
Olga Inés Pintado
Doctora en Física, Investigadora en Astrofísica
Cuando miramos al cielo en una noche despejada vemos estrellas, planetas y quizás alguna galaxia si estamos en una zona muy oscura. Usando un telescopio veremos más objetos, y si el telescopio es más grande veremos más objetos aún.
Pero hay objetos en el cielo que no son visibles porque emiten radiación en longitudes de onda que no pueden atravesar la atmósfera o que no pueden ser detectadas por el ojo. El ojo es un detector muy poco eficiente que puede ver solo una parte muy pequeña de la radiación que llega a la Tierra.
La tecnología han permitido construir instrumentos muy eficientes para detecta radiación no visible que resulta muy interesante para el estudio de los objetos del cielo, como la radiación infrarroja, ultravioleta, radio, radiación gamma, etc.
En la Argentina hay cierta tradición en estudios en ondas de radio. Hay dos radiotelescopios en el Instituto Argentino de Radioastronomía en la provincia de Buenos Aires y se está instalando uno en la puna salteña que es parte del proyecto LLAMA ( Large Latin American Millimiter Array), una colaboración entre Argentina y Brasil. También está el Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger, que se encuentra en la provincia de Mendoza. Muchos astrónomos argentinos usan datos de satélites como Spitzer, IUE, etc. que detectan radiación no visible desde la Tierra.
Pero hay un instrumento nuevo, muy interesante y muy diferente a todo lo conocido que es el QUBIC (Q-U Bolometric Interferometer for Cosmology). Este es un proyecto del que participan Argentina, Italia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos y que estudiará, entre otras cosas, la radiación de microonda de fondo que se produjo poco después del Big Bang.
La Teoría del Big Bang, con algunas modificaciones posteriores, es la más aceptada para explicar el origen del Universo. Esta teoría propone que el Universo en su origen fue muy caliente y luego se fue expandiendo y enfriando. No entraremos en detalles, pero como toda teoría debe ser comprobada con la observación y/o experimentación. Esto no es fácil, porque para ello hay que detectar algo que ocurrió hace aproximadamente 13.800 millones de años . Todavía hay rastros de la radiación que se produjo en el origen del universo y eso es lo que tratará de analizar QUIBC.
El instrumento será instalado en la puna salteña, a 4.900 m de altura muy cerca del radiotelescopio LLAMA y de San Antonio de los Cobres. QUBIC ya está en siendo puesto a punto en la Regional Noroeste de la Comisión Nacional de Energía Atómica, para luego ser trasladado a su emplazamiento definitivo.
Con este proyecto los astrofísicos Argentinos tendrán acceso a tecnología del más alto nivel y a participar de las investigaciones más importantes sobre el origen del Universo.







