
Ante la dificultad para avanzar con iniciativas globales, gobiernos, empresas y grupos de la sociedad se unen en nuevos clubes y alianzas que componen un rompecabezas.
Existe, por ejemplo, la Alianza Financiera de Glasgow para el Cero Neto (GFANZ), que reúne a grupos de aseguradoras, bancos, gestores de activos y sectores de la industria financiera. El enviado climático de la ONU, Mark Carney, ha lanzado el Grupo de Trabajo sobre la Ampliación de los Mercados Voluntarios de Carbono (TSVCM) para impulsar la inversión del sector privado en créditos voluntarios de compensación de CO2.
El Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB) busca estandarizar la forma en que las empresas deben informar sobre su exposición al riesgo climático y prácticas de sostenibilidad. El martes, empresas y gobiernos se comprometieron a usar su poder adquisitivo para impulsar la investigación y el desarrollo de tecnologías climáticas en una “Coalición de Primeros Impulsores” (FMC) liderada por Estados Unidos.
Y estos son sólo los grupos que tienen que ver con el dinero. El jueves, “Día de la Energía” en la COP26, se anunció la “Declaración de Transición Global del Carbón a la Energía Limpia” de Reino Unido. Otro grupo de 20 países y cinco instituciones de desarrollo prometieron dejar de financiar combustibles fósiles en el extranjero, pero tienen que darse un nombre todavía. También está la Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas (BOGA), y el Mecanismo de Transición Energética (ETM) del Banco Asiático de Desarrollo. (Reuters)







