Tocadiscos portables: ¿vale la pena comprarlos? - LA GACETA Tucumán

Tocadiscos portables: ¿vale la pena comprarlos?

Pequeñas, prácticas, lindas y baratas, las bandejas giradiscos en formato “valija” se venden como pan caliente. ¿Sirven?

24 Nov 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
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EL MODELO. Con diferentes precios y marcas, este es el tocadiscos que más se vende. credito

Son lindos, hay que admitirlo. Remiten a esa estética vintage de la década de 1960 y, además de reproducir música, son un gran elemento decorativo. Vienen en precios muuuuy variados y cada vez más gente los compra, pero no hay que dejar engañarse.

Ya sea por interés en el sonido del vinilo, por las ganas de tener un objeto “antiguo” o por la posibilidad de escuchar a artistas jóvenes en formato analógico, los tocadiscos se posicionaron los últimos años como un objeto de culto que muchos quieren tener en su vitrina. Para comprobarlo no hace falta más que hacer el ejercicio: ingresá a alguno de los sitios de venta en línea y comprobalo. Hay. Y bastantes.

Antes de continuar, es importante aclarar que nos centraremos sólo en los modelos accesibles y económicos, que son los que se venden como pan caliente. También hay muy buenas bandejas (a precios ya no tan accesibles) que conservan la fidelidad y calidad del sonido de las mejores épocas y con materiales de primera, pero esa es otra historia, que excede esta nota.

Volvamos a los más vendidos. Existe, a simple vista, una infinidad de modelos en el mercado, en ese formato portable (“valija”) y todos ellos súper “tuneados”: con USB para reproducir otra música, con bluetooth, con grabadora y, por supuesto, con impresionante diseño de caja. Spoiler: adentro, son todos iguales.

Mata discos

Los precios van desde $7.000 a $55.000, según la marca, los colores y el estampado, pero, de nuevo, son (casi) todos el mismo modelo. Incluso revivieron algunas extintas firmas que comercializan las bandejas, simplemente estampando su logo.

“Las bandejas nuevas son de plástico. Tienen un sistema de poleas muy básico”, resume José María Mussatti, dueño de un local donde se reparan equipos electrónicos y que, desde hace algunos años, se encarga también del arreglo de tocadiscos. “Los chinos tienen una capacidad extraordinaria para reciclar las cosas que les sobran. Usan, por ejemplo, la plaquita USB que viene en los parlantes nuevos, agarran dos parlantecitos que hayan quedado de televisores, ponen la bandeja y montan la parte mecánica con restos de los equipos baratos de las décadas del 80 y 90 y ya está. Con eso arman un giradiscos, le dan el valor agregado que necesita y los mantienen vigentes, pero el sistema es muy básico y no tiene fidelidad”, explica a LA GACETA.

“El tema con las valijitas, que son todas plásticas, es que son un asesino serial de vinilos. Así las llamamos los que conocemos del tema”, define Augusto Gallucci, Dj, coleccionista de vinilos y uno de los máximos representantes de la movida en Tucumán.

Comenta que el gran problema es que estas bandejas no tienen contrapeso en la púa. “Va como flotando. Le produce una gastada tan profunda al disco que lo va comiendo -cuenta-; es como que la púa cae dura sobre el surco y lo detona”.

Iguales y malos

“Estéticamente son agradables pero se rompen al mirarlos”, expresa Camila, una joven que adquirió una de estas bandejas giradiscos en línea. “A un mes o dos de comprarla se rompió. Creo que la usé tres veces, ¡imaginate si la usaba seguido!”, enfatiza.

A los pocos meses Camila cayó en la cuenta de que todos los tocadiscos de ese estilo son relativamente iguales. “Mi amigo Fede se compró, también por internet, uno que tenía marca (el de ella ni siquiera tenía estampado un logo) y le salió más caro que el mío. A los meses lo tuvo que desarmar porque le fallaba la batería. Viendo las conexiones internas nos dimos cuenta que están armados exactamente igual”, relata.

“Cuando llevé a arreglar el mío, el técnico me dijo que era todo de muy mala calidad y que las plaquetas y los cableados internos eran muy débiles, que parecían los de los juguetes musicales para niños. Me dijo que no se compara ni remotamente a los tocadiscos de antes, pero que tampoco me podía quejar porque lo había pagado muy barato”, recuerda.

Gallucci explica que al momento de comprar un tocadiscos hay muchos elementos que influyen. “Un tocadiscos nuevo puede funcionar mejor que un viejo, todo depende de una serie de cosas: la cápsula, la púa, el amplificador y los parlantes. Eso hace que el sonido que proyectan sea mejor o peor que otro -subraya-; en conclusión, es preferible comprar una bandeja usada y gastar unos manguitos más, a comprar ese nuevo, que es un juguete, todo plastiquerío”, considera.

Ahora bien, en caso de querer comprar uno nuevo “de los buenos” hay que desembolsar una buena cantidad de dinero. El Dj cuenta que en 2020 se hizo la reedición de la “legendaria” -así la nombra- bandeja Technic MK2, bajo un formato nuevo y llamada MK7. “Es una bandeja nueva y es una cosa terrible”, dice. Terriblemente buena en cuanto a sonido, claro está. El costo asusta: puede conseguirse por $500.000. Por supuesto, hay más baratas y de muy buena calidad.

“En síntesis, es aconsejable comprar de los nuevos si sos un aficionado, si no querés fidelidad, si simplemente buscás escuchar un disco”, asegura Mussatti y aclara: “lo mejor es restaurar o comprar una bandeja semiprofesional, de las que había en la década del 80”.

Por lo pronto, para desempolvar recuerdos del pasado o hacer un viaje a la nostalgia con el fantástico ruido de la púa, estos pequeños, livianos, accesibles y amigables objetos son más que suficiente. Eso sí: a cuidar los discos y a tratar con mucho amor y cariño el equipo. La opción es recuperar el viejo tocadisco de la abuela o a comprar uno usado.

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