EN BRUSELAS. Los manifestantes huyen de los cañones de agua durante una protesta. REUTERS

Con el repunte de la cuarta ola de la pandemia las autoridades de los países europeos restablecen medidas restrictivas, llaman a vacunarse y mantienen el uso obligatorio de pases sanitarios para acudir a lugares de ocio, mientras la Unión Europea (UE) prevé modificar sus recomendaciones en relación con la libre circulación dentro del bloque comunitario.
“En las últimas semanas hemos trabajado con los países miembros y expertos para actualizar las recomendaciones relativas al movimiento. Haremos nuestras propuestas en los próximos días”, comunicó la vocera de la Comisión Europea, Dana Spinant, aunque se abstuvo de dar precisiones. Desde el 1 de julio de 2021, la UE utiliza certificados digitales de vacunación, que confirman que la persona obtuvo resultado negativo en la prueba PCR, padeció la enfermedad recientemente o recibió la pauta completa contra el virus.
Sin embargo, Europa vuelve a ser epicentro de la pandemia. Ante esta situación, el miércoles, el primer ministro de Grecia, Kiriakos Mitsotakis, propuso a la Comisión Europea que el certificado de circulación sea considerado vigente sólo si, al pasar seis meses desde la primera dosis, incluye la tercera inyección. Debido al acelerado aumento de los contagios, volvieron las restricciones y con ellas, las frustraciones y rabia de la gente que en las últimas semanas salió a manifestarse contra las medidas en varias ciudades europeas.
Ayer, Austria entró oficialmente en confinamiento, una medida radical que desató protestas el fin de semana. Lo mismo sucedió en países como Bélgica y Países Bajos, o en Guadalupe, departamento francés de las Antillas, donde la vuelta de las restricciones generó protestas violentas contra la exigencia del pase sanitario y la vacunación obligatoria del personal médico.
El departamento francés de Guadalupe, en el Caribe, recibió ayer refuerzos policiales de Francia después de las manifestaciones violentas, saqueos, incendios y bloqueos de rutas. Desde la llegada de vacunas anticoronavirus y las vacunaciones masivas, ningún país de la UE se había atrevido a imponer un nuevo confinamiento.
Como en confinamientos precedentes, los 8,9 millones de austríacos, en teoría, tienen prohibido salir de su casa salvo para hacer compras, practicar deporte o recibir atención médica, al tiempo que las autoridades llamaron a la población a optar en lo posible por el teletrabajo.
Ante el aumento de casos, que llegó a niveles inéditos desde el inicio de la pandemia, el Gobierno austríaco se centró en los no vacunados, cuando solamente 66% de los austríacos recibieron las dos dosis, contra 75% en Francia por ejemplo.
Solo posteriormente optó por medidas radicales, como este confinamiento previsto hasta el 13 de diciembre, y la obligatoriedad de la vacunación para la población adulta desde el 1 de febrero de 2022, algo que muy pocos países instauraron hasta ahora.
La reacción no se hizo esperar: el sábado unas 40.000 personas marcharon por las calles de Viena al grito de “dictadura”, convocados por el partido de extrema derecha FPO. Al día siguiente, en la ciudad de Linz se produjo también una movilización de miles de manifestantes.
En tanto, Países Bajos vivió ayer su tercera noche seguida de protestas, con fuegos artificiales y vandalismo en las ciudades de Groningen, Leeuwarden, Enschede y Tilburg. El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, calificó y estos actos de “pura violencia”, cometidos por “idiotas”.
En Bélgica, el primer ministro Alexander De Croo, denunció una violencia “absolutamente inaceptable”, un día después de una manifestación en Bruselas donde miles de personas (35.000 según la Policía) se congregaron en contra de las restricciones anticovid que terminó con tres policías heridos y 40 personas detenidas.
En un contexto de fuerte aumento de las infecciones y las hospitalizaciones, Bélgica anunció la generalización del uso de tapabocas y quiere hacer obligatorio el teletrabajo en los sectores que lo permitan.
En paralelo, Alemania, se está viendo afectada por una nueva ola de infecciones, que los expertos y los políticos atribuyen a una de las tasas de vacunación más bajas de Europa Occidental. Con apenas el 70,5% de la población vacunada y el 68% con la pauta completa, el debate sobre la obligación de las vacunas abrió en el país. (Télam)







