
Mi acuerdo con la iniciativa de Unicef realizada aquí en Argentina para que nuestros jóvenes participaran en la cumbre por el cambio climático en Glasgow – Escocia. En mi simple opinión si miramos el ejemplo de nuestros jóvenes tucumanos de sacar la basura del cerro San Javier, de lanzar bombas de semillas de árboles autóctonos y reforestar, creo que el Gobierno provincial debería lanzar en el ciclo lectivo 2022 la materia de educación ambiental en todos los niveles de enseñanza pública en nuestras escuelas y en forma muy especial piscicultura y forestación. Entiendo que en lo económico, político y social se viven momentos difíciles como para hablar de nuevas escuelas. Tucumán hoy cuenta con universidades, instituciones como el INTA, escuelas agrotécnicas y en los niveles primarios se debería reflotar los programas del proyecto EMER y Emeta de los años 80. En el primer proyecto se promovía avicultura y huerta comunitaria y en el segundo se enseñaba cunicultura, apicultura, porcinotecnia, avicultura, tambo, ganadería y agricultura en general. Acá en el sur la población de La Cocha y Santa Ana gozaron de ese beneficio. El ingeniero Lalo Cobos fue uno de los inspectores de las obras de esos proyectos. Señores políticos, con la democracia se vive, se come y se educa; nuestra naturaleza necesita atención y respeto de todos nosotros, cuidémosla por favor.
Pedro Castaño
Calle Las Palmeras Barrio Perón
Concepción







