02 Noviembre 2021 Seguir en 

Quedé realmente perplejo al leer la noticia de que un efectivo de la Guardia Urbana había sido sancionado por una subcomisaria con 10 días de suspensión por haberse detenido a beber agua en horas de trabajo. Castigo originado en un reglamento quizás mal interpretado o mal comprendido; o peor, mal redactado. El sano criterio de las autoridades superiores -jefe de Policía, Manuel Bernachi, y director de Guardia Urbana, Juan Ibáñez, pudo corregir velozmente esta insensata resolución, que hubiera dejado muy mal parada a la institución policial. En esta época de desencantos, es bueno comprobar que medidas como esta satisfacen la razón.
Darío Albornoz
lisdaralbornoz1@gmail.com







