18 Octubre 2004 Seguir en 
En Tucumán se está viviendo un auge del crédito bancario, según aseguraron a LA GACETA varios gerentes de bancos y analistas financieros que operan en la plaza local. La demanda se concentra, especialmente, en los préstamos personales y prendarios; en el primer caso, destinados a consumo y, en el segundo, al campo.
Según explicó el gerente de un banco de origen nacional, la reactivación de los préstamos sigue la tendencia que se está marcando en todo el país; pero la provincia estuvo viviendo desde setiembre hasta ahora un momento particular de mayor movimiento de dinero, generado por las industrias citrícola y azucarera. Con todo, el ejecutivo aseguró que tras el primer paso que dio el Gobierno nacional en la negociación de la deuda en default con las AFJP, el sistema financiero en general espera que se dinamice aún más la demanda crediticia.
Otro gerente bancario apuntó que aunque las tasas se mantienen en los mismos niveles (entre un 20% y un 35% para los préstamos personales), se han extendido los plazos a 36 y 48 cuotas. Esto es interpretado por los analistas como una señal de confianza en el sistema financiero y en la política económica nacional.
Los préstamos prendarios, en tanto, son solicitados por los productores agropecuarios para maquinarias agrícolas y camiones. El sector también está tomando préstamos especiales o personales para consumo: compra de agroquímicos, renovación de cubiertas, etc.
Descuentos de cheques
En otra entidad crediticia, de origen extranjero, señalaron que los empleados bancarizados están tomando, en forma mayoritaria, los préstamos de los planes sueldo, que permiten sacar hasta tres sueldos y medio. En estos planes las tasas varían de acuerdo con los plazos, pero también oscilan desde el 20% hasta el 35% anual. Un operador de la City advirtió que el crédito bancario también se canaliza, en un gran porcentaje, a través de las tarjetas de crédito, que están recuperando el uso masivo que tenían antes de la devaluación.
Las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, se están manejando mucho con cheques para financiarse, aunque la operatoria no adquiere las dimensiones que solía tener antes debido al impuesto al cheque, que grava con un 1,2% los débitos y los créditos, pero también está más depurada, según los gerentes bancarios. Con todo, es una alternativa para las firmas que no pueden acceder a otro tipo de financiamiento. Las tasas que se están cobrando por el descuento de cheques oscilan entre el 14% y el 22%, según la calidad del cheque.
Según explicó el gerente de un banco de origen nacional, la reactivación de los préstamos sigue la tendencia que se está marcando en todo el país; pero la provincia estuvo viviendo desde setiembre hasta ahora un momento particular de mayor movimiento de dinero, generado por las industrias citrícola y azucarera. Con todo, el ejecutivo aseguró que tras el primer paso que dio el Gobierno nacional en la negociación de la deuda en default con las AFJP, el sistema financiero en general espera que se dinamice aún más la demanda crediticia.
Otro gerente bancario apuntó que aunque las tasas se mantienen en los mismos niveles (entre un 20% y un 35% para los préstamos personales), se han extendido los plazos a 36 y 48 cuotas. Esto es interpretado por los analistas como una señal de confianza en el sistema financiero y en la política económica nacional.
Los préstamos prendarios, en tanto, son solicitados por los productores agropecuarios para maquinarias agrícolas y camiones. El sector también está tomando préstamos especiales o personales para consumo: compra de agroquímicos, renovación de cubiertas, etc.
Descuentos de cheques
En otra entidad crediticia, de origen extranjero, señalaron que los empleados bancarizados están tomando, en forma mayoritaria, los préstamos de los planes sueldo, que permiten sacar hasta tres sueldos y medio. En estos planes las tasas varían de acuerdo con los plazos, pero también oscilan desde el 20% hasta el 35% anual. Un operador de la City advirtió que el crédito bancario también se canaliza, en un gran porcentaje, a través de las tarjetas de crédito, que están recuperando el uso masivo que tenían antes de la devaluación.
Las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, se están manejando mucho con cheques para financiarse, aunque la operatoria no adquiere las dimensiones que solía tener antes debido al impuesto al cheque, que grava con un 1,2% los débitos y los créditos, pero también está más depurada, según los gerentes bancarios. Con todo, es una alternativa para las firmas que no pueden acceder a otro tipo de financiamiento. Las tasas que se están cobrando por el descuento de cheques oscilan entre el 14% y el 22%, según la calidad del cheque.







