16 Octubre 2004 Seguir en 
La provincia de Tucumán siempre fue un ámbito tradicional para los grandes emprendimientos y para canalizar inversiones, que son esa parte del ahorro que no se consume.
Luego del primer año de gestión, el gobernador José Alperovich no encontró la forma para atraer capitales y radicar empresas, que son las vencedoras de la pobreza y la miseria.
Es que ejecutar sólo obras públicas -necesarias y que venían postergadas- es la prestación de servicio natural a cumplir por el gobernante. Nada más. Lo que aflige es que aumente el Presupuesto oficial cuando aún no crece el PBI tucumano. También preocupa la reforma de la Constitución, mientras no se cumple con la vigente, que en su artículo nueve establece: "la percepción o inversión de las rentas debe publicarse por lo menos cada mes".
Hay otro problema: atacar a la principal inversión minera en el NOA no es un tema menor, cuando se está instalando la compensación ambiental. Que no se hacía, y es necesario legislar.
Es cierto que la liquidez actual -posdefault- entusiasma, pero hay datos macroeconómicos para revertir. Las exportaciones locales, que en 2001 fueron U$S 413,9 millones, cayeron en 2002 a U$S 408 millones, y en 2003 se ubicaron en U$S 360,8 millones. En el primer semestre de 2004 fueron U$S 190,5 millones. Este es un desafío abierto y real.
Para crecer se necesitan inversiones. En el país, este año alcanzarán al 18,5% del PBI, como en la década del 80. En Tucumán se harán las habituales del azúcar y el limón, han mejorado en el sector inmobiliario y comercio. Con tantos escenarios favorables en el mundo, el capital requiere otra actitud para ser atraído.
Luego del primer año de gestión, el gobernador José Alperovich no encontró la forma para atraer capitales y radicar empresas, que son las vencedoras de la pobreza y la miseria.
Es que ejecutar sólo obras públicas -necesarias y que venían postergadas- es la prestación de servicio natural a cumplir por el gobernante. Nada más. Lo que aflige es que aumente el Presupuesto oficial cuando aún no crece el PBI tucumano. También preocupa la reforma de la Constitución, mientras no se cumple con la vigente, que en su artículo nueve establece: "la percepción o inversión de las rentas debe publicarse por lo menos cada mes".
Hay otro problema: atacar a la principal inversión minera en el NOA no es un tema menor, cuando se está instalando la compensación ambiental. Que no se hacía, y es necesario legislar.
Es cierto que la liquidez actual -posdefault- entusiasma, pero hay datos macroeconómicos para revertir. Las exportaciones locales, que en 2001 fueron U$S 413,9 millones, cayeron en 2002 a U$S 408 millones, y en 2003 se ubicaron en U$S 360,8 millones. En el primer semestre de 2004 fueron U$S 190,5 millones. Este es un desafío abierto y real.
Para crecer se necesitan inversiones. En el país, este año alcanzarán al 18,5% del PBI, como en la década del 80. En Tucumán se harán las habituales del azúcar y el limón, han mejorado en el sector inmobiliario y comercio. Con tantos escenarios favorables en el mundo, el capital requiere otra actitud para ser atraído.







