EXTASIADO. En un palco del “Madre de Ciudades”, Riquelme revoleó una camiseta de Boca y cantó al ritmo de los hinchas.
“Boca ya salió campeón, se lo dedicamo’ a todos la re... madre, que lo re parió”. En el palco del “Madre de Ciudades”, con una camiseta de Boca que revoleaba por encima de su cabeza, Juan Román Riquelme dejó de lado esa frialdad que nunca lo deja exteriorizar sus sentimientos. “Ahora soy hincha. De jugador no festejaba, caminaba. Caminando en la cancha y ver al hincha festejar, ya me alcanzaba”, justificó sus actos luego de la victoria y el título en la calurosa noche de Santiago del Estero.
“JR” es el vice del “Xeneize” aunque en el mundo Boca muchos aseguran que es él quien maneja todo puertas adentro. El domingo, ni bien el “Xeneize” se consagró en la Copa Argentina asumió una actitud casi “maradoneana”: sacó pecho por la conquista, festejó de manera alocada en su palco y decidió pararse de mano ante los periodistas para expresar su alegría, pero también para pasar algunas facturas que él considera como hechos estrictamente personales.
Riquelme no es de hablar mucho con la prensa pero durante el último tiempo, en el que su club acusó mil y un golpes dentro y fuera de la cancha, siempre salió copar la parada luego de algún logro más o menos preponderante. Así lo hizo cuando Boca eliminó a River del torneo doméstico a principio de este año y repitió la receta cuando, también por penales, Boca dejó en el camino al rival de toda la vida en la Copa Argentina, hace algunos meses.
Minimizó los inconvenientes disciplinarios que en las últimas semanas envolvieron al grupo, aseguró que Boca es el mejor equipo de los últimos años, repartió “palitos” a la conducción anterior del club, desafío a los periodistas insinuando que en muchas veces faltan a la verdad (o por lo menos omiten datos que él considera relevantes), pero en ningún momento hizo mea culpa por los innumerables errores que cometió su dirigencia (léase Consejo de Fútbol), ni por el poquísimo (y muchas veces nulo) vuelo futbolístico que viene mostrando Boca desde hace muchísimo tiempo.
“Es rarísimo esto... En estos últimos dos años ganamos más que todos y no jugamos ninguna final”, plantó bandera con tintes de protesta el ex enganche, haciendo alusión que su equipo se consagró en la Superliga (marzo de 2020) y en la Copa Maradona (enero de 2021); sin embargo a la final del “Trofeo de Campeones” la disputarán Colón y River. “No somos el equipo que más finales jugó, pero sí el que más ganó”, disparó.
Ni el buen humor por volver a ver campeón a su equipo le hizo bajar los decibeles. “No tengo obligación de responder eso”, espetó cuando alguien le consultó sobre el futuro de Sebastián Battaglia. “Escuché que me reuní con varios entrenadores, pero no es así”, remató un Riquelme auténtico, filoso, que baja la mirada cuando la mano viene torcida y mete venganza cuando nadie lo espera.
Otro superclásico
La consagración en la Copa Argentina no sólo le permitió al “Xeneize” obtener la estrella número 71 en su historia, sino que le entregó en mano el boleto para disputar la final de la Supercopa Argentina, en la que enfrentará al campeón de la última edición de la Liga Profesional (River). De esta manera, si bien todavía deben confirmarse algunos detalles organizativos como la fecha y la sede de ese partido, es casi un hecho que 2022 tendrá un inicio bien movidito para los dos grandes, que estarán cara a cara en una nueva final.








