Cartas de Lectores II: crónica de viaje

19 Diciembre 2021

“Crónica de las desventuras de una nonagenaria pasajera argentina en el aeropuerto de Santiago de Chile”: El día 5 de diciembre último me disponía a regresar a Buenos Aires. Realicé sin problemas el correspondiente “check in” y acepté el ofrecimiento del servicio de traslado en silla de ruedas para pasajeros con movilidad reducida. Craso error como verifiqué más tarde. Fui instalada en un sector de espera y se me informó que vendría a buscarme una asistente (con tal objeto me tomaron una fotografía en el lugar). Pasaron algo más de dos horas y nadie se acercó para llevarme a la puerta de embarque, tampoco había algún empleado o funcionario a quién recurrir aunque pasó un carrito de golf con asientos desde el que el conductor me llamó con una voz apenas audible y un señor que estaba cerca y que había advertido mi impaciencia me preguntó si mi nombre era Susana, logrando que yo me trasladara hasta el vehículo por mis propios medios. Pero “hélàs”, ya era demasiado tarde. El avión ya había cerrado sus puertas y en consecuencia perdí el vuelo. Comenzó allí mi periplo de reclamos en un par de oficinas de Ventas y de Atención al cliente en la que resolvieron darme un nuevo pasaje para dos días más tarde pues ya tendría vencido el PCR y tendría que reiterarlo (gastos, traslado e incomodidades varios). El nuevo embarque no fue casi menos afortunado. Nuevo check in, nueva silla, reiteradas recomendaciones y acuerdos con el personal por parte de mi hijo que me acompañaba, sin embargo salvo no haber perdido el vuelo como en el caso anterior cuando llegó la hora del embarque tuvieron que suspenderlo porque no había llegado la tripulación algo que motivó que la asistente con la silla de ruedas desapareciera del lugar y que al iniciarse el embarque tuviera que actuar independientemente y abordar la manga y el mismo avión sin esperar que alguien se dignara autorizarme a hacerlo. ¡De ese modo me aseguré sin embargo no perder el vuelo por segunda vez! ¿No parece acaso una historia de ciencia ficción?

Susana Merino

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