Las Varias rutas de la ruta 40
Cual “columna vertebral” de la provincia, y con “el brazo” de la 307 que se abre hacia el Este, esta traza nos permite, sobre la misma superficie, hacer diversos caminos: la ruta arqueológica, la del vino, la de los artesanos... Y alguna “parada estratégica” astronómica.

La ruta del artesano: productos genuinos con técnicas ancestrales
Este recorrido invita a conocer los talleres de los productores de tejidos e hilados, cerámica, joyería y tallados, que se encuentran sobre la ruta 40 y también rutas provinciales 307, 325 y 355, o en sus inmediaciones. Para facilitar el recorrido, el Ente Tucumán Turismo (EET) diseñó un circuito autoguiado que, con cartelería, indica cómo llegar y qué tipo de artesanía se produce. Además, informa el EET, en los centros de información turística se puede conseguir folletos con direcciones, teléfonos y horarios de atención. En cada taller podrás ser testigo de la cultura viva y compartir con los artesanos sus costumbres y sus historias. Se destacan los talleres de telar, cuya técnica se transmite de generación en generación, tanto para la venta como para consumo propio. En algunos casos, y como efecto de la pandemia, han incluido entre sus servicios la venta on line.
La ruta del vino: hallarás 14 bodegas en 100 kilómetros
El recorrido va trepando desde los 1.750 a los 3.000 metros sobre el nivel del mar por esta zona de los Valles donde hubo viñedos desde fines del siglo XVI. Yendo desde el llano, la primera bodega está antes de llegar al Infiernillo; la última, hacia el Norte, antes de cruzar el límite con Salta. A lo largo de este recorrido podrás conocer los procesos productivos vitivinícolas en todas sus etapas y realizar degustaciones de vino de altura. Los viñedos se trabajan con abonos naturales de guano y aporte de orujo, y se riegan por goteo de aguas superficiales de alta montaña y de pozos profundos.
De entre los 14 establecimientos, se destaca Vinos de Los Amaichas (foto): es el único de la Argentina -y el tercero del mundo- administrado y dirigido por una comunidad de un pueblo originario. Está sobre la ruta 307, y las uvas las proveen 40 productores de uva de Amaicha, Los Zazos, Ampimpa, Encalilla, El Paso, Colalao del Valle y Quilmes.
Ventana al universo: observatorio de Ampimpa
La propuesta es única en el continente: además de disfrutar de la observación del espacio, podés quedarte allí (tienen cabañas) y aprender un montón de astronomía y de mucho más. El observatorio te espera a la altura del kilómetro 107,5 de la ruta 307, entre Tafí y Amaicha. Para reservas, comunicarse de martes a domingos, de 13 a 21, al 3815249017.
La ruta en busca de los ancestros
La Reserva Arqueológica Los Menhires, en El Mollar, y la Ciudad Sagrada de los Quilmes posiblemente no necesiten mayor presentación, aunque tener claros los horarios de atención nunca está de más: la primera puede visitarse de 9 a 19, excepto los lunes; la segunda, de 9 a 18 (pero al mediodía, durante una hora, está cerrado el centro de interpretación).
Pero no son los únicos tesoros que podés encontrar en este camino. Muy cerca de El Pichao, luego de una caminata de unos 300 metros a la vera del río, se encuentran las Ruinas de Condorhuasi (foto). Allí se refugiaron algunos de los quilmes cuando sus poblados cayeron en manos de los españoles en 1667. Pero la ocupación de agricultores y pastores se había iniciado poco después del comienzo de la era cristiana, y su gran desarrollo se produjo entre el 1000 y el 1500. Se puede recorrer la parte central, una superficie cubierta con terrazas de cultivo, obras de irrigación y estructuras habitacionales en piedra. En los cementerios el visitante se enterará de datos curiosos referidos a las diferentes técnicas de entierros.







