Menos residuos: vamos a cuidar las sendas que tanto recorremos - LA GACETA Tucumán

Menos residuos: vamos a cuidar las sendas que tanto recorremos

La UNT y la Asociación Argentina de Montaña se unieron para concientizar a los visitantes del Parque Sierra de San Javier y para reducir la basura en los senderos de uso público.

22 Nov 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
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Un momento de distensión, un poco de ejercicio, la oportunidad de renovar el contacto con la naturaleza, o una actividad en familia... Sea por la razón que sea, cada día centenares de personas visitan los senderos de uso público del Parque Sierra de San Javier. La presión sobre la naturaleza es mucha y, para comprobarlo, lo único que hace falta es ver el suelo. Lleno de basura. Corrección: llenísimo de basura.

Con el objetivo de contrarrestar los grandes volúmenes de residuos y concientizar a los visitantes, la Universidad de Tucumán (el parque depende de la Secretaría de Bienestar Universitario) y la Asociación Argentina de Montaña (AMM) firmaron un convenio de cooperación mutua en un proyecto que busca reducir al mínimo la basura en las sendas.

Para estos fines, ambas instituciones pusieron manos a la obra y ya realizan jornadas de concientización en la entrada de los caminos de Cuesta Vieja, El Funicular y Puerta del Cielo. “La idea es que la gente aprenda que todo lo que entra debe regresar con uno cuando sale de los senderos”, resume Rodolfo Salinas Collado, director del parque.

“Con voluntarios, gente de la AAM y guardaparques, estuvimos afuera de las sendas para realizar educación ambiental -cuenta-; se le da una bolsita a los visitantes en el ingreso para que, en caso de tener basura, regresen con ella y se clasifique”

De hecho, en la entrada a los senderos se instalaron cuatro grandes contenedores para separar los residuos según su material (plástico, vidrio, papel y metal). Todos ellos están operativos. Esos residuos son luego enviados a la Fundación Yungas de Pie (que tiene un ecopunto en la intersección de Imbaud y Fleming, en Yerba Buena) para más tarde ser reciclados en el Centro de Interpretación y Tecnológico (CIAT) de Tafi Viejo.

El proyecto

María Soledad de la Vega es una de los voluntarios del Parque Sierra San Javier que prestan su tiempo para este proyecto. “Es como una filosofía -explica-; no se trata de levantar la basura del otro, sino simplemente regresar con lo que has consumido. No es ir en contra del que arroja residuos, sino crear una comunidad consciente que gestione su propia basura”

Soledad explica que lo más importante es tomar conciencia de que se está pisando el suelo de un área protegida.

Atención en lo orgánico

“Existe esa creencia de que si tirás cáscaras de frutas o semillas estás haciendo algo bueno y no es así -subraya Soledad-; por ejemplo, un visitante nos contó que juntaba semillas de las frutas que consumía y las tiraba en el parque. Él pensaba que la acción era buena, pero desconocía que estaba introduciendo una especie ajena al ecosistema de la zona”.

Lo cierto es que muchos de los visitantes llevan frutas para comer al paso y dejan en su camino los restos de ellas. “Total eso se degrada”, es la lógica.

Con este proyecto, se creó una zona para compostaje en la entrada del parque. No es el típico compost que podemos usar en nuestras casas, sino que se cavan pozos, se ponen los residuos y se tapan luego con hojas. De esta manera, hay dos grandes beneficios: por un lado los residuos orgánicos y sus minerales vuelven a la tierra sin dejar mal olor ni atraer moscas o animales, y, por el otro, se le da uso a las hojas que los vecinos de la zona queman.

Educar es la clave

“Una botellita, una sola, en época seca y con un poco de sol, puede provocar un incendio. Es altísimo el riesgo al tirar basura en los senderos”, advierte Salinas Collado.

Explica que el gran problema con los residuos es que nunca se ha enseñado a clasificar la basura o a hacer compostaje. “Educación ambiental es la clave. Nosotros tenemos un departamento dedicado a ello, que está dando charlas continuamente en las escuelas, siempre con la premisa de cuidar el parque -asegura-; y es importante educar a los más chicos, porque son ellos los que tienen mas conciencia ambiental que los mismos adultos”.

Pero la falta de educación no es sólo en términos de residuos, sino también en la relación con la naturaleza. “En el sendero ves de todo. El deportista que viene siempre, el que viene del interior con la familia y quiere hacer un asado en un lugar dónde no se puede o el que viene con la mascota y no entiende que ellas pueden transmitir enfermedades a la fauna silvestre”, ejemplifica Soledad.

Una invitación

“Se trata, nada más, de respetar las reglamentaciones vigentes, fundamentalmente con el tema de la basura. E insistimos: cada uno debe regresar con la basura que genera. Para eso están los tachos de clasificación. No es imposible lograrlo, hay que hacer un uso ordenado, consciente y respetuoso de las sendas, y lograr que haya cada vez menos basura”, enfatiza Salinas Collado.

La próxima gran jornada de concientización será los días 4 y 5 de diciembre en el camping de la Ciudad Universitaria de San Javier, y más adelante en la Cascada del Rio Noque. El objetivo del proyecto es hacer educación ambiental en los lugares de con más presión antrópica del parque.

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