Alfonsina Storni: una vida entre poemas y reivindicaciones - LA GACETA Tucumán

Alfonsina Storni: una vida entre poemas y reivindicaciones

Se han cumplido recientemente 83 años del fallecimiento de la poetisa. Una aproximación a su trayectoria y su despedida frente al mar.

02 Nov 2021 Por Guadalupe Norte
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EN LA PLAYA. Alfonsina Storni se abrió espacio en el mundo de la literatura en una época en la que ese ámbito estaba dominado por los varones.

A veces en rígida piedra y otras en forma de suave espuma, la tristeza posee un encanto especial; capaz de enquistarse en un poema. O muchos. Quien sepa portarla hará de la pluma su oficio y de la realidad un legado...

El 25 de octubre de 1938, Alfonsina Storni gestó su propia despedida. A fuerza de puño y prosa, la escritora supo abrir espacio dentro de un establishment literario marcado por hombres hasta convertirse en una de las autoras más destacadas de principios del siglo XX.

En el 83° aniversario de su fallecimiento esto es apenas un soplo bibliográfico que trae a la memoria una figura poética marcada por sombras, insumisión y un espíritu de libertad siempre inacabado.

I: vida y obra

Alfonsina Storni nació en 1892 en Capriasca (Suiza) y después, un barco, a los cuatro años, acabó en San Juan.

La familia era propietaria de una cervecería pero, con el tiempo, la opulencia se esfumó para dar paso a la decadencia económica. La búsqueda de un mejor futuro conduce a los Storni hasta Rosario para regentar un café (Café Suizo).

Es en esa ciudad donde la poetisa arranca a escribir, signada por los vaivenes de un bolsillo apretado y un padre alcohólico.

De aquellos matices, entre un pasado con reuniones de té en un caserón sanjuanino a tener que coser para subsistir, es que la poeta forma su carácter.

“La obra de Alfonsina Storni está íntimamente relacionada con sus vivencias y es de esa carne que algunos textos desprenden una ternura oculta ('Irremediablemente') y otros pura agitación; producto de una marcada ausencia paterna y el despojo”, comenta la profesora de Letras Victoria Flores Trejo.

Para entender su personaje, algunos libros como “Alfonsina Storni: una biografía esencial”, de Josefina Delgado, traen a colación el recuerdo de una niña que solía mentir e inventar toda clase de anécdotas para convencer a sus maestros y ganar la simpatía de sus allegados.

En cuanto a la retórica, durante su primera etapa Alfonsina se apropió del poema de amor, una estructura casi “institucionalizada” para las féminas de la época. “Los primeros trabajos nos muestran una afinidad al pos romanticismo y al modernismo tardío. Después, mientras se convierte en una firma recurrente en las revistas y en los suplementos del Río de La Plata, las publicaciones se cuelan en la vanguardia. La rima clásica es abandonada a favor del verso libre, el flujo de pensamientos y la experimentación”, analiza.

II: multifacética

En 1911 se muda a Buenos Aires y comienza a publicar sus poemas en diversos semanarios y revistas del Río de La Plata. En esa década, su nombre se reproduce en colaboraciones con revistas y diarios como Caras y caretas, La Nación, El hogar, Mundo Argentino y La Nota.

Detrás queda también una sucesión de trabajos variopintos. Entre ellos como docente (dando clases de artes escénicas, declamación, castellano y matemáticas), obrera en una fábrica de gorras, cajera y actriz en la compañía de teatro de Manuel Cordero (hecho que la condujo a visitar de pasada Tucumán).

“Su participación en el gremialismo literario fue igual de destacable e influyó en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores”, acota Flores Trejo.

III: feminismo

Bajo la presencia de un incipiente movimiento feminista, la política se volvió otro espacio en el cual encallar versos a modo de collage; mitad análisis, mitad crítica al lugar establecido de la mujer en el mundo social .

“En un contexto de reclamo y lucha por los derechos civiles, Storni escribió artículos periodísticos y poemas que sirvieron -a su modo- de denuncia ante la opresión y hegemonía masculina. Además de ofrecer una reversión de los roles de género tradicionales, incluso desde su papel de madre soltera”, comenta la historiadora y fiel lectora Mónica Ayelén Rizzotti. Algunas alusiones al respecto son “La loba”, “Peso ancestral”, “Pudiera ser”, “Capricho” (una amena burla al sentimentalismo y a la irracionalidad), el soneto “Olvido” y el antisoneto “A Eros”. “Tú me quieres blanca”, cuestiona.

IV: amor de la selva

Con chispas de entendimiento entre espectros de depresión y lecturas, la intimidad de Alfonsina también se entrelaza con la del escritor uruguayo Horacio Quiroga. Muchos hablarán de esta relación como un romance intenso, fugaz y/o mero coqueteo intelectual.

Ambos autores entablaron una amistad a partir de las reuniones en la casa del pintor Emilio Centurión y las tertulias del grupo Anaconda.

En algunas obras (como la novela histórica “Horacio Quiroga y Alfonsina Storni, Amor, locura y muerte”, de Fernando Klein) se relatan escenas de viajes a Montevideo, salidas al cine y algunos juegos pícaros que acaban en besos robados.

“Uno de los grandes atributos de Alfonsina es que supo hacer del amor/desamor un tema bisagra para abordar el desborde de sentimientos, la incomodidad de lo cotidiano, el erotismo y los pesares de aquellos que cargan melancolía, heridas y esperanzas en sus espaldas”, reflexionaRizzotti.

En esta trama de a dos, el destino ya había hecho sus entretejes de antemano. En 1925, después de negarse a acompañar a Quiroga hasta Misiones, ambos perpetúan un afecto distinto a la distancia.

El autor se suicida en 1937 y Alfonsina -con la salud física diezmada por un cáncer de mama (1935) y sus secuelas anímicas- le otorga unos versos espejo: Morir como tú, Horacio, en tus cabales, y así como en tus cuentos, no está mal; un rayo a tiempo y se acabó la feria… Allá dirán.

V: La despedida

En Storni hubo belleza y padecer, fragilidad y fortaleza, al igual que una "mariposa triste, loena cruel". Así también fue su despedida y una de las marcas que aún perdura en el tiempo.

La madrugada del 25 de octubre de 1938, fue a la playa de La Perla (Mar del Plata) y se arrojó al agua. "Me voy a dormir", dijo, escribió. Hay dos imagenes de este episodio: la primera, nos cabe a los románticos, con una silueta que se entierra lentamente en el mar y abraza un final tal vez predestinado. Después aparece la otra, la certera, que involucra a una sombra arrojada desde la escolelra del Club Argentino de Mujeres; lugar en donde encontraron su zapado.

Cualquiera sea la realidad, esa ofreción luego daría forma a "Alfonsina y el mar" una canción de Félix Luna y Ariel Ramírez que la hermana para siempre entre las olas, caracolas y sirenas.

A estas alturas, peor hubiera sido pecar con una vida lánguida.

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