Testimonios de vida y un diálogo entre generaciones

Una serie documental basada en un libro del papa Francisco reúne historias de personas mayores de 70 años en entrevistas con jóvenes.

27 Dic 2021 Por Ricardo Reinoso
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EL PAPA FRANCISCO. A lo largo de cuatro capítulos, el documental propone una reflexión profunda.

“Para mí, hoy es importante para el futuro de la humanidad que los jóvenes hablen con los viejos“, dice el papa Francisco en la serie documental de cuatro capítulos que estrenó Netflix en Navidad. Bajo el título “Historias de una generación con el papa Francisco”, la producción de la plataforma reúne 18 historias de personas mayores de 70 años de todo el mundo, entrevistados por cineastas menores de 30.

El documental, que se presentó por primera vez en el Festival de Cine de Roma el pasado mes de octubre, se divide en cuatro episodios titulados: “Amor”, “Sueños”, “Lucha” y “Trabajo”. Entre los participantes se encuentran personalidades como el director estadounidense Martin Scorsese y la científica Jane Goodall.

La serie está basada en el libro “Compartiendo la sabiduría del tiempo”, publicado por el papa Francisco en 2018. El texto nació con el objetivo de establecer el diálogo intergeneracional a la luz del Sínodo de los Obispos sobre los “Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, celebrado ese mismo año. En el libro, Jorge Bergoglio es un anciano más y escribe, además del prefacio, su propia historia y reflexiones. Todo ello obedeciendo a su deseo de establecer un diálogo de los jóvenes con los ancianos.

Frase inspiradora

La idea del libro nació cuando el Papa meditaba sobre las palabras de Joel 3.1 en la Biblia: “Yo derramaré mi Espíritu sobre cualquier mortal. Tus hijos y tus hijas profetizarán, los ancianos tendrán sueños y los jóvenes verán visiones.”

Durante la presentación del volumen, el Papa respondió a preguntas de los jóvenes sobre cuál es el camino a la felicidad. Les respondió: “Mano extendida y abierta, en camino poniéndose a la prueba, manos abiertas para abrazar, recibir, dar. Hay más amor en dar que en recibir. La felicidad está en el servicio”.

Ante preguntas sobre la violencia, el drama de los refugiados y los conflictos bélicos, Francisco señaló que los jóvenes no han vivido la guerra, que deja millones de muertos. Contó que, a la Segunda Guerra, él la vivió en Buenos Aires. Vio llegar a los inmigrantes italianos, polacos, alemanes, quienes relataban su triste experiencia y consideró que es importante que los jóvenes conozcan el resultado de las dos guerras.

“Un tesoro para crear conciencias, para que no se caiga en el mismo error, como le ocurrió a Alemania con Hitler, cuando se sembró odio -dijo el Papa-. También sucede entre las religiones, protestantes y católicos. Después de cincuenta años están sembrando gestos de amistad. Sembrar odio es fácil, también en la vecindad”.

Refugiar e integrar

El Papa se preguntó: “¿Qué hago cuando veo que el Mediterraneo es un cementerio?”. Y se respondió: “Sufro, rezo y hablo. No se debe aceptar el sufrimiento ante la III Guerra Mundial a pedazos. Hay falta de humanidad. Acoger al migrante es un mandato biblico. Europa ha sido hecha por migrantes. Se debe acoger, pero más importante es la integración”.

También recibió una pregunta del cineasta Martin Scorsese: “¿Cómo podemos ayudar a la Iglesia ante el huracán que estamos viviendo?” Francisco respondió que ahora se ve con más claridad la crueldad fría en los cálculos, para arruinar al otro. “Una forma de crueldad es la tortura, que es cotidiana y parece normal, de la cual nadie habla y es la destrucción de la dignidad humana -destacó-. La tortura es una cachetada en la cara. Es ofender la dignidad. Es parte de nuestra cultura que no podemos negar. La sabiduría del llanto ante esta violencia, ante la destrucción de la humanidad, el llanto es humano y cristiano, porque el llanto suaviza el corazón, es fuente de inspiración. Compartir la experiencia con empatia con los jóvenes, no condenar a los jóvenes como tampoco los jóvenes deben condenar a los mayores. Es la empatia de la transmisión de valores. La cercanía hace milagros, la no violencia, la ternura, virtudes humanas pequeñas que son capaces de dejar atrás los conflictos más difíciles. Cercanía con quienes sufren, con los problemas, con los jóvenes y con los ancianos. Se transmite la experiencia y se madura, los jóvenes, nosotros y la humanidad”.

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