El ex fedatario de Albaca dijo no recordar el caso “Lebbos” - LA GACETA Tucumán

El ex fedatario de Albaca dijo no recordar el caso “Lebbos”

Salazar se fue con una denuncia de supuesto falso testimonio por negar el secreto de la causa: un informe actuarial con su firma lo desmintió.

26 Nov 2021 Por Irene Benito

Emilio Ángel Salazar sirvió 36 años en la Justicia provincial: fue el número dos del ex fiscal imputado Carlos Albaca en las dos décadas en las que aquel condujo la extinta Fiscalía de Instrucción en lo Penal N°2 de San Miguel de Tucumán. El ex secretario judicial volvió ayer a los Tribunales y expresó incontables veces que no recordaba la causa abierta por el homicidio de Paulina Lebbos que estuvo casi siete años radicada en su unidad, y que terminó con la carrera de su ex superior y lo convirtió en el primer ex fiscal juzgado en el Poder Judicial local por supuestos delitos cometidos en el ejercicio del cargo. El ex fedatario no salió bien parado de su declaración como testigo obligado a decir la verdad: aseguró dos veces que no había secreto de sumario en el caso “Lebbos”, pero el fiscal Gerardo Salas exhibió la foja 6.495 del expediente principal firmada por él en 2013 que lo desmiente. Tanto Salas como la abogada querellante Soledad Deza pidieron que Salazar sea investigado por la presunta comisión de un falso testimonio.

FOJA 6.495 DE LA CAUSA DEL HOMICIDIO. Facsímil del informe de 2013 firmado por Salazar donde Albaca ratifica el secreto de sumario.

“Él firmó tanto el informe de la presentación a despacho como la diligencia que indica que las actuaciones eran secretas”, apuntó el fiscal después de poner el instrumento a disposición del testigo y del resto de las partes. “Usted decía que no recordaba la causa (’Lebbos’), pero que podría hacer comentarios si la compulsaba. Ahora que leyó la actuación, ¿se acuerda si decretaron el secreto de sumario?”, preguntó Fernanda Bähler, presidenta del tribunal, a Salazar. Este se mantuvo en su posición. “No recuerdo”, dijo en otras dos ocasiones el ex fedatario de Albaca.

Acto seguido, Salazar expresó que el caso “Lebbos” tenía “acceso reservado” y que él vigilaba las actuaciones de papel de manera tal que resultara inaccesible por el sistema y por el soporte físico. “A la causa no la podían ver en el mostrador (de la Fiscalía). Sí... había una reserva del expediente. Los más de 20 cuerpos no estaban en el casillero, sino en las oficinas. Algunos estaban en mi despacho y otros, en el armario que estaba al frente de mi despacho. O sea, con una custodia para que no lo vean”, explicó ante una pregunta del juez Raúl Cardozo.

“Peluquero bailarín”

Salazar, quien, al igual que su ex jefe, accedió a la jubilación con el beneficio del 82% móvil en 2014, expuso durante una hora y media. Cuando salió al pasillo se encontró con otros subalternos de Albaca que esperaban su turno para declarar como testigos. La situación enfureció a Alberto Lebbos, padre de la víctima, quien pidió y logró ser oído por el estrado que componen Bähler, Wendy Kassar y Cardozo. “Este hombre (Salazar) me recibió 500 veces y ahora dice que no se acuerda nada sobre la causa de Paulina. Acabo de escuchar en el pasillo que le contaba a los otros testigos sobre las preguntas que le habían hecho (en la audiencia de debate). No pido la detención (del ex secretario de Albaca) por razones humanitarias: dijo aquí que su esposa está enferma”, manifestó Lebbos. Bähler recordó a la guardia policial de la sala que los testigos no debían dialogar entre sí mientras que Salas solicitó que el testimonio de Lebbos sea incorporado a las actuaciones de supuesto falso testimonio para que las reciba y las evalúe la Fiscalía de Decisión Temprana que actúa en los casos del nuevo Código Procesal Penal.

ACUSADOR DE UN EX PAR. El fiscal Gerardo Salas en el juicio.

Ante la Cámara Penal que juzga a Albaca por su desempeño como director de la investigación del crimen de Lebbos y que debe resolver si cometió el delito de encubrimiento agravado, Salazar se presentó como un jubilado dedicado a cuidar a una cónyuge con cáncer y a un hijo con problemas de salud mental. Comentó que entró a los Tribunales como peón de limpieza y que fue ascendiendo hasta llegar a oficial principal, cuando se recibió de procurador. Allí recibió el cargo de funcionario. El ex secretario añadió “que nunca tuvo problemas”, pero que, en su última jornada laboral, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán le comunicó que lo suspendía por 15 días. Según dijo, la sanción obedeció a demoras en la colocación de cargos de ingreso de causas con autores desconocidos: esto fue detectado por una auditoría abierta cuando Albaca ya estaba dejando la Fiscalía.

Pese a las preguntas insistentes, Salazar no explicó qué hacía Albaca en la causa de Paulina Lebbos. “Doctora (en referencia a Bähler), pasaron tantos años... todo lo que se hizo está en el Lex Doctor y en el expediente”, dijo. Manifestó que sólo recordaba por sus propios medios cuando fue a tomar declaración testimonial en la casa a la madre de Paulina Lebbos y cuando viajó a Buenos Aires con la bioquímica Lilia Amelia Moyano para llevar una muestra a un laboratorio. “Creo que era un pelo”, añadió.

QUERELLANTE. Soledad Deza, apoderada de Victoria Lebbos.

El ex actuario intentó dar por terminada su declaración a los tres minutos de iniciarla. “Yo hacía las veces de secretario judicial. No sé si hay otra pregunta que me quieran hacer”, expresó. Kassar le replicó: “es cierto que se le pide que diga cuál fue la actuación de Albaca en este proceso y que pasaron muchos años, pero no todos los secretarios han tenido una causa como esta. El tribunal necesita datos: que nos diga qué hacía o qué no hacía el ex fiscal. Usted era el secretario de la Fiscalía: no puede decir que hacía las veces de tal. Por favor, declare”. Bähler advirtió: “los que fuimos secretarios sabemos que no todas las causas son iguales. Algunas tienen más resonancia social y más impacto, y algunas quedan en la cabeza, paso por paso. Haga memoria y cuente porque es su obligación decir la verdad. Callar es una forma de mentir”.

Salazar no reaccionó. “Todas las medidas eran dictadas por Albaca. Le juro que no me acuerdo. Le digo la verdad, no le estoy mintiendo y ocultando nada”, aseguró. Y defendió a su antiguo jefe: “yo no tengo ninguna queja sobre Albaca y jamás vi nada anormal en el trámite”. Respecto del traslado de la muestra a Buenos Aires, el ex secretario comentó que si se hacía la prueba de ADN, el único pelo encontrado en los restos de la víctima iba a quedar inutilizable y, como hacia 2013 no había imputados todavía (para controlar la peritación), notificaron la decisión a la defensa pública y a la querella.

Salazar dijo que no sabía quién era el instructor “físico” de la causa y que no leía las noticias sobre el caso “Lebbos”, y comparó a este proceso con el del “Peluquero bailarín”. “No me acuerdo si había un solo empleado que trabajara el expediente de Paulina”, añadió. Pero después acotó que distribuía el trabajo entre el personal por la letra inicial de la carátula. “En este tema (Lebbos) no había un empleado fijo. Lo que sí me acuerdo es que en el último tiempo estuvo (Asis Safe) Jaluf”, apuntó. Respecto de su función, el testigo se definió a sí mismo como “un mero fedatario” que “daba fe” de los actos.

El procurador comentó que él se enteró “después” que los oficios para lograr el entrecruzamiento de las llamadas telefónicas salían con errores en la numeración: “en una Fiscalía se trabaja sobre la base de la confianza en el personal. Yo veía que el oficio se corresponda con el decreto: no me ponía a controlar los números. Puedo decir que nunca hubo mala fe en la Fiscalía de Albaca, ni en esa ni en las otras causas. Nunca se perdió nada”. El testigo expresó que no conocía las razones por las cuales no se habían hecho las pruebas. “Mi intervención es la que figura en el expediente: fedatario de la actuación del fiscal”, reiteró.

En cuanto al debate sobre el secreto de sumario decretado en el expediente, Salazar, que, como se dijo, negaba tal estado, deslizó que recordaba que el padre de Paulina había ido a la fiscalía “algunas veces”: “si ha visto el expediente, no me acuerdo. Yo estaba en mi despacho, no sabía lo que pasaba afuera y no recuerdo si le di la causa para que la compulse”.

En ese punto, Bähler perdió la paciencia: “mire, aquí hay un ex fiscal siendo juzgado y usted fue su secretario durante muchos años. Necesitamos que haga un esfuerzo y diga lo que sabe. ¿Cómo usted, como secretario, no se va a acordar si viene un oficio de la Corte o del ministro público fiscal? No me puede decir a mí que usted no se acuerda de eso, de que tenía que informar. ¿Tuvo algún problema en la memoria?”. “No”, contestó Salazar. Kassar reformuló la pregunta: “quien era su jefe está afrontando cargos de haber dejado dormir un expediente urgente y complejo durante siete años. Usted era el segundo de él. Ya que no se acuerda de nada de lo que hizo, ¿recuerda si la causa estuvo cajoneada durante siete años?”. El ex secretario movió la cabeza de derecha a izquierda y con énfasis respondió: “no”.

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