Cartas de lectores I: Niños no queridos

08 Diciembre 2021

La muerte no fue lo peor que le pasó a Erika en Tucumán el año pasado y a Lucio este año. Lo peor fue la tortura durante sus tres años y a Lucio durante sus cinco años, antes de ser asesinados. Sus casos salen a la luz porque murieron en un hospital, pero no son hechos aislados ya que hay miles de niños no queridos que sobreviven a su tragedia y para quienes la violencia es algo natural. Hay cómplices de los asesinos. Son los organismos del Estado que no muestran los rostros de los responsables, que son protegidos. La madre de Erika vivió con ella en situación de calle, obnubilada por las drogas, dio a luz en un hospital público donde salió con ella en brazos, ya maltratada antes de nacer, para seguir en la calle, sin opciones. Con la ley del aborto se pensó en los niños no queridos, con una perspectiva que prioriza el derecho de la mujer que no quiere hijos de embarazos que le quitan su libertad. La ley de adopción vigente es como una entelequia, engorrosa, que desalienta las adopciones y permite el encierro, el enclaustramiento de los niños, en asilos y orfanatos, llevándolos de encierro encierro sin vínculos familiares, abriéndoles la puerta de la violencia y tal vez del delito. Hace falta una ley, la de protección al niño no querido. Se debe comenzar con la protección de la mujer que no quiere abortar, pero tampoco hacerse cargo del niño que lleva en su vientre, otorgándole un sueldo y beneficios sociales mientras dure el embarazo. Al nacer el niño, lo entrega al Estado para adopción, que pasa a ser responsable absoluto de la vida y el futuro del niño no querido no sin antes permitir a la mujer, el acceso a las listas de postulantes chequeados, aptos para ser adoptantes, para que ejerza el derecho de elegir el lugar donde ese niño será adoptado. De inmediato, el Estado debe allanar los trámites y sus costos para que el niño ya esté adoptado. Es importante que se contraten hogares de tránsito, con el sistema que aplicaba el equipo de adopción de Tucumán, que ideó la señora Cristina Garmendia, que permitía atenuar los desprendimientos nacionales del niño separado de la mujer que le dio a luz. Otra opción es hacer convenios con la UNT para pasantías de estudiantes que hagan seguimiento a los niños adoptados periódicamente. También becar a estos niños mientras cursan primaria y secundaria. Ojalá haya una ley de protección al niño no querido.

Elvira Arnedo
 

La Rioja 151


San Miguel de Tucumán


Tamaño texto
Comentarios
Comentarios