CUESTIONES CLAVE. Durante la jornada realizada por la Eeaoc, los especialistas de la entidad dieron recomendaciones acerca de las opciones de fertilización, y precisaron sobre los gastos de esta tarea.

Más de 200 personas, entre productores, técnicos, asesores y profesionales, ligados a la agroindustria derivada de la caña de azúcar, participaron de la jornada de Actualización Técnica en caña de azúcar, que se llevó a cabo el martes, en el predio de la subestación Santa Ana (Río Chico), organizada por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).
“Esta jornada constituye el reinicio de nuestras reuniones presenciales. Desde que comenzó el contexto de pandemia, el año pasado, estos eventos fueron remplazados por las jornadas virtuales. Durante todo este tiempo hemos concretado 53 eventos: 22 durante el año pasado, y 31 en lo que va del corriente”, señaló el director Técnico de la entidad agrocientífica, Daniel Ploper, durante su discurso de apertura de la actividad.
“Esta jornada presencial es muy significativa porque se trata del principal cultivo de nuestra provincia, y porque se van a analizar temas críticos en este momento del desarrollo del cultivo de la caña de azúcar, como son la fertilización, el manejo de malezas y la selección de variedades”, añadió. En sus exposiciones, los disertantes repasaron temáticas e investigaciones que habían sido exhibidas durante los diferentes ciclos online.
La primera disertación fue abordada por Luis Alonso, técnico del subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar. Hizo hincapié en las principales recomendaciones para la fertilización nitrogenada del cultivo, entre las que detalló las siguientes:
• La fertilización con nitrógeno es práctica necesaria para obtener cañaverales de alta producción.
• El uso de ureas recubiertas y del nitrato de amonio calcáreo son alternativas viables para la producción.
• El uso de fuentes como los biofertilizantes y bioestimulantes como complementos, presentan opción factible de usar en los cañaverales, manteniendo rendimientos culturales similares a la fertilización convencional.
• Se recomienda el uso de biofertilizantes y bioestimulantes en caña planta.
• En caso de no poder fertilizar con fertilizantes nitrogenados, el uso de biofertilizantes y bioestimulantes son una alternativa para lograr rendimientos aceptables.
• Estudios preliminares en el uso de los bioestimulantes como recuperadores de estrés hídrico han presentado resultados alentadores.
• Los productos evaluados no presentaron efectos negativos sobre la calidad de los jugos.
Luego, Virginia Paredes, de la sección Economía y Estadísticas, se refirió a los gastos para la fertilización. Remarcó que el precio en dólares de la urea y del nitrato de amonio calcáreo aumentó más de un 40% entre agosto de 2020 y de 2021. Entre agosto del año en curso y el mes pasado la suba alcanzó el 58% y un 32%, respectivamente. El costo del biofertilizante no varió.
Entre agosto de 2020 y de 2021, los precios en pesos de la urea y del nitrato de amonio calcáreo subieron más del 90%; y el del biofertilizante, un 33%.
Entre otros, destacó:
• En agosto del año pasado se necesitaron 1,09 y 1,01 toneladas de azúcar para comprar una tonelada de urea y de nitrato de amonio calcáreo, respectivamente.
• En agosto pasado se necesitó casi un 50% más de azúcar para obtener una tonelada de urea o de nitrato de amonio calcáreo. El mes pasado esta relación insumo/producto fue aun más desfavorable, con un aumento del 145% para la urea y del 103% para el nitrato de amonio calcáreo, respecto de agosto del año pasado.
• El precio de las labores, considerando el valor de contratistas, registró un aumento anual de entre un 38% y el 80% (valores sujetos a ajustes).
• Se determinó el gasto para 16 alternativas de fertilización, la mayor erogación de $ 29.127 por hectárea, corresponde a la aplicación de cuatro kilos de urea por surco, empleando un cultivador abonador. Y la menor, de $ 13.041 por hectárea, corresponde a la aplicación con fertilizadora neumática de dos kilos de de nitrato de amonio calcáreo por surco, más una aplicación dirigida de 10 litros de de biofertilizante por hectárea.
• Los bioactivadores muestran respuestas económicas favorables para su uso como complemento de la fertilización y como recuperador de estrés.







