Copa Argentina: el título debe servirle a Boca para poder reinventarse

Boca se consagró gracias a los penales y terminó con una sonrisa un año que no fue bueno.

09 Dic 2021 Por Bruno Farano
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LA FOTO DEL CAMPEÓN. Boca tiró su chapa sobre el campo de juego y, pese a no haber jugado un buen partido, fue 100% efectivo durante la definición por penales. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

El impresionante show estilo europeo que abrazó a la final de la Copa Argentina le quedó demasiado grande al duelo entre Talleres y Boca. El espectáculo que incluyó música, luces, y una murga que le aportó color a la previa fue lo mejor que se vio durante la tarde-noche santiagueña; porque los equipos quedaron en deuda con el juego y ofrecieron un partido chato, trabado, mal jugado y con pocas emociones.

La final le quedó demasiado grande a la “T” y al “Xeneize”. Los cordobeses (que estuvieron un poco más lúcidos en el dominio del balón) sufrieron el hecho de jugar un duelo tan decisivo como histórico; mientras que Boca cargó con la pesada mochila de tener que imponerse por un presente flojísimo y por su historia.

Desde el principio del juego daba toda la sensación que el campeón iba de definirse desde los 12 pasos. Boca no logró hacer pie casi nunca y a Talleres le faltó convicción de tres cuartos de cancha hacia adelante, porque hasta ese sector manejó la pelota con paciencia, criterio y apostando a la buena movilidad de sus futbolistas.

Así como en la previa el show inicial se llevó todos los flashes, durante el partido la fiesta la pusieron los hinchas que alentaron durante los 90 minutos y trataron de contagiar a jugadores a los que le faltó una dosis de “picante” para que el juego fuera más atractivo en el campo.

Con el correr del segundo tiempo dio toda la sensación que a ninguno de los dos le sentaba bien llegar a los penales. Porque ese tramo se hizo tan áspero y sofocante como el calor santiagueño. Hubo demasiada fricción y miles de detenciones que se no se tradujeron en los minutos adicionados, cumplido el tiempo reglamentario, por Darío Herrera.

Sí; porque en la final no se salvó nadie. El juez estuvo muy permisivo y los protagonistas parecieron más titanes en el ring que futbolistas.

Y Boca, que desde un primer momento parecía tenerse más confianza en que la alegría de este 2021 podía llegar a través de la definición por penales, logró su cometido. Una vía que ya le había dado réditos durante esta Copa (así eliminó a River en el Único de La Plata y a Patronato en este mismo escenario).

Agustín Rossi volvió a mostrar que en los penales siempre aporta un plus (le detuvo el remate a Héctor Fértoli) y los cinco compañeros no fallaron su oportunidad. Así desató el festejo de sus hinchas, sumó una nueva estrella y logró lo que tanto anhelaba: el boleto a fase de grupos de la edición 2022 de la Copa Libertadores.

El resultado premió a un Boca que logró maquillar un año para el olvido y castigó a un Talleres que no pudo ponerle el broche de oro a un 2021 que en barrio “Jardín” será recordado por mucho tiempo.

Eso sí; si bien en el fútbol los resultados mandan, en La Ribera no deben permitir que el árbol le tape el bosque. Boca es mucho más grande que lo que viene mostrando y para volver a los primeros planos a nivel internacional debe modificar muchísimas cosas.

Claro que a esta altura eso importa poco porque tendrá tiempo para reacomodar las piezas, descansar y hacer borrón y cuenta nueva para intentar volver a pisar fuerte en todos los ámbitos durante el próximo año.

Como contrapartida, Talleres acusó el impacto de no lograr el primer título a nivel local en su historia, pero debe levantarse rápido. “Cuando se hacen las cosas con seriedad y profesionalismo, las alegrías al final siempre llegan”, había declarado su presidente Andrés Fassi.

Boca levantó el trofeo en el imponente “Madre de Ciudades” y debe aprovechar ese envión para reinventarse.

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