El fantasma del fraude electoral se ha despertado en Estados Unidos

La experiencia de 2000.Según expertos, es posible violar fácilmente los equipos de votación. Hace 4 años, el polémico escrutinio en Florida dejó al país sin presidente durante más de un mes.

CON TODOS LOS SIMBOLOS. Bush habla a sus simpatizantes en West Palm Beach, en el Estado clave de Florida, donde ganó la puja anterior.
CON TODOS LOS SIMBOLOS. Bush habla a sus simpatizantes en West Palm Beach, en el Estado clave de Florida, donde ganó la puja anterior.
17 Octubre 2004
WASHINGTON.- En el pasado invierno boreal, unos técnicos realizaron una prueba con una máquina de voto electrónico Diebold, de la clase que se usarán en las elecciones del 2 de noviembre: en apenas 10 segundos violaron los seguros y removieron la tarjeta de su memoria. Este hecho, contado como anécdota, refleja sin embargo la fragilidad del sistema electoral en Estados Unidos. "Tenemos un sistema electoral propenso al fraude, más digno de un país emergente del Tercer Mundo que de la principal democracia del mundo", afirmó John Fund, quien sostiene que la debacle que estropeó la votación de Florida en 2000 está a punto de repetirse. Fund es un reconocido ideólogo conservador en las páginas editoriales del diario "The Wall Street Journal"; por lo tanto, un bastión para los conservadores. "Si quieres engañar a este país cuando sea hora de votar, puedes", señala en su libro "Robar elecciones: cómo el fraude electoral amenaza nuestra democracia".

Denuncias judiciales
De hecho, una ola de acusaciones judiciales y denuncias de fraude electoral amenaza con invadir la vida política estadounidense en caso de que los resultados del 2 de noviembre sean muy ajustados. Ya se elevaron denuncias ante los tribunales con objeto de impedir la temida manipulación y marginación de grupos de electores. Las quejas llegan tanto de republicanos como de demócratas, y de grupos independientes. Por ejemplo, una de las empresas encargadas del registro de votantes por parte de los republicanos fue acusada de lanzar a la papelera formularios rellenados por electores demócratas. En Florida, un grupo cristiano pidió que se investiguen supuestas presiones ejercidas sobre votantes afroamericanos. Asimismo, sindicatos y organizaciones de derecho al voto interpusieron una denuncia contra la decisión en un distrito floridano de descartar 10.000 papeletas de registro por estar incompletas.
Por otra parte, en Denver (Colorado), la Fiscalía tendrá que examinar cientos de formularios después de que una ola inesperada de solicitudes de registro para votar despertó sospechas de fraude. En este y en otros Estados donde las preferencias están muy repartidas, los republicanos sospechan de que grupos anti-Bush estén registrando a electores sin derecho al voto. Por su parte, los demócratas redoblan esfuerzos para evitar un posible fraude en Florida que, según muchos observadores, volverá a ser la "puerta" hacia la Casa Blanca. (DPA)

PUNTO DE VISTA

Urge salir del país árabe invadido
Brian Malone
Editor del diario The Times de Trenton, Nueva Jersey, EEUU

Predecir el curso de los acontecimientos luego de la elección de noviembre es como viajar por tierras incógnitas. Sólo podemos adivinar lo que está allí afuera. Después de todo, ¿quién podría haber pronosticado que en los últimos cuatro años íbamos a experimentar la agria disputa electoral de 2000, los ataques al World Trade Center y los ataques de ántrax, y la guerra en Irak, que ha dividido tan profundamente a este país? Los próximos cuatro años, bajo una segunda administración de Bush, no harán nada para mover a Estados Unidos hacia la independencia energética. Esta administración simplemente no festejará el concepto de que la conservación de energía es una buena cosa y, ciertamente, no considerará nunca elevar los impuestos sobre la energía, incluso modestamente, para promover una búsqueda genuina de combustibles alternativos. Tampoco presionará a la industria automotriz para que fabrique vehículos más eficientes en materia de energía. ¿Por qué comienzo la discusión con energía? Porque la energía, la energía barata, es la que nos hace andar. Y, de tantas formas, la ciénaga en donde estamos en Medio Oriente está directamente relacionada con el petróleo y nuestro apetito goloso por él. Estamos hundidos (o atascados) en una guerra que le está costando al Tesoro U$S 4.000 millones por mes, sin mencionar la trágica pérdida de vidas de nuestros soldados y de los ciudadanos iraquíes. Una administración con Kerry tendría la enorme tarea de sacarnos de Irak. Pero se debe hacer. Y una política acordada para sacarnos de un petróleo extranjero barato debe ser una prioridad. Existe una mejor chance de que eso suceda con la administración de Kerry. No sucederá con George Bush.

Secreto sucio
Una segunda administración de Bush también continuará con recortes de impuestos, incluso ante la abultada deuda y una economía que está pugnando por recuperarse. El pequeño secreto sucio de la modesta recuperación que experimentamos es que los nuevos puestos de trabajo creados son mayormente en el sector servicio, donde la paga es baja y los servicios como cobertura médica son mínimos o no existen para nada. Kerry volverá a hacer una pausa en los impuestos, usando el nuevo ingreso para pagar un sistema de salud más expansivo, que contendrá a un flujo creciente de americanos sin seguro médico. Estas dos áreas de la economía, la de energía y cuidado de la salud (o salud pública) son sumamente importantes si Estados Unidos quiere permanecer como un jugador dominante en el escenario mundial.Pero eventos desconocidos para nosotros también acechan y podrían tirar abajo los mejores planes para nuestro futuro bienestar. ¿Quién sabe realmente?(Especial para LA GACETA)

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