El acuerdo para frenar la deforestación recibe críticas

Más de 100 países, que albergan el 85% de los bosques del mundo, firmaron un compromiso para revertir la destrucción. Organizaciones ecologistas advierten que no es vinculante.

El acuerdo para frenar la deforestación recibe críticas
03 Noviembre 2021

GLASGOW, Escocia.- Líderes o delegados de más de 100 países que albergan el 85% de los bosques del mundo prometieron frenar y revertir la deforestación en esta década y a reducir las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero.

Para muchos, es el primer gran logro de la conferencia de Naciones Unidas sobre clima (COP26), en su segundo día de sesiones, en la ciudad escocesa de Glasgow. Desde la mayoría de las organizaciones ambientalista, el acuerdo tiene el mismo valor que las promesas anteriores de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: incumplidas, atrasadas e insuficietes.

Brasil, donde se han deforestado cientos de miles de kilómetros cuadrados de selva amazónica, está entre los países del plan, que confirmó ayer la cumbre el primer ministro británico, Boris Johnson.

Bosques y selvas absorben casi un tercio del dióxido de carbono global emitido por la quema de combustibles fósiles, pero cada minuto se pierde una superficie forestal equivalente a 27 canchas de fútbol, según la presidencia británica de la COP26.

El 23% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono proceden de actividades como la tala, la deforestación y la agricultura, y 1.600 millones de personas -casi 25% de la población mundial- dependen de los bosques para su subsistencia.

Según la ONU, unos 420 millones de hectáreas de bosque se han perdido debido a la conversión a otros usos de la tierra desde 1990.

Ante la cumbre, Johnson dijo que el acuerdo sobre los bosques compromete a más de 100 países a detener la deforestación en 2030 gracias a 19.200 millones de dólares de fondos públicos y privados. “Estos grandes ecosistemas son los pulmones de nuestro planeta y esenciales para nuestra propia supervivencia”, señaló Johnson, que habló de un “acuerdo histórico” y una “oportunidad sin comparación para crear puestos de trabajo”.

Los países que firmarán el acuerdo contienen el 85% de los bosques del mundo, y entre ellos destacan Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil, Rusia, Colombia, Indonesia y la República Democrática del Congo.

Todos ellos se comprometerán con 12.000 millones de dólares de fondos públicos para proteger y restaurar los bosques, junto con 7.200 millones de dólares de inversión privada.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que su país aportará a la iniciativa 9.000 millones de dólares, a fin de “conservar y restaurar nuestros bosques”. Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Brasil, Jair Bolsonaro, que no asistieron a la COP26, dieron su respaldo al acuerdo de deforestación en videos grabados.

Entre los expertos, las reacciones fueron moderadas. Algunos de lo consideraron positivo, aunque advirtieron que un acuerdo previo de 2014 no logró detener la deforestación en absoluto y que es imperioso cumplir con los compromisos.

Ana Yang, investigadora de Chatham House, el Instituto Real de Asuntos Internacionales con sede en Londres, dijo que el acuerdo entre los países en la COP26 de Glasgow, Escocia, para frenar la deforestación es un paso importante, pero advirtió que muchas personas dependen de los bosques para vivir y deberán encontrar apoyo.

Otros, como la organización ecologista Greenpeace, denunciaron el anuncio como una “luz verde para otra década de destrucción forestal” y estimaron difícil que se pueda por este camino reparar los daños causados durante décadas.

La postura de Greenpeace es que el objetivo de detener la pérdida de bosques recién en 2030 es demasiado lejano en el tiempo, y dijo que el acuerdo suena más bien a una luz verde para otra década de deforestación.

“Hay una muy buena razón por la que Bolsonaro se sintió cómodo al firmar este nuevo acuerdo. Permite otra década de destrucción forestal y no es vinculante”, cuestionó Carolina Pasquali, directora de Greenpeace en Brasil. “Los pueblos indígenas exigen que el 80% de la selva amazónica esté protegida para el 2025 y eso es lo que hay que hacer”, insistió.

Dijo que el nuevo acuerdo reemplaza la “Declaración de Nueva York sobre Bosques de 2014, que Brasil no suscribió. El acuerdo se incumplió, la tasa de pérdida de bosques naturales aumentó drásticamente en los últimos años, denunció.

Anna Jones, directora de bosques de Greenpeace en Reino Unido, agregó en un comunicado, que “hasta que pongamos fin a la expansión de la agricultura industrial, empecemos a avanzar hacia dietas basadas en plantas y reduzcamos la cantidad de carne industrial y lácteos que consumimos, los derechos de los pueblos indígenas seguirán amenazados y la naturaleza seguirá siendo destruida, en lugar de dar la oportunidad de restaurar y recuperarse”. (Télam-Reuters)

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