CUMBRE. El impuesto del 15% las grandes compañías fue celebrado.

ROMA, Italia.- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y otros 16 líderes mundiales discutieron acciones para hacer que las cadenas de suministro sean más resilientes frente a futuras crisis de salud, así como al cambio climático e incluso a ataques planificados.
Los problemas en la cadena de suministro han ido empeorando a medida que la economía mundial deja atrás una recesión inducida por la pandemia de coronavirus y amenaza con desacelerar la recuperación. Ya es un hecho que han acelerado la inflación.
“Tenemos que tomar medidas ahora, junto con nuestros socios en el sector privado, para reducir los retrasos. Y luego, tenemos que evitar que esto vuelva a suceder”, dijo Biden a los líderes mundiales en una reunión al margen del G20 en Roma para abordar los cuellos de botella de la cadena de suministro.
“Ahora que hemos visto cuán vulnerables pueden ser estas líneas de comercio mundial, no podemos volver a la normalidad. Esta pandemia no será la última crisis de salud mundial que enfrentamos”, afirmó.
Además de Estados Unidos, participaron en la cita líderes y representantes de la Unión Europea, Australia, Gran Bretaña, Canadá, República Democrática del Congo, Alemania, Indonesia, India, Italia, Japón, México, Países Bajos, República de Corea, Singapur y España.
Un resumen escrito de la Casa Blanca de las conversaciones afirmó que los países expresaron su voluntad de trabajar juntos para hacer que las cadenas de suministro sean más resistentes. Dijo que habían acordado impulsar transparencia e intercambio de información entre países y la necesidad de tener múltiples proveedores confiables de materias primas, productos intermedios y terminados. “La apertura y la comunicación pueden promover una respuesta rápida a las interrupciones en las cadenas de suministro y permitir que otros actores tomen medidas de mitigación”, según el resumen.
Este compromiso se suma al que hicieron los líderes de las 20 economías más grandes del mundo, el sábado, sobre la necesidad de impulsar un impuesto mínimo global destinado a evitar que las grandes empresas oculten ganancias en los paraísos fiscales.
Asistiendo a su primera cumbre en persona en dos años, los líderes del G20 respaldaron los pedidos para extender el alivio de la deuda a los países empobrecidos y se comprometieron a vacunar contra la covid-19 al 70% de la población mundial para mediados de 2022.
Con la economía y la salud en la primera fila de las discusiones, el debate sobre el clima quedó sin definiciones.
Resaltando la forma en que la crisis del coronavirus ha tumbado al mundo, médicos con batas blancas y trabajadores de la Cruz Roja se unieron a los líderes para su tradicional fotografía “familiar”, un tributo a los sacrificios y esfuerzos de los médicos de todo el mundo.
Al dirigirse a la apertura de la reunión, que se lleva a cabo en un centro de convenciones de acero y vidrio, el primer ministro italiano, Mario Draghi, dijo que los gobiernos deben trabajar juntos para enfrentar los formidables desafíos que enfrentan sus pueblos.
El acuerdo fue aclamado como una evidencia de una renovada coordinación multilateral, ya que las principales corporaciones enfrentan un impuesto mínimo del 15% donde sea que operen, a partir de 2023 para evitar que protejan sus ganancias en entidades extraterritoriales. (Reuters)







