La tragedia de Yerba Buena en 2016

La tragedia de Yerba Buena en 2016

13 Diciembre 2021

Un niño murió aplastado: la víctima viajaba en un transporte escolar cuando el árbol cayó

El 11 de noviembre de 2016, un centenario árbol cayó encima de un transporte escolar y sobre una moto en avenida Solano Vera al 1.000, en Yerba Buena. A raíz de fuertes ráfagas de viento, el añoso eucalipto cayó cuando los dos vehículos circulaban por el lugar. En la combi Renault Trafic viajaban un hombre y el pequeño que falleció, Gustavo Guerrero, quien había sido recogido minutos antes para ir al jardín. El niño murió en el acto, informaron los Bomberos de Yerba Buena. En tanto, el hombre que lo llevaba tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital.

Reacción ante la tragedia: las autoridades optaron por llevar adelante una poda masiva

Días después de lo ocurrido en Yerba Buena, la poda y tala de árboles se extendieron por decenas de cuadras de la ciudad piedemontana, primero, y de la capital, después. En ese momento, las autoridades sostuvieron que se trataba de un procedimiento para resguardar la seguridad de los vecinos. En esa oportunidad, Carlos Arnedo, que estaba a cargo de Servicios Públicos de la capital, manifestó que las tareas que realizaron se enmarcaban en un programa de limpieza del municipio: “esto se hace todos los años para garantizar el servicio público a la gente. El arbolado urbano creció mucho y hay que mantenerlo”, había manifestado.

Disminuir el riesgo: “Tucumán no puede darse el lujo de tener árboles muy altos”

A raíz de las decisiones tomadas por esos días, el biólogo Alfredo Grau, uno de los editores de la Guía de Arbolado de Tucumán (UNT, 2012), sostuvo que es razonable que ante el riesgo potencial, las administraciones municipales decidan extraer algunos ejemplares, pero advirtió que eso no significa “salir a tirar todos los árboles indiscriminadamente ni que haya que conservar los que puedan significar un riesgo”. En esta línea, Grau había enfatizado que el razonamiento debe poner en la balanza las funciones ecológicas de los árboles en la ciudad, las estéticas y las emocionales. “Tucumán no puede darse el lujo de tener árboles muy altos”, enfatizó.

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