18 Octubre 2004 Seguir en 
Las secciones Granos y Economía y Estadísticas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) señalaron que el incremento de costos que se registrará este año en la producción de soja hará que los márgenes brutos de los agricultores caigan entre un 52 y un 91% respecto de la campaña anterior. El jefe de la sección Granos de la EEAOC, Mario Devani, sostuvo que la próxima campaña de soja, como todos los años, es incierta en cuanto a las condiciones climáticas y a los precios. "Este ciclo presenta, además, el adicional de la posible presencia de la roya asiática de la soja", dijo. Aunque en el período 2003/2004 esta enfermedad sólo apareció al final del ciclo sin ocasionar daños, su drástica manifestación en otros países como Brasil puso en alerta a los productores del NOA y muchos ya adquirieron o al menos reservaron algún producto fungicida.
El informe de la EEAOC destaca que el resultado económico de la campaña de soja 2003/2004 en Tucumán se vio afectado principalmente por los bajos rendimientos del grano.
Por otra parte -añade-, los precios de la oleaginosa tuvieron una marcada disminución a partir de mayo, momento en que se generalizó la cosecha. Se parte de la base de un rendimiento de 2,5 toneladas por hectárea (un 43% por arriba del rinde promedio provincial de 1,74 tonelada por hectárea) y un flujo de comercialización de 20% en mayo, 20% en junio, 30% en julio y 30% en agosto. Esto -según el análisis-, determina un precio de 186,43 dólares por tonelada en el puerto de Rosario. Por lo tanto, la Experimental estima que los egresos de la última campaña sojera, incluido el flete, estuvieron entre 190 y 200 dólares por hectárea, mientras que el margen bruto se ubicó en el orden de los 214 dólares por hectárea, y el punto de indiferencia en alrededor de 1,1 tonelada por hectárea. "Es importante señalar que aquí no se consideran IVA ni impuesto a las Ganancias, y que siempre se habla en moneda corriente", aclaró Devani.
Fungicidas
En la campaña que se aproxima los egresos directos (que involucran, agroinsumos, labores y flete) oscilarían entre 217,1 y 276,6 dólares por hectárea. "Esto implica un incremento en los gastos directos de entre 25 y 85 dólares la hectárea, que se debería al aumento en el costo de algunos agroinsumos, pero principalmente al uso de fungicidas, y al número y costo de aplicaciones necesarias para controlar a la roya", subrayó Devani.
La dosis de fungicida para control de roya tiene hasta el momento un costo que varía entre 14 y 19 dólares, según el fungicida o la mezcla de fungicidas empleada. La cantidad de aplicaciones que se realice dependerá, en gran medida, de la presión de la enfermedad y de la efectividad de las aplicaciones. "De esta manera, de acuerdo con el incremento de costos que se prevé, los márgenes brutos de producir soja podrían rondar entre 20 y 102 dólares por hectárea, o sea entre el 52 y el 91% menos que la campaña anterior, según se hagan entre una y dos aplicaciones de fungicida", añade Devani. Este escenario podría darse si el precio de la tonelada de soja se comporta conforme a los pronósticos y se ubica entre 140 y 150 dólares por tonelada y, además, la roya de la soja se presenta en una etapa más vulnerable del cultivo. También bajo estas consideraciones los puntos de indiferencia se incrementarían entre un 48 y 109%, lo que los llevaría de 1,1 toneladas por hectárea de la campaña 2003/04 a 1,64 o 2,32 toneladas por hectárea.
Devani remarcó que el NOA de por sí presenta una menor rentabilidad que otras regiones del país al estar más alejada de los puertos . "En esta campaña, el NOA podría resultar más afectado por la presencia de la roya", apuntó el experto. "Al ajustarse de esta manera los márgenes brutos del cultivo de soja, el Gobierno debería rever el tema de las retenciones aplicadas a la oleaginosa, o aplicar un el costo diferencial para el transporte al puerto según la región", sugirió Devani. Agregó que los efectos de mejora de la competitividad de la soja que, en sus comienzos, ofreció la devaluación, actualmente se redujeron.
Se volverá a apostar por la oleaginosa
Los productores de soja de la provincia planean igualar o aumentar la superficie sembrada con la oleaginosa en la próxima campaña, que comenzaría el mes próximo.
Pese a que los precios no han sido favorables para el grano en los últimos meses, los agricultores volverán a apostar al cultivo. De esta forma, se espera una siembra de soja que rondaría las 220.000 hectáreas o más.
Especialistas del sector señalaron que nuevamente se volverán a ocupar terrenos desfavorables para el grano, como son los ubicados en la franja oriental de la provincia.
De cualquier forma, aún es necesario que llueva bastante para que se recuperan los perfiles hídricos de los campos. La sequía de los últimos meses y el trigo que se está cosechando en Tucumán restaron humedad al menos hasta un metro de profundidad en los terrenos.
El informe de la EEAOC destaca que el resultado económico de la campaña de soja 2003/2004 en Tucumán se vio afectado principalmente por los bajos rendimientos del grano.
Por otra parte -añade-, los precios de la oleaginosa tuvieron una marcada disminución a partir de mayo, momento en que se generalizó la cosecha. Se parte de la base de un rendimiento de 2,5 toneladas por hectárea (un 43% por arriba del rinde promedio provincial de 1,74 tonelada por hectárea) y un flujo de comercialización de 20% en mayo, 20% en junio, 30% en julio y 30% en agosto. Esto -según el análisis-, determina un precio de 186,43 dólares por tonelada en el puerto de Rosario. Por lo tanto, la Experimental estima que los egresos de la última campaña sojera, incluido el flete, estuvieron entre 190 y 200 dólares por hectárea, mientras que el margen bruto se ubicó en el orden de los 214 dólares por hectárea, y el punto de indiferencia en alrededor de 1,1 tonelada por hectárea. "Es importante señalar que aquí no se consideran IVA ni impuesto a las Ganancias, y que siempre se habla en moneda corriente", aclaró Devani.
Fungicidas
En la campaña que se aproxima los egresos directos (que involucran, agroinsumos, labores y flete) oscilarían entre 217,1 y 276,6 dólares por hectárea. "Esto implica un incremento en los gastos directos de entre 25 y 85 dólares la hectárea, que se debería al aumento en el costo de algunos agroinsumos, pero principalmente al uso de fungicidas, y al número y costo de aplicaciones necesarias para controlar a la roya", subrayó Devani.
La dosis de fungicida para control de roya tiene hasta el momento un costo que varía entre 14 y 19 dólares, según el fungicida o la mezcla de fungicidas empleada. La cantidad de aplicaciones que se realice dependerá, en gran medida, de la presión de la enfermedad y de la efectividad de las aplicaciones. "De esta manera, de acuerdo con el incremento de costos que se prevé, los márgenes brutos de producir soja podrían rondar entre 20 y 102 dólares por hectárea, o sea entre el 52 y el 91% menos que la campaña anterior, según se hagan entre una y dos aplicaciones de fungicida", añade Devani. Este escenario podría darse si el precio de la tonelada de soja se comporta conforme a los pronósticos y se ubica entre 140 y 150 dólares por tonelada y, además, la roya de la soja se presenta en una etapa más vulnerable del cultivo. También bajo estas consideraciones los puntos de indiferencia se incrementarían entre un 48 y 109%, lo que los llevaría de 1,1 toneladas por hectárea de la campaña 2003/04 a 1,64 o 2,32 toneladas por hectárea.
Devani remarcó que el NOA de por sí presenta una menor rentabilidad que otras regiones del país al estar más alejada de los puertos . "En esta campaña, el NOA podría resultar más afectado por la presencia de la roya", apuntó el experto. "Al ajustarse de esta manera los márgenes brutos del cultivo de soja, el Gobierno debería rever el tema de las retenciones aplicadas a la oleaginosa, o aplicar un el costo diferencial para el transporte al puerto según la región", sugirió Devani. Agregó que los efectos de mejora de la competitividad de la soja que, en sus comienzos, ofreció la devaluación, actualmente se redujeron.
Los productores de soja de la provincia planean igualar o aumentar la superficie sembrada con la oleaginosa en la próxima campaña, que comenzaría el mes próximo.
Pese a que los precios no han sido favorables para el grano en los últimos meses, los agricultores volverán a apostar al cultivo. De esta forma, se espera una siembra de soja que rondaría las 220.000 hectáreas o más.
Especialistas del sector señalaron que nuevamente se volverán a ocupar terrenos desfavorables para el grano, como son los ubicados en la franja oriental de la provincia.
De cualquier forma, aún es necesario que llueva bastante para que se recuperan los perfiles hídricos de los campos. La sequía de los últimos meses y el trigo que se está cosechando en Tucumán restaron humedad al menos hasta un metro de profundidad en los terrenos.







