COMO UN ARLEQUÍN. La diversidad de colores apuntó a mostrar la diversidad del cerebro humano. “No hay dos cerebros iguales”, dicen los organizadores.
Desde hace décadas el pediatra Rubén Omar Sosa, del Hospital Elizalde (CABA) organiza barrileteadas para impulsar la inclusión de quienes tienen autismo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Este año, organizaciones locales se han sumado al evento que tuvo lugar ayer en Tucumán y en todo el país. La convocatoria fue a favor de la neurodiversidad, un concepto que comenzó a tomar formar en los años 90, cuando se logró separar el el espectro autista de las enfermedades mentales y se estableció que el autismo, el TDAH, el Asperger, la dislexia, entre otras, no son enfermedades sino condiciones.
“Neurodiversidad significa que no hay un cerebro igual a otro, lo que lleva implícito la inclusión”, destaca Sosa. Marta Romano, de Asperger Tucumán, contó que tomaron la consigna del doctor Sosa junto a TDHA mi mundo naranja, a los que se sumaron otras organizaciones, entre ellas, la revista Capacitados, que dirige Leandro Sánchez, que colaboró con la organización de la barrileteada.








