El extraño "caso argentino"

Un país, entre la salida del default y la pobreza. Ahora es el turno de los acreedores locales. (Por Daniel Casal).

17 Octubre 2004
BUENOS AIRES.- Un escenario económico diferente para la Argentina pareció configurarse desde que el Gobierno comenzó a dar pasos concretos en la restructuración de la deuda. Algunos financistas se animan a señalar que se está generando un círculo virtuoso a raíz del cambio de percepción sobre el tema del default.
Es que el mercado comenzó a percibir que es posible salir del default. Ante esto, y por lo poco atractivas de las tasas de interés externas, los bonos argentinos alientan a inversores. Así lo aprovecharon los capitales cortoplacistas que, en esta oportunidad, colaboraron a construir otra escenografía. Pero no todo lo que viene es camino de rosas; hay demasiado trecho de espinas por recorrer. Prueba de ello es la presión que ejercen los países con intereses en la Argentina por la suba de tarifas o los que se oponen al canje, como Italia y Japón.
Fue llamativa la declaración del gobernador del Banco Central de Italia, Antonio Fazio, quien expresó que los bonistas de ese país sabían el riesgo que corrían cuando compraron títulos argentinos. Aunque se olvidó de decir que no fueron pocos los bancos que recomendaban a los bonistas comprar títulos cuando ellos se los sacaban de encima con rapidez porque veían la tormenta que se avecinaba.
El propio ministro Roberto Lavagna instó al gobierno de la península a fijarse más en los lazos históricos entre ambos países antes que en la circunstancia coyuntural de la deuda. Más allá de la dificultades, en Economía consideran que el mínimo de adhesión al canje rondará entre el 70% y el 75% de los acreedores.
Señalan que, tras el acuerdo con las AFJP, el próximo paso será cerrar el entendimiento con otros acreedores locales, como compañías de seguros y fondos de inversión, lo que daría el 40%.
Con este número bajo el brazo, los funcionarios saldrán la semana que viene a realizar la oferta pública internacional, donde se espera captar por lo menos otro 30%, sobre todo en los Estados Unidos. Ante esto, los detractores de la propuesta argentina salieron ya a aclarar que el canje solo será un éxito si lo aprueba el 90% de los tenedores de bonos.
Sería realmente importante para el país que se pudiera cerrar este capítulo de la deuda con el fin de pensar en el crecimiento sostenido y en saldar las enormes facturas sociales pendientes. Algunos datos son por demás elocuentes y uno de ellos lo dio el gobierno sobre trabajo infantil: casi 2 millones de chicos menores de 14 años trabajan en el país. Que peor herencia puede dejar una época si gran parte de los niños debe salir a trabajar en lugar estudiar o jugar. No hay modelo económico que se sustente si no apunta a la satisfacción de una sociedad.
En el mismo plano de la deuda interna, un informe de la CTA señala que más de 17 millones de argentinos, el 44,7% de la población se encuentra en la pobreza y de estos 6,6 millones, el 17% está en la indigencia. El trabajo agrega que más de la mitad de los pobres e indigentes son menores de 22 años, lo que indica que, según el informe, se está "frente a un cuadro de infantilización de la pobreza y la indigencia".
El extraño "caso argentino" resultó motivo de interés de los premios Nobel de economía, ya que estudiaron el fracaso del modelo neoclásico en el país durante los '90, a la que denominaron "década perdida".
El estudio señala que no basta el crecimiento o las inversiones, sino que hay otros factores como el equilibrio fiscal y la satisfacción de las demandas. Todos estos temas están también en los debates de los empresarios y serán ejes de las deliberaciones del Coloquio de IDEA, que se hará en noviembre en Mar del Plata.
Los empresarios tratan de pararse hoy ante la nueva realidad económica, luego de la fuerte apuesta a un esquema que terminó en el peor de los fracasos.
Pero como las divisiones no faltan, para esa misma época la Confederación Argentina de la Mediana Empresa realizará su encuentro que algunos lo llaman el "Anti Idea", trazando una línea divisoria entre empresarios grandes y medianos. Algunos dicen que el Gobierno está detrás de esta movida tal como ocurrió en 2003, cuando fogoneó un encuentro en Rosario con la gente afín de la UIA -la del grupo industriales- mientras que hacían su debate los ejecutivos de IDEA, muchos de ellos relacionados con empresarios de servicios. (NA)

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