Sharenting: ¿cuáles son los peligros de la sobreexposición de los chicos en las redes?

Famosos o no, cada vez son más los papás y mamás que comparten constantemente fotos o videos de sus hijos.

REDES. La sobreexposición de los más pequeños en las redes puede conllevar distintos riesgos. Foto tomada de: heraldo.es REDES. La sobreexposición de los más pequeños en las redes puede conllevar distintos riesgos. Foto tomada de: heraldo.es
07 Noviembre 2021

Compartir la primera ecografía, el nacimiento, los primeros pasos, las primeras palabras o las ocurrencias de nuestros hijos se ha convertido en una tendencia en los últimos años en las redes sociales. Los pequeños de la casa se terminan convirtiendo en los protagonistas, sin saberlo, y su día a día queda documentado en el mundo digital.

Esta práctica se conoce como "sharenting", un término nacido de la unión de las palabras "share" (compartir) y parenting (paternidad), y hace referencia a la sobreexposición de todo tipo de información de nuestros hijos en redes sociales.

Ahora bien, este  acto que a simple vista no tiene riesgos y que muestra el orgullo que los padres sienten por sus hijos puede llegar a ser riesgoso e incluso tener consecuencias en el futuro de los pequeños.

Cecilia Belén Benito, psicóloga especialista en niños y adolescentes, explica que la problemática no radica en la cantidad de fotos que se comparten sino en el tipo de situaciones o datos que se exponen.

"Las redes sociales hoy en día forman parte de nuestra vida, pero nosotros como adultos decidimos que sea así, nuestros hijos por el contrario no tienen ese poder de decisión muchas veces, sino que por lo general le es transmitido, ya que los padres al hacerlo forman una identidad del niño virtual, el niño existe en internet, incluso antes de nacer", afirmó en diálogo con LA GACETA.

La licenciada indicó que este tipo de prácticas implica una vulneración de la privacidad de las infancias y en muchas ocasiones se expone innecesariamente a los menores ante la mirada de millones de usuarios anónimos cuyas intenciones se desconocen. "De manera pública exhibimos dónde está, qué cosas le gustan, que come, como duerme, etcétera. Hay una vulnerabilidad en los niños que no es tenida en cuenta de forma consciente", resaltó.

¿Lo que se comparte puede afectarlos en el futuro?

Las fotografías que antes quedaban guardadas en el álbum familiar o los videos en el cajón de un armario. Ahora pasan a formar parte de la nube y quedan registrados para siempre. Benito destacó que ante esta situación es importante reflexionar sobre los contenidos que se comparten.

"Corresponde interrogarnos qué tipo de información del niño o niña publicamos, y en qué medida exponemos y afectamos la intimidad de la infancia con nuestras publicaciones", remarcó.

"Estas fotos que en principio parecen tiernas pueden humillar al niño en el futuro. Lo mismo que las anécdotas divertidas, que luego pueden ser usadas como objeto de burlas. Este daño a la privacidad y exceso de exposición, pueden ubicar a la persona en una situación de burlas en el presente o a futuro", indicó.

Y añadió: "además de que la confianza queda gravemente lesionada y puede generar estados de hiperalerta, ansiedad, inseguridad y un montante elevado de angustia en un futuro".

Foto tomada de hola.com Foto tomada de hola.com

También se debe tener en cuenta que existen riesgos como grooming, ciberacoso o ciberbullying, fraude financiero o suplantación de la identidad, a los que pueden estar expuestos los menores.

Otra mirada

El psicólogo Lucas Haurigot Posse destacó la importancia de analizar la conducta que tienen los padres a la hora de seleccionar qué mostrar en las redes sociales y cómo puede afectar a los menores.

"Las redes son  formas virtuales de vinculación que no son en sí ni buenas ni malas. Cuando publicamos imágenes de nuestros hijos o familiares podemos encontrar el deseo compartir momentos o situaciones de felicidad. Esto no tiene nada de malo, pero en la medida que vaya acompañado de un disfrute también en la vida real", advirtió.

El profesional especialista en niños y adolescentes aclaró que el problema no radica en compartir situaciones cotidianas de nuestros hijos -teniendo en cuenta que lo que se sube no vulnera su intimidad o seguridad- sino en la distancia que existe entre lo que se expone pública y la vida real.

"Se vuelve problemático cuando comenzamos a vivir solo una vida de apariencias, pero vacía en lo real. Lo virtual muchas veces da la posibilidad de mostrar lo que no existe. Y se torna un campo donde se expresan todo tipo de emociones y fantasías", concluyó Haurigot Posse .

Coincide con él, Benito que sostiene que actualmente asistimos a una época donde ya poco nos importa vivir el momento, sino mostrar a los demás como vivimos.

"La era de la imagen, una era donde la mirada del otro es imprescindible.  Las personas adultas, en ocasiones, muestran a la infancia en las redes como un objeto, dejando de lado sus derechos. No se percibe al niño o niña como un sujeto, y ante ello la infancia no tiene cómo defenderse. Los padres caen en la trampa narcisista de mostrar al niño como un logro, como un trofeo, vulnerando un derecho fundamental, que es el derecho a la privacidad", finalizó.

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