Albaca reivindicó su investigación del crimen de Lebbos y cargó contra el fiscal Noguera - LA GACETA Tucumán

Albaca reivindicó su investigación del crimen de Lebbos y cargó contra el fiscal Noguera

El ex director del proceso no pudo detener el juicio oral: los jueces Bähler, Kassar y Cardozo rechazaron pedidos de exclusión de pruebas, y de nulidad

24 Nov 2021 Por Irene Benito
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EX FISCAL IMPUTADO POR SU PROCEDER EN LA CAUSA “LEBBOS”. Carlos Albaca en el sector de la sala de juicio oral reservada para los acusados. LA GACETA / FOTOS DE ANALÍA JARAMILLO

El ex fiscal Carlos Albaca fue uno de los primeros en llegar. Se sentó en el banco de madera del cuarto piso del edificio de la calle España. Tenía un paraguas entre las manos, y lucía el traje y la corbata de rigor. Tranquilamente podría haber pasado por acusador, pero en esta ocasión le tocaba ser el acusado que reivindica su inocencia. Nunca había habido un cambio de roles de esa naturaleza en el Poder Judicial de Tucumán. Esta situación inédita dominó la apertura del tercer juicio oral de agentes estatales que debían dilucidar el homicidio de Paulina Lebbos sucedido hace 15 años. Diferentes voces deslizaron que en este caso los Tribunales se estaban enjuiciando a sí mismos. Albaca adelantó que no está dispuesto a ser el único chivo expiatorio al apuntar contra quienes lo precipitaron a renunciar para acceder a la jubilación con el beneficio del 82% móvil y contra su antecesor en el caso “Lebbos”, el fiscal Alejandro Noguera.

“Anoche no dormí bien. Es la misma sensación de rendir un examen”, comentó antes de ingresar a la sala el ex fiscal acusado de encubrimiento agravado del homicidio de Paulina. Las miradas se posaron en el imputado de 69 años ante la ausencia de Victoria Lebbos, la hija de la víctima que debutaba al frente de la querella y de la acción civil, pero que prefirió no exponerse y dejó todo en manos  de la abogada Soledad Deza.

La audiencia empezó a las 9.41 de ayer, y ahí nomás se dispararon los roces con el tribunal integrado por Fernanda Bähler (presidenta), Wendy Kassar y Raúl Cardozo. La mayoría de los choques ocurrieron porque Albaca quería leer sus presentaciones o, en su defecto, que la secretaria las leyera. “¡Aquí rige la oralidad!”, le espetó Bähler con impaciencia creciente. Deza advirtió “un ánimo dilatorio” y reprochó “la falta de preparación” para la inmediatez. Hasta en esos detalles se coló el conflicto de prácticas y de culturas institucionales.

Con el auxilio de su defensor Macario Santamarina, quien afirmó que era imposible declarar sobre 11 hechos tan complejos de memoria, Albaca consiguió que le autorizaran una “media lectura” de un escrito de casi 300 páginas. Pero al final desistió y se contentó con la reproducción de las indagatorias que había prestado entre 2014 y  2015. En estas piezas, Albaca defiende cada una de las decisiones que tomó en la investigación del crimen de Lebbos ocurrido en 2006 y atribuye las falencias a la actitud asumida por Noguera, quien dirigió las actuaciones durante los primeros dos meses críticos hasta que lo apartaron por haber asistido a una reunión en la residencia del ex gobernador y senador saliente José Alperovich. A modo de ejemplo, Albaca explicó que no llevó adelante pruebas genéticas porque las muestras estaban contaminadas por la falta de preservación de la escena del hallazgo de los restos de Lebbos.

Si bien impuso la agenda, Albaca fracasó en su pretensión de que el proceso sea declarado nulo. De nada le sirvieron las balas que dirigió a la Corte Suprema de Justicia de Tucumán que dispuso una investigación sobre su accionar en los casi siete años que controló el expediente de Lebbos. Albaca no se privó de desparramar sospechas sobre vocales del alto tribunal y sobre sus propios ex compañeros del Ministerio Público Fiscal. Tampoco prosperó su intención de excluir las pruebas derivadas del acta falsa que documentó la aparición del cuerpo de la víctima, aunque sí pudo ampliar el listado de testigos.

El fiscal Gerardo Salas se opuso siempre con el argumento de que las peticiones eran extemporáneas y hasta anticipó que solicitará la ampliación de la acusación. El juicio prosigue hoy a las 9.30 posiblemente con las exposiciones de Bernardo Lobo Bugeau, el abogado que develó las anomalías de la causa, y de Alberto Lebbos, el padre de la víctima que este martes se vio obligado a esperar toda la mañana en el pasillo de la Justicia.

Primer juicio: el punto de partida

En diciembre de 2013, Enrique García, Manuel Yapura y Roberto Lencina fueron condenados por haber realizado maniobras de encubrimiento en el crimen de Paulina Lebbos. El tribunal, integrado por los jueces Emilio Páez de la Torre, Carlos Caramuti y Dante Ibáñez ordenó que se ordene una investigación en contra del ex jefe de la Unidad Regional Norte Héctor Rubén Brito,  el ex subjefe de Polícía Nicolás Barrera, el ex titular de la fuerza, Hugo Sánchez y el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella por el mismo delito.

El otro juicio: el crimen quedó impune

Después de un debate que duró más de un año, un tribunal resolvió absolver por el beneficio de la duda a Luis Gómez, por lo que la causa de homicidio siguió impune. El tribunal dictó cinco condenas: Waldino Rodríguez, Brito, Barrera, Sánchez y Di Lella. Pero además, la red de encubrimiento se amplió al solicitar que se investigue por falso testimonio a más de una decena de personas, la mayoría de ellos ex policías, ex peritos, ex funcionarios y una importante cantidad de civiles. Hasta el día de la fecha, no se sabe cuál es su situación procesal.

Lo que viene: sin respuestas

Días antes de que prescribiera la causa, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia dejó firme el fallo que habían dictado los jueces Caramuti, Ibáñez y Rafael Macoritto. Se debía abrir una nueva investigación en contra de Sergio Kaleñuk y César Soto (ex pareja de Paulina) al ser sospechosos de haber cometido el crimen. Ambos fueron imputados del delito por el fiscal Carlos Sale, pero hasta el momento no se sabe cuáles son los estados de esas causas. Tampoco trascendió si se avanzó en las causas por falso testimonio.

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