Cartas de lectores I: el Chopin del tango

10 Diciembre 2021

Osmar Maderna nació en Pehuajó el 28 de febrero de 1918. Fue un pianista de marcada inclinación romántica. Su modalidad surgida hacia 1940 impregnó toda aquella época, contrastando tanto con la variante populista de Juan D'Arienzo como con la académica de Aníbal Troilo. Su tango huye de la reciedumbre y del trazo grueso. A los 21 años es convocado por Miguel Caló para cubrir la deserción del pianista Héctor Stamponi. Por sus inefables solos Maderna cambió la historia de esa orquesta en la que actuó durante cinco años. De aquellos tiempos quedaron 80 grabaciones antológicas. Se independiza en 1945 formando su propia orquesta con la que grabó 52 temas. De los tangos instrumentales que compuso el más difundido es Lluvia de estrellas (muy influido por el Chopin de los valses y los nocturnos), que como otros traducen su doble carácter de pianista romántico y aviador. También son célebres Concierto en la luna, Escalas en azul, El vuelo del moscardón, Fantasía en tiempo de tango y La noche que te fuiste. El mayor suceso lo alcanzó con su vals Pequeña, con letra de Homero Expósito. En el exterior se interesaron por estos temas y los grabaron Harry James, André Kostelanetz y George Melachrino. Maderna encontró la muerte a los 33 años, en lo mejor de su carrera. Aquella tarde del 28 de abril de 1951 en que se mató, pilotaba el avión de un amigo. En el suyo volaba otro. Al verlo comenzó a filmarlo y, en busca de una mejor toma, se aproximó demasiado y ocurrió el accidente. ¿Adónde habría llegado si la fatalidad no hubiera quebrado a la vez sus alas y las del avión que conducía? Nada más vano que interrogar al futuro. Pero no debe a su muerte a destiempo el firme lugar que ocupa en la historia del tango. Lo ocupa por su fantasía desbordante y su virtuosismo inusitado.

Luis Salvador Gallucci 

sgallucci@hotmail.com

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios