Caída de un árbol en el parque Avellaneda: familiares de la niña internada esperan su evolución

Está en el hospital de Niños en estado reservado. Su abuelo debió rescatarla de entre las ramas. Carlos Arnedo, secretario de Servicios Públicos, dijo que fue por “cuestiones de la naturaleza”.

TESTIMONIO. Un vecino contó que en el parque solo escuchaba gritos. TESTIMONIO. Un vecino contó que en el parque solo escuchaba gritos. LA GACETA / FOTOS DE ANTONIO FERRONI
Por Nahuel Toledo y Homero Terán Nougués 13 Diciembre 2021

“Me metí en el árbol para tratar de sacarla. Tengo el hombro ensangrentado por alzarla. ¿Cómo no van a tener un control de los arboles que están encima de los juegos infantiles?”, dijo Ramón Antonio Juárez, abuelo de las dos niñas internadas por las lesiones que sufrieron cuando un gajo mayor a 10 metros se cayó sobre las juegos del bar Misaroles, en el Parque Avellaneda, sobre la avenida Mate de Luna. Ramón Antonio todavía tenía el hombro manchado de sangre por alzar a su nieta y los ojos enrojecidos por las lágrimas que le provocó verla entre las ramas.

El incidente ocurrió pasadas las 14 y cinco niños debieron ser hospitalizados, tres de los cuales recibieron el alta médica horas más tarde. Una de las niñas, de ocho años, continúa internada en grave estado; su prima, de cinco, también está internada, aunque su estado de salud es estable.

La familia Juárez festejaba el cumpleaños de Marco Antonio Juárez (padre de una de las internadas). Los niños se divertían en los clásicos juegos del bar hasta que un crujido y una “explosión” alteraron el lugar. El gajo de un enorme eucalipto se desprendió y cayó directamente sobre los chicos, que debieron ser asistidos de inmediato para salir de entre las ramas y ser trasladados al Hospital del Niño Jesús.

“Que haya arboles, pero que sean más nuevos, no que estén al borde de caerse sobre los niños que están jugando”, protestó Rubén Antonio.

Víctor Ríos, padre de la niña que sufrió las consecuencias más severas, esperaba noticias sobre el estado de salud de su hija afuera del hospital, mientras era acompañado por varios familiares más. Cuando ocurrió el incidente la llevaron, en primer lugar, a la Maternidad, que era el hospital más cercano, pero al ver la gravedad de los traumas los médicos decidieron que sea trasladada en ambulancia al Hospital del Niño Jesús para ser tratada adecuadamente.

“Estaban en los juegos y de repente se cayó el árbol. En principio está en estado reservado, le hicieron una tomografía y están esperando los resultados porque parece que tiene una quebradura en el cráneo y en el brazo, pero todavía es reservado el diagnóstico”, explicó Víctor a LA GACETA, con los ojos humedecidos por el llanto.

“Lo único que se sintió es que empezó a crujir la rama y después se escuchó como una explosión”, contó Nicolás Emilio, feriante del Parque Avellaneda. Además, opinó que después del hecho el bar no debió seguir trabajando, al igual que el resto de los puestos del lugar. “Han suspendido la feria, la fiesta del piletón. ¿Cómo no van a ser un poco considerados de cerrar el bar?”, se quejó.

En la zona del impacto trabajaron empleados de la Municipalidad para levantar el enorme gajo, los juegos del bar, y los desprendimientos de ramas que produjo la caída. “Son tareas operativas de levantar el gajo que se cayó, y limpiar y sacar todo”, explicó Carlos Arnedo, secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

Por otro lado, indicó que el hecho se produjo por “cuestiones de la naturaleza”. “No creo que pueda ocurrir algo similar. A veces la naturaleza nos juega en contra, hay que tener en cuenta que hay 460.000 árboles en la ciudad”, dijo el funcionario público.

Responsables del árbol: “los eucaliptos no son para zonas urbanas”

Carlos Arnedo, secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, estuvo a cargo de dirigir los trabajos posteriores a la caída del árbol. Según indicó a LA GACETA, el cuidado del eucalipto no estaba a cargo de la municipalidad, sino del bar Mirasoles. “Está concesionada la zona, tenemos dos concesionarios: los juegos mecánicos y el bar Mirasoles, y el árbol está dentro de los metros cuadrados que son responsabilidad de los concesionarios”, dijo en una entrevista con LA GACETA. “Pasó por cuestiones de la naturaleza particularmente. Es un árbol que está en condiciones, pero el gajo tenía mucho peso y comenzó a ceder, no es que se cayó de una”, agregó.
“Estuvimos acá, escuchamos como una explosión, pero nada más. No sabemos nada”, dijo Verónica, una de las encargadas del bar que está en el Parque Avellaneda. A su vez, en la entrada a los juegos infantiles hay un cartel en el que se indica que el local gastronómico “no se responsabiliza por accidentes y/o hurtos que pudieren ocasionarse”.
Para Ana Levy, encargada del Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo, todas las municipalidades y comunas deberían tener técnicos y recursos que se utilicen para controlar el estado de cada árbol, al menos en las zonas más críticas o con mayor concurrencia de personas.
En cuanto al eucalipto, Levy sostuvo que son especies de gran tamaño y que no deberían estar en zonas urbanas. “Deberíamos empezar a erradicarlos de las ciudades y que estén sólo en bosques. Esto no significa que agarremos una motosierra y saquemos todos los eucaliptos de una, pero sí los que puedan generar algún peligro, que presenten ‘riesgo de fallo’”, aseguró la especialista.

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