Cartas de lectores II: robo en el cementerio

04 Noviembre 2021

En el Día de los Muertos, como todos los años, fui a visitar a los míos. Antes de llegar a la Sociedad Española donde se encuentran, pasé por la tumba de otro familiar y grande fue mi sorpresa cuando comprobé que le habían robado el casi centenario Cristo que estaba empotrado a la vista, como también el marco de su retrato y su fotografía tirada en el suelo. Tanto el Cristo como el marco eran de bronce. Con esa desazón, me dirigí hacia los nichos de mis padres y hermanos, constatando que a todos les habían arrancado las placas, los floreros, las cruces. Quedaron solamente sus fotos, sin nombres, sin fechas, nada. Y la gran mayoría de los nichos estaban también sin nada, como también observé luego el mismo problema en los distintos monumentos del cementerio. Veo así cómo nuestra sociedad se degrada progresivamente y pareciera, por las cosas que comprobamos en el día a día, que estos hechos nos alejan cada vez más del buen comportamiento que solíamos tener tiempo atrás, fruto del hogar que supimos tener y de la escuela donde aprendimos tantos valores morales y que pareciera que todo aquello quedó en el olvido, o se hizo añicos frente a las nuevas costumbres. Cuánto dolor causan estas cosas, qué no daría por volver atrás en mi vida y reencontrarme con aquella forma de vida que pareciera no volver jamás. Creo que los objetos que colocamos en los cementerios son puestos para la Eternidad, y el Estado debe contribuir, al menos, con sus cuidados y evitar que gente pretenda vivir de este tipo de acciones sin sentir culpa alguna. Aún pareciera que ignoran que para poder vivir en este mundo debe poner su esfuerzo a cada momento.

Enrique Julio Ortega


ejortega2009@hotmail.com

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