su voz se ha hecho escuchar en lugares en donde, hasta hace poco tiempo, las mujeres eran silenciadas. Bajo diferentes lemas como #MeToo en Estados Unidos, #YoSíTeCreoHermana en España y el #NiUnaMenos de Argentina, las mujeres unidas comenzaron a avanzar sobre sus derechos postergados. No sólo eso, el debate está plantado y la palabra “deconstrucción” vino a interpelarnos sobre cuáles eran los estereotipos que reproducíamos culturalmente y cuáles podríamos cambiar en pos de conseguir una sociedad más igualitaria entre varones y mujeres.
La agenda política de género es la consecuencia de un proceso de análisis y reflexión de un sinfín de profesionales que recogen los intereses y necesidades de las mujeres para el logro y realización de sus derechos como ciudadanas plenas.
Con el Gobierno de Alberto Fernández se creó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad; estructura que existe en países como España o Chile. Desde allí surgieron muchas de las iniciativas que procuran reducir y eliminar las brechas de desigualdad entre varones y mujeres.
Así, las conquistas de 2021 que se mencionan tienen que ver, principalmente, con beneficios económicos a sectores de trabajadoras históricamente vulnerados. Uno de esos beneficios es el programa Integral de Reconocimiento de Período de Servicio por Tareas de Cuidado. “Anunciado por Anses, combina tres modalidades que contribuyen a la reducción de la brecha de género en materia previsional y que permitirán el acceso inmediato a un beneficio jubilatorio”, indicó el Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires que conduce la Doctora en Filosofía Diana Maffía.
También destacaron el decreto presidencial N°476/21 que reconoce identidades por fuera del binomio masculino y femenino al incorporar la nomenclatura “X” en el DNI como opción, para todas las personas que se identifiquen de otras maneras. “Si bien fue muy criticado dentro de la comunidad no binaria, consideramos que es un logro que esas demandas tan invisibilizadas lleguen a discutirse en la agenda pública. Es un paso adelante que se rompa el binarismo de la identidad, aunque la concreción no fue la esperada”, explicaron.
La Ley de paridad en medios de comunicación, que tiene como objetivo promover la equidad en la representación de género en todos los servicios de comunicación de nuestro país, de gestión estatal o privada, y la Ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero “Diana Sacayán-Lohana Berkins” (Ley 27636) fueron mencionadas como parte de los logros del 2021 que va finalizando. “Me parece un enorme avance la aprobación de la ley de cupo laboral travesti trans a nivel nacional, que ya se había aprobado en Tucumán en el 2020. Es un importante avance porque este colectivo históricamente sufrió y sufre discriminaciones y vulneraciones de todo tipo, que le impiden acceder a un trabajo formal”, sostuvo la autora de “Somos Belén”, Ana Correa, a LA GACETA.
Durante 2020 hubo políticas de contención, como los planes IFE o ATP, que fueron medidas económicas de emergencia para paliar la situación de sectores vulnerables durante la pandemia. “Hubo un giro luego de esas políticas de contención que finalizaron en octubre del año pasado. Se dio un giro más conservador en el presupuesto, por lo que es difícil encontrar esas victorias -explicó a LA GACETA la economista Candelaria Botto-. Hay programas importantes, como la ampliación del programa Acompañar de mujeres, y el programa Registradas, que llevaron a incorporar al sistema a más de 30.000 trabajadoras domésticas, un sector vulnerado”.
Luchas en carpeta
Botto, perteneciente a la red Ecofeminita, indicó que la gran deuda es la Ley del Sistema Integral de Cuidados, que iba a presentarse a mediados de este año como un compromiso del Ejecutivo. Correa también observó la falta del sistema integral de cuidados como una deuda: “las luchas pendientes son muchas y surgen de los grandes déficits que tenemos en estos tiempos. La aprobación de un sistema integral que reconozca los trabajos de cuidados y también cree condiciones para integrar a las personas a cargo de cuidados en el desarrollo económico, cultural, científico y educativo, es una de ellas”.
El equipo que lidera Maffía detalló como “luchas en carpeta” a una serie de cuestiones relacionadas con la igualdad de condiciones. “En la actual gestión del Ejecutivo nacional, tras un prometedor inicio renunciaron mujeres que fueron reemplazadas por varones. También la paridad en la Corte Suprema de Justicia de la Nación: tras la renuncia de la única mujer está pendiente la determinación de quién va a cubrir el cargo vacante y tenemos la expectativa de que sea una mujer, a pesar de que las propuestas anteriores del Ejecutivo tras la muerte de Carmen Argibay fueron de varones para ocupar esa vacante. Por último, la paridad en el ámbito sindical, donde existe una ley de cupo que no se cumple”, indicaron. También recalcaron la falta de designación de un Defensor/a del Pueblo de la Nación: “desde hace 12 años se encuentra acéfalo ese importante organismo de control. Esperamos que sea una mujer, como en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, donde asumió María Rosa Muiños”.
Las capacitaciones que exige la Ley Micaela, el abordaje integral de la ESI en todos los niveles educativos y el abordaje integral de la violencia de género son también materias pendientes. “Hay que trabajar mucho en la prevención de la violencia de género y en una respuesta institucional más firme. Por último, la violencia institucional, en especial de algunos miembros de las fuerzas de seguridad, no tiene que seguir existiendo”, señaló Ana Correa.








