Cartas de lectores I: un mundo sin defensores

22 Noviembre 2021

Es difícil imaginar un mundo sin defensores públicos, pero me atrevo a conjeturar que no sería uno muy agradable. No se perdería tiempo en procesos ni en audiencias para escuchar a testigos ni a acusados. No habría tecnicismos para proteger esas formalidades que se llaman garantías. Los jueces de aquella trinchera llamada primera instancia, tendrían más tiempo porque tendrían menos casos. Al no dedicar sus valiosas horas a resolver problemas de los pobres, podrían hacer de cada sentencia una verdadera obra de belleza jurídica sin par. Los jueces pomposamente llamados camaristas también se verían beneficiados. Menos recursos es más tiempo para ellos. Los procesos durarían menos. La mora judicial probablemente desaparecería. Los plazos se acortarían. Los fiscales verían rutinizarse su trabajo. Se verían tentados a hacer la plancha. Perderían la competencia al mismo tiempo que verían incrementados sus índices de esa moda judicial, santificada a veces: la eficiencia con sus porcentajes que se concretan en el índice de condenas. Los gestores sonreirían contentos por su éxito al manejar los escasos casos reales que quedarían. Ganarían premios de calidad y serían un ejemplo para otras instituciones. Un mundo sin defensores sería un mundo sin “chicanas” pero también sin recursos. Uno con menos planteos, pero también más injusto. Uno con más eficiencia, pero con menos libertad. Uno con menos casos, pero con más pobres excluidos. Yo no quiero un mundo así. ¿Usted?

Agustín Eugenio Acuña


agustin.eugenio.acuna@gmail.com


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