Se encuentra paralizada la cuarta causa del crimen de Paulina

El fiscal Sale espera una resolución de apelación para pedir que enjuicien a César Soto y a Sergio Kaleñuk por el femicidio.

28 Nov 2021 Por Gustavo Rodríguez

El juicio contra el ex fiscal Carlos Albaca volvió a generar interrogantes sobre el crimen de Paulina Lebbos. Pasaron más de 15 años del femicidio que tuvo trascendencia nacional e internacional. Lo único que quedó (y sigue quedando) al descubierto es la cada vez más grande red de encubrimiento que se desplegó para que no se sepa la verdad: es decir, quién fue el autor o los autores del hecho. Se abrió una cuarta investigación, donde aparecen cuatro nuevos sospechosos, pero una vez más, el proceso está paralizado porque no se resuelve un planteo realizado por la defensa de uno de los acusados.

La joven fue vista por última vez el 26 de febrero de 2006. Había ido a bailar a un boliche de la zona del ex Abasto junto a un grupo de amigos. A la salida, junto a su compañera Virginia Mercado, tomaron un remise y se dirigieron a barrio Sur. La salteña dijo que Paulina siguió viaje con destino a la casa de su pareja César Soto. Pero según los dichos del padre de la única hija que tuvo su víctima nunca llegó a verla. Su cuerpo fue encontrado el 11 de marzo a la vera de la ruta que conduce a Raco.

SOSPECHOSO II. Sergio Keleñuk realizó planteos contra la acusación. la gaceta / foto de archivo

A partir de allí, su padre Alberto Lebbos inició una cruzada en busca de justicia. El primer juicio terminó en diciembre de 2013, Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina fueron condenados por haber realizado maniobras de encubrimiento en el crimen de Paulina. El tribunal, integrado por los jueces Emilio Páez de la Torre, Carlos Caramuti y Dante Ibáñez ordenó que se inicie una investigación en contra del ex jefe de la Unidad Regional Norte Héctor Rubén Brito, el ex subjefe de Polícía Nicolás Barrera, el ex titular de la fuerza, Hugo Sánchez y el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella por el mismo delito. Y eso ocurrió.

En febrero de 2018 se inició uno de los juicios más largos de la historia de la provincia. Después de más de un año de debate. Los jueces Rafael Macoritto, Ibáñez y Caramuti, condenaron por encubrimiento a Di Lella, Sánchez, Barrera, Brito y al ex policía Waldino Rodríguez. Por el beneficio de la duda, absolvieron a Roberto Gómez, el único que llegó a un debate acusado de la desaparición y el posterior homicidio de la joven. El tercer proceso oral se inició el martes, con el ex fiscal Albaca sentado en el banquillo de los acusados.

Un karma

Cada uno de los juicios que se realizaron por este caso dejó tela por cortar. En el primero se ventilaron varias de las maniobras de encubrimiento realizadas por los ex funcionarios del Gobierno de José Alperovich que luego terminaron siendo condenados.

PEDIDO. Los jueces Rafael Macoritto, Carlos Caramuti y Dante Ibáñez pidieron que se investigue a cuatro personas por el crimen. la gaceta / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO (archivo)

El fiscal Diego López Ávila no se había equivocado cuando solicitó que se hiciera el segundo juicio. En sus argumentos, había adelantado que en el debate podrían surgir nuevos indicios que serviría para descubrir quién podría haber sido el asesino.

En esas audiencias no sólo surgieron los nombres de más de una veintena de personas que podrían haber entorpecido la investigación (ver página 19), sino que, además, los jueces solicitaron que se inicie la pesquisa en contra de cuatro sospechosos que podrían haber sido los asesinos de la joven estudiante de Ciencias de la Comunicación.

Las sospechas recayeron sobre Soto, Sergio Kaleñuk (mencionado en una hipótesis conocida como “Los hijos del poder” en la que también estuvieron mencionados Gabriel y Daniel Alperovich, hijos del ex gobernador), Esteban Gómez (hermano del absuelto por el homicidio) y Ernesto Atim (vendedor de celulares vinculado a los Gómez).

Dos días antes de que prescribiera la causa, y después de que LA GACETA advirtiera de la situación, la Corte Suprema de Justicia de la provincia dejó firme el fallo dictado dos años antes y envió una notificación al Ministerio Público Fiscal para que comenzara con la investigación de estas personas. Se inició una carrera contrarreloj para evitar que todo quedara en la nada.

EL FINAL. Paulina Lebbos desapareció el 26 de febrero de 2006 y su cuerpo fue hallado el 11 de marzo a la vera de la ruta que conduce a Raco. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI (ARCHIVO)

La decisión se tomó días después de que entrara en vigencia el nuevo Código, por lo que la causa comenzó a navegar en ese mar turbulento llamado régimen conclusional, donde flotan más de 30.000 expedientes que esperan ser concluidos de alguna manera.

El elegido para llevar adelante esta nueva causa por el homicidio fue el fiscal Carlos Sale, el mismo que actuó como acusador, junto a Carlos Saltor y a López Ávila, en el segundo juicio. Al notificar a los cuatro sospechosos frenó la imputación. Volvió a estudiar el caso y citó a declarar como imputados a Soto y a Keleñuk. Por el momento, no surgieron indicios importantes para que se hiciera lo mismo con Gómez y con Atim. Y si llegara a hacerlo, tal como lo indica una acordada del máximo tribunal de la provincia, el proceso deberá ser llevado adelante con el nuevo digesto, ya que Gómez era menor de edad cuando se produjo el crimen de Paulina.

La imputación

Sale, con los elementos que tenía en su poder y, después de 15 años de haberse producido el hecho, teniendo en cuenta el entrecruzamiento de las llamadas telefónicas que aparecen en la causa y algunos testimonios producidos en el segundo juicio, elaboró la siguiente teoría:

1- El 26 de febrero de 2006, entre las 6.30 y las 7, Lebbos ingresó al domicilio de su pareja, Soto, ubicado en Estados Unidos al 1.250. Luego de una discusión, Soto la tomó del cuello con sus manos hasta causarle la muerte.

2- Luego de cometer el crimen, el supuesto autor del crimen se comunicó con Kaleñuk y le pidió que fuera hasta su casa para ayudarlo. Según el fiscal, ambos se conocían por su vínculo con Atlético, ya que Soto era simpatizante y posible miembro de la barra brava, y el hijo del secretario privado del ex gobernador Alperovich, dirigente del club.

EN OTRO LUGAR. El ex fiscal Carlos Albaca está siendo enjuiciado por la tarea que desarrolló cuando estuvo al frente de la investigación del caso. la gaceta / foto de Analía Jaramillo

3- Sale también consideró que Soto lo llamó para que lo ayudara a deshacerse del cuerpo como para asegurarse la impunidad, porque era un funcionario público y tenía aceitados contactos con personas del gobierno de turno.

4- Según la acusación oficial, entre ambos se pusieron de acuerdo para abandonar el cuerpo de la víctima en la vera de la ruta que conduce a Raco.

5- Luego, Kaleñuk dejó en su casa a Soto y se dirigió al estadio de Central Córdoba para fijar una coartada por si hiciera falta.

6- Estando en el club de Alem y Bolívar, mantuvo comunicaciones con el subjefe de Policía, Nicolás Barrera (condenado por encubrimiento) y con su padre. En ese momento habría decidido deshacerse del celular de la víctima.

En veremos

Soto se presentó a declarar en marzo ante el fiscal Sale. Negó la acusación en su contra y señaló que “Paulina era el amor de mi vida” y que jamás pudo haberla matado. Fue asistido por una defensora oficial y no realizó ningún planteo en contra de la imputación que le realizaron.

Kaleñuk hizo todo lo contrario. Por recomendación de sus abogados Fernando Poviña y Patricio Char, no declaró en la causa y realizó dos planteos en contra de la acusación que le realizó el representante del Ministerio Público Fiscal. En primer lugar, dijo que la causa estaba prescripta y, en segundo, que no se podía acusarlo de encubrimiento porque ya había sido sobreseído de ese delito antes de que comenzara el juicio. El juez Raúl Cardozo rechazó ese planteo y los profesionales que lo asisten decidieron impugnar esa resolución, planteo que por el momento no fue resuelto por la jueza Wendy Kassar.

Fuentes judiciales confirmaron a LA GACETA que Sale está esperando que se resuelva ese planteo para solicitar que ambos sean enjuiciados por el crimen.

Si lo hace, los defensores podrán apelar nuevamente el planteo. En definitiva, pasará bastante tiempo hasta que se resuelva si serán enjuiciados o no. Sin embargo, Alberto Lebbos no pierde las esperanzas: “es muy difícil. Ha pasado mucho tiempo y encima se han destruidos pruebas importantísimas para saber la verdad. Sigo confiando que ese enorme pacto de silencio se romperá y sabremos quién mató a mi hija”.

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