RECHAZADO. Luis Corral (sentado) se rehusó a aceptar que el defensor oficial Hernán Molina lo defendiera. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO
El ex imputado Orlando Miguel García (31 años) declaró ayer en calidad de testigo durante el juicio en que se acusa al veterinario Luis Corral por femicidio de su pareja, Marcela Chiaro. El crimen ocurrió el 14 de febrero de 2012 y García denunció que sufrió un calvario por parte de la Policía y del fiscal instructor hasta que obtuvo el sobreseimiento. El joven, hoy veterinario, hizo sus primeras armas en la veterinaria de Corral y Chiaro como peluquero canino.
“Marcela era mi patrona; con Corral yo no tenía trato. Desconozco cómo era su relación, pero a Marcela sí la veía deprimida a veces”, señaló García ante los jueces Wendy Kassar, Fernanda Bähler y Patricio Prado.
El testigo señaló que el 13 de febrero trabajó con normalidad por la mañana, se despidió de Chiaro y Corral y se fue a casa. A la noche apagó su celular como solía hacer y a la mañana siguiente encontró un mensaje de Corral que le había enviado a las 2 que no fuera a trabajar porque el 14 no abrirían el local de Inca Garcilaso al 300.
“A los pocos días sale en LA GACETA una versión que decía que Marcela se había ido de casa porque el peluquero la había amenazado”, señaló el veterinario. “Me di cuenta de que alguien quería incriminarme y mi mamá me dijo que ni pisara de nuevo esa veterinaria. Era chico y dependía mucho de mi madre todavía. Días después leo otra noticia donde se decía que yo fui pareja de Marcela. Mi madre fue a ver a Corral y lo confrontó; él negó todo, pero cuando me llamaron a declarar me leyeron su declaración y me confirmaron que él había planteado todas esas mentiras”, añadió el joven.
La fiscal de Cámara Marta Gerez le pidió que contara todo lo que conociese de la causa, dado que por esas versiones García fue imputado y padeció 15 días de arresto injustificado.
García sostuvo alguien lo llamó diciendo ser el abogado de Corral y lo amenazó con que se entregara y declarara en la Brigada o que lo irían a buscar a su casa. Sostuvo que por consejo de su madre no fue a ningún lado hasta que ser notificado y contar con un defensor.
Un calvario
“Finalmente un día me cayó la Policía y me allanaron la casa. Debo decir que fueron correctos en el sentido de que revisaron todo sin romper nada. Yo me calmé al ver que procedían bien y porque no tenía qué esconder. No encontraron nada, pero luego me detuvieron igual. Fue terrible ver lo que lloraron mi madre y mi abuela. Los policías le decían que se calmaran, que era por protocolo nada más y que tenían claro que era inocente porque me venían vigilando hace días”, relató.
Sin embargo la amabilidad policial se terminó cuando llegó a la celda. “Los policías me decían de todo, quería que confesara a toda costa. Fueron 15 días de calvario que sufrí sólo por ser chico y haber querido trabajar”, aseveró.
“El fiscal (Guillermo Herrera) me maltrató: ‘si sos homosexual decilo, está todo bien, yo tengo un hijo igual’. ‘¡Decí la verdad! ¡vos tenías una relación con Corral!’. Le dije que mi sexualidad no era su asunto y que con Corral no tenía trato”, acusó el peluquero.
No es el primero que plantea excesos por parte del investigador durante la audiencia oral que se está desarrollando. La otra imputada de la causa, Paola Castro (era amante de Corral) también lo hizo: “el fiscal quería a toda costa que le dijera que Corral había matado a Marcela. Yo eso no lo sé, no puedo afirmarlo. Me tuvo presa tres años por esto”, dijo la acusada.








