16 Octubre 2004 Seguir en 
ROMA.- El Tribunal Supremo absolvió al ex primer ministro Giulio Andreotti en un proceso por supuestos vínculos con la mafia, con lo cual puso fin a uno de los juicios políticos más espectaculares en la historia italiana. Andreotti, que a sus 85 años simboliza como nadie el surgimiento y la caída de la República italiana de posguerra, ya había sido absuelto en primera y en segunda instancia. "Me alegro de haber vivido hasta el final del proceso", dijo, aliviado, el anciano político, cuyos abogados habían pedido la absolución plena.
El beso al capo máximo
El fallo ratifica la sentencia de 2003 del tribunal de apelación de Palermo, que considera prescritos los hechos presuntamente delictivos atribuidos por los fiscales a Andreotti hasta 1980, y se lo absuelve por los posteriores, aunque lo condena a pagar los costes de todo el proceso, iniciado en 1993. Testigos de la mafia aseguraban que el siete veces jefe de gobierno y actual senador vitalicio había otorgado favores a los capos a cambio de votos para su partido democristiano. También denunciaban que Andreotti, que cada mañana temprano va a misa, le dio al capo máximo de la mafia un beso en la mejilla en señal de respeto. El fiscal calificó este hecho como "descenso de la democracia al depósito de cadáveres". Las acusaciones sólo tenían un punto débil: se basaban exclusivamente en los testimonios de mafiosos. (DPA)
El beso al capo máximo
El fallo ratifica la sentencia de 2003 del tribunal de apelación de Palermo, que considera prescritos los hechos presuntamente delictivos atribuidos por los fiscales a Andreotti hasta 1980, y se lo absuelve por los posteriores, aunque lo condena a pagar los costes de todo el proceso, iniciado en 1993. Testigos de la mafia aseguraban que el siete veces jefe de gobierno y actual senador vitalicio había otorgado favores a los capos a cambio de votos para su partido democristiano. También denunciaban que Andreotti, que cada mañana temprano va a misa, le dio al capo máximo de la mafia un beso en la mejilla en señal de respeto. El fiscal calificó este hecho como "descenso de la democracia al depósito de cadáveres". Las acusaciones sólo tenían un punto débil: se basaban exclusivamente en los testimonios de mafiosos. (DPA)







