PARA EL ÁLBUM. Pitkäkoski sumará la foto del trayecto que tuvo como puntos Acheral, Bella Vista y San Pablo a su libro de imágenes. Atrás, más de 140 competidores.

“Me pasó un par de veces. En México y en Colombia”, afirmó Sami Pitkäkoski. No fue la primera vez que el finlandés se sintió una especie de rockstar cuando se vio forzado a aterrizar en un campo cercano a Bella Vista. En la cuarta jornada del XVII Mundial de Parapente, el europeo tuvo que adelantar su aterrizaje antes del gol que estaba fijado en San Pablo.
Haber quedado a 11 kilómetros de la meta generó frustración, pero quedó bastante matizada. “La gente había visto muchos parapentes en el aire y estaba feliz de ver a uno aterrizar cerca de su pueblo”, comentó Pitkäkoski. El hombre de 45 años, en esa zona, se quedó sin térmicas que permitieran a su vela mantenerse en el aire. El afecto que recibió de las personas del lugar fue el triunfo espiritual que necesitaba para que esa sonrisa que siempre lleva en el aire, perdure en la tierra pese al mal resultado. “Todos querían estar en la foto conmigo”, contó feliz Pitkäkoski. “Especialmente los niños estaban interesados, fueron muy amigables y los adultos trataron de ayudar. En Europa, y otras partes del mundo, no es tan así. Sudamérica es muy bonita”, elogió el finlandés que compartió varios minutos con los bellavistense hasta que sus compañeros de equipo fueron a buscarlo.
“Este es mi primer campeonato mundial de parapente. Esperaba obtener mejores resultados, hasta ahora no lo he hecho muy bien, pero cada día lo hago un poco mejor. Además, disfruto volar con los mejores pilotos del mundo”, afirmó Pitkäkoski.
Quienes practican vuelo libre, suelen tener éstas experiencias. Cuando el plan se altera, habitualmente por los cambios de las condiciones de vuelo, el piloto aterriza en territorios periféricos a las zonas urbanas. Un parapentista puede dar una visión analítica, no sólo de las virtudes y defectos deportivos del lugar donde se desarrolla la competencia, también puede analizar el contexto social. “Tucumán es bastante grande. Con diferentes áreas; zonas muy ricas y también otras bastante pobres. Grandes campos, plantaciones y hermosas montañas”, describió el europeo.
Llegado desde Kallträsk, ciudad que está a unos 310 kilómetros de Helsinki, capital de Finlandia, Pitkäkoski no se llevará un trofeo, pero sí los buenos recuerdos. La plaza tucumana para el piloto está conformada por un mix: exigencia deportiva, alto contenido emocional y accesibilidad económica. “Recordaré la naturaleza verde tan agradable, la gente muy amable y servicial, precios muy bajos y chicas muy guapas”, cerró Pitkäkoski con picardía.
Un gol que puede valer el título mundial
La quinta jornada del torneo perfiló de gran manera al británico Russell Ogden para consagrarse el viernes como campeón mundial. El europeo cumplió el recorrido de 55 kilómetros (Loma Bola-Bella Vista y Bella Vista-Monteros) mejor que nadie. La llegada (foto) al gol (meta) evidenció la dureza de la prueba, ya que el planeo de Ogden parecía que no iba a alcanzar para cruzar la línea. El escolta del británico en la general, el francés Honorin Hamard, no pudo terminar. En damas, la ganadora fue la suiza Yael Margelisch; mientras que la francesa Seiko Fukuoka sigue siendo líder. El mejor argentino es Federico Rodríguez (39°) de Entre Ríos; el mejor tucumano, Álvaro Blas Lucero (80°). Entre las naciones, gana Francia; Argentina está 16°. La sexta manga se corre desde el mediodía.







