Aumenta la cifra de suicidios entre 15 y 29 años

Un estudio nacional lo ubica como la segunda causa de muerte entre jóvenes y adolescentes.

DATOS QUE PREOCUPAN. Se conoció un estudio con relevamiento nacional. DATOS QUE PREOCUPAN. Se conoció un estudio con relevamiento nacional.
19 Noviembre 2021

El suicidio es la segunda causa de muerte por factores externos entre los adolescentes y jóvenes de entre 15 años y 29 años en la Argentina (el primer puesto lo ocupan los accidentes de tránsito). Y por cada suicidio consumado de una mujer, hay tres de un varón, según, las cifras de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), que muestran que las curvas de los últimos años van hacia arriba.

Y en Tucumán es peor todavía. Las tasas más altas se registran en las provincias del NOA. Por eso, en el informe “Abordaje integral del suicidio en las adolescencias. Lineamientos para equipos de salud” -de la Dirección de Adolescencias y Juventudes del Ministerio de Salud de la Nación, junto al equipo de Unicef Argentina y a la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)- se ha pedido que se sume la perspectiva de género a esta problemática.

El documento tiene como objetivo plantear un abordaje integral. “Para los varones, percibirse como personas sensibles es sinónimo de debilidad. Esa construcción social, donde el hombre no llora, minimiza sus sentimientos y no dice lo que siente, produce dificultades a la hora de enfrentar cuestiones emocionales y cambios psicológicos. Por ello, muchas veces acaban al borde de conductas de riesgo”, explica a LA GACETA Lucas Haurigot Posse, psicólogo clínico especialista en adolescentes y jóvenes.

Resalta que los hombres tienen una traba para expresarse porque nunca les han enseñado a hacerlo. “Poder hablar es un aprendizaje que se inicia en la niñez. Pero en el caso de los varones, se trata de una práctica vedada, que no se relaciona con la masculinidad. Alcanzan la aduldez sin saber identificar ni gestionar sus emociones de manera saludable”, razona. La crisis del coronavirus empeoró la situación, como admite Haurigot Posse: “El covid planteó un desborde en problemáticas de salud mental. Se han incrementado los ataques de pánico, los trastornos de ansiedad y los consumos problemáticos. Vemos chicos de 18 años que llegan desbordados y por su propia iniciativa a la consulta”.

El doctor Guido Torres Busquets, experto en cuidados intensivos pediátricos, coincide en que la incapacidad de expresarse de los chicos, especialmente entre los 11 y los 13 años, es un factor de riesgo. Menciona también al bullying, al aislamiento, al acoso sexual, a la depresión y al efecto contagio.

¿Podemos identificar si una persona que amamos está pensando en quitarse la vida? ¿Hay algún modo de darse cuenta? El médico entiende que, para ello, se debe prevenir y hablar al respecto. “El suicidio aparece como la culminación de un proceso de sufrimiento muy intenso”, expresa. Y en los sectores vulnerables esto se hace más notorio, por lo que el rol del Estado es impostergable para asegurar el acceso al diagnóstico y al tratamiento de manera oportuna.

Orientación y prevención

Cecilia López, psicóloga infantil, ahonda esa vertiente. “La mayoría de las consultas son por ansiedad, depresión, enojo, intolerancia y dificultad para socializar y relacionarse. El espacio terapéutico puede aportar mucho en estos tiempos; tiene que ser mirado como un lugar de orientación y de prevención”, fundamenta.

El machismo y los estereotipos de género interpretan, para las voces consultadas, un rol clave. Esas construcciones sociales ponen a los hombres en un lugar de autosuficiencia pero tienen una contracara peligrosa. La pandemia ha exacerbado o fragilizado ese escenario. “Tres generaciones atrás, el varón que expresaba sus sentimientos podía reflejar debilidad. Actualmente, eso está cambiando y se nota”, aprecia López. No obstante, a juzgar por las cifras, se necesita un golpe de timón más enérgico.

El Centro de Atención al Suicida (CAS) atiende 18 horas diarias de forma anónima, gratuita y voluntaria. La técnica que utiliza es la escucha activa. Los números habilitados para todo el país son (011) 5275-1135 y (0800) 345 1435.

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