El escándalo del agua le explotó al Gobierno como bomba de carnaval: del modo más inesperado. Sus propios funcionarios de la Sociedad Aguas de Tucumán salieron a culpar a la empresa de energía (EDET) por los problemas de suministro eléctrico para los pozos de agua, en un comunicado durísimo. La reacción que generaron los dejó mal parados. Primero fue el Defensor del pueblo, Eduardo Cobos, que rechazó la queja de la SAT, y después la misma EDET dijo que no les habían avisado de los problemas y aportó cifras contundentes: de 413 pozos con abastecimiento de energía eléctrica, hubo 84 con problemas en octubre y la mayoría se resolvieron en el promedio de cinco horas. Los ecos del estallido duraron un día.
El Defensor del pueblo, tras denostar a la SAT, intentó reunir a ambas empresas, pero el gobernador interino Osvaldo Jaldo tomó las riendas del caso, citó a todos para el día siguiente y calmó las aguas: “no podemos permitir que los tucumanos sufran la falta de agua y de luz”, dijo el mandatario. Las empresas prometieron coordinar acciones. ¿Se resolvió el problema?
Lo básico: el baño
La primera respuesta a esta pregunta fue dada por los vecinos de la calle Saavedra al 600 en Villa Luján anteayer, cuando contaron que estaban desde hacía 27 días sin agua y tuvieron que llevar un tanque móvil para proveer de líquido a la cuadra. El relato del vecino Facundo Eroles a LG Play fue contundente: “Lo que más nos molesta es el tema del baño... después, bañarse también es un tema importante”, dijo.
¿Qué harían los funcionarios si en sus oficinas o en la misma Casa de Gobierno no tuvieran agua en el baño? Lo básico está afectado con la falla en la provisión de agua. Este ejemplo de esta familia de Villa Luján hace ver muy cercana la dimensión del problema. En el comunicado de la SAT se hablaba de que era “imposible cumplir con el suministro y la distribución de agua a la provincia” y poco después, en la conferencia de prensa, el gerente general de la SAT, Augusto Guraiib, decía que 10.000 familias habían estado sin líquido (es decir, para el baño, para bañarse, etcétera) desde los últimos días de octubre. Ese reclamo lo hacen desde hace tiempo las familias de barrios como El Bosque y en el interior es habitual la falta de provisión o el deficitario suministro, tal como lo muestra la pelea de pago chico entre el comisionado de El Mollar y la comunidad aborigen por el manejo del pozo de Mula Corral.
Y aunque no esté respondida la pregunta de las razones por las que la misma SAT tiró la bomba de agua al cielo para que le caiga sobre su cabeza, y aunque el gobernador haya aplacado el escándalo, queda sin resolver lo que pasa con el servicio en la provincia, que es probablemente el que peor imagen tiene entre los tucumanos (sobre todo cuando se habla de agua y cloacas). Mucho más en estos últimos días de calor y sequía. En el sondeo de ayer de LA GACETA, el 51% de los lectores dijo tener problemas con el servicio del agua y el 9% con el de la luz.
Sin cifras claras
Pero los que deberían saber con claridad estos datos no los tienen. El ente de control, Ersept, ni siquiera emitió un comunicado a propósito de la queja de la SAT. Su titular, Luis Morghenstein, dijo que solicitaron un informe sobre “las diferentes situaciones que están sucediendo en toda la provincia” relacionadas con los cortes de suministro de agua. La Defensoría del Pueblo, que en teoría recibe las quejas, tampoco tiene cifras claras. El anterior defensor, Fernando Juri Debo, en su informe difundido en febrero a propósito de sus cinco años de gestión, dijo que en 2020 la gente se había quejado sobre todo del servicio de energía (principalmente por facturación excesiva). Citó que hubo 1.404 quejas contra EDET, y en tercer lugar estaban los reclamos contra la SAT por agua y cloacas, con 312 denuncias. Sin embargo, hace tres días el nuevo defensor, Cobos, dijo que cuando se hizo cargo de la Defensoría -a principios de marzo- había 3.200 expedientes de reclamos por cuestiones que involucraban a la SAT; algunos de ellos, de 2018 y de 2019. ¿Cuáles son las cifras válidas? ¿Las de Juri Debo o las de Cobos? Tal vez sean informes distintos, pero es lo único que se publicó hasta ahora.
Descartada la posibilidad de saber qué pasa con el Ersept y la Defensoría del Pueblo, quedan escasas opciones para tener una visión integral que permita saber qué pasa con el suministro y la distribución del agua. ¿Las asociaciones de usuarios? Apenas pueden abordar casos puntuales, no una macrovisión del problema. ¿La Legislatura? El titular del comité legislativo de obras y servicios públicos, Tulio Caponio (oficialista) dijo que “no lo esperaba, es fuerte. Es un llamado de atención muy fuerte y público”. No sabía del problema y anticipó que espera que le envíen los informes. “Al problema del agua lo tienen que solucionar ‘ayer’”, dijo.
La opinión pública tampoco tiene una dimensión de lo que pasa. Todas las informaciones que dio a conocer en los últimos tiempos el Gobierno (y la SAT) fueron anuncios positivos: “Renovación Histórica: la SAT brinda soluciones a 400 vecinos de Villa Luján” (comunicaciontucuman.gob.ar, 09/04); “Con la Renovación Histórica llegamos al interior de Tucumán” (Guraiib en una entrevista publicada en el portal de la SAT, 05/07, en el que se anuncia una inversión de 4.000 millones de pesos en el plan federal Profesa); “Para obras de cloacas y agua potable prevén invertir $3.850 millones” (LA GACETA, 31/07).
Por lo demás, las obras de la SAT aparecieron en forma de polémicas políticas cuando el intendente Germán Alfaro las criticó por atomizar las veredas de la ciudad y Jaldo inmediatamente replicó que las 30 obras en curso se van a terminar. Otra polémica se dio cuando el dirigente José Vitar denunció que obras adjudicadas directamente no se habían entregado a la oferta más baja, tema que, dijo, debía ser investigado por la Justicia.
Planes y renovaciones
Nada de esto nos ayuda a entender si lo que se está haciendo es lo necesario, si está correctamente planificado ni si está bien o mal hecho. Quien había dado una dimensión del problema del agua y de las cloacas en Tucumán había sido el ex interventor de la SAT, Fernando Baratelli, que dio en varias ocasiones informes específicos. “Debe haber mucha gente disconforme pero no podemos ir al 100% de los reclamos porque no se puede” (01/06/18); “En cinco años planteamos tener un servicio saneado de la SAT” (04/10/19). Baratelli hablaba de la necesidad de un “megaplan”; decía que con la Ley 9.062/2017 se habían comenzado a entregar fondos a la SAT para renovar cañerías de cloacas y adquirir materiales y herramientas para las cuadrillas y que se iba a buscar financiamiento internacional (U$S 280 millones) para un plan de gestión que implicaba tratar problemas de muchos años de abandono. Después vino Guraiib y se habló del plan de renovación histórica pero nunca hubo una visión amplia del problema, como la había dado Baratelli.
Desandar el camino
Así las cosas, suena por lo menos curioso que los grandes problemas de suministro de agua se deban a baja tensión o fallas en alguna de las fases en el suministro de energía eléctrica. Todo esto, en cuanto a una parte del problema del agua, que es la provisión para consumo. Hay otra tan importante como esa, que es el manejo de los caudales de agua a través de canales y desagües. El experto Franklin Adler plantea que hay que ver cómo desandar el camino del agua y estudiar: 1) Fallas en no haber completado los planes (acaso sean los canales que no se hicieron, los pozos que faltan, el acueducto de Vipos que se anuncia desde hace una veintena de años). 2) Haber hecho mal los planes (¿quién puede controlar eso?) 3) Nunca haber hecho mantenimiento (eso lo reconocen los mismos funcionarios). 4) Falta planificación (¿quién puede corroborar eso?) “El político tucumano es cortoplacista”, dice Adler.
Tucumán tiene muchas oficinas dedicadas al agua dispersas en dos ministerios y su eficiencia es relativa, tal como se ve hoy con los problemas del canal Caínzo en Yerba Buena. ¿Haría falta un Ministerio del Agua, como planteó en su momento Adler? Como sea, lo inmediato debería ser un informe claro sobre lo que está pasando, aunque se haya desactivado el escándalo de la bomba de agua.








