Mateo Martínez: “el problema de Tucumán no es la cantidad de médicos, sino su distribución” - LA GACETA Tucumán

Mateo Martínez: “el problema de Tucumán no es la cantidad de médicos, sino su distribución”

El decano de la Facultad de Medicina de la UNT se refirió a la merma de graduados y a su impacto en el sistema de salud. La pandemia y una triple pérdida.

31 Oct 2021 Por Roberto Espinosa
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MIRADA ANALÍTICA. Martínez cree que la provincia está mejor preparada para enfrentar la Delta.

Pateó el tablero del mundo. Sistemas de salud en jaque. Incertidumbre por lo desconocido. Millones de contagios. Dolor. Sufrimiento. Cuarentena. Democrático, no discriminó en sus embates, incluyendo a los trabajadores de la salud. Sinónimo de muerte. “Haz el mal sin mirar a quien”, parece haber sido la consigna del coronavirus que sigue presente moderadamente en Tucumán y que se está reinventando ahora lentamente en su variante Delta. El doctor Mateo Martínez, decano de la Facultad de Medicina de la UNT, había advertido hace unas semanas que en un futuro no muy lejano habría menos médicos, así como kinesiólogos y enfermeros, en el sistema de salud.

- En esa ocasión, dijo que en el período 2020-2021, en el país se dejarían de graduar unos 7.000 médicos, un dato más que preocupante.

- Entre 6.500 y 7.000 es la estimación. En realidad, pasa en todas las carreras y es más importante el déficit en carreras que tienen formación práctica. Si una facultad que enseña una formación teórica cierra el 20 de marzo de 2020 su actividad educativa presencial, en 15 o 20 días, mal que mal puede, empezar a recuperar terreno, pero qué hacen aquellas cuando la cuarentena duró prácticamente todo el año, las que tienen formación práctica… le puedo mencionar una veintena de carreras que están comprometidas.

- ¿En qué medida se va a resentir el sistema de salud de Tucumán?

- Buena pregunta. Al tema lo hemos conversado con la ministra en diciembre pasado. Francesc Pedró es director del Instituto para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, dependiente de la Unesco, y este hombre dice que la pandemia ha producido en América Latina una triple pérdida: las carreras pierden alumnos, los alumnos pierden aprendizajes y la sociedad pierde equidad. Con esto está diciendo que por razones distintas, incluyendo las económicas, muchos estudiantes han dejado de estudiar porque no pueden sostener la conectividad o la pandemia ha generado una situación económica más precaria aun que la había antes de ella y lo obliga a buscar alternativas laborales, antes que seguir estudiando. Conclusión: las carreras, en general, pierden alumnos. El segundo fenómeno: no se está estudiando lo mismo que antes de la pandemia, hay muchísimos condicionamientos. La educación es esencialmente presencial, tiene una base social entre docentes y estudiantes, y en este año medio se ha visto absolutamente lesionada desde la escuela inicial hasta la universidad. Entonces, los estudiantes que están cursando en estos tiempos no tienen los mismos aprendizajes, han perdido aprendizajes. Y finalmente, como tercer fenómeno, la pérdida de equidad: ¿quién abandona la carrera o pierde más aprendizajes? El que es más frágil socio económicamente, entonces la brecha social se profundiza.

- Las carreras afrontaron la pandemia de distintas maneras...

- Hay tres grandes grupos de carreras: unas que pueden desenvolverse en el plano de la virtualidad (algunos profesorados o licenciaturas que tienen que ver con el mundo de la cultura, quizás). El plano de la virtualidad no solo no los perjudica. Algunos profesores amigos me dicen que han ganado: chicos que trabajaban y que no podían concurrir a las clases, conectándose a distancia pueden haber sido beneficiados. El segundo grupo son las carreras que tienen formación práctica y no la pudieron hacer por las restricciones. Y el tercero, es el campo de las ciencias de la salud, y ahí es más serio el impacto porque el campo de práctica nuestro es el de la lucha anticovid. Nosotros hemos vuelto a la presencialidad gradualmente el 10 de diciembre pasado. Hay un fenómeno interesante: chicos salteños, jujeños, catamarqueños, en este tiempo, abandonaron sus departamentos y se volvieron a la casa y hacerlos volver en septiembre-octubre es complicado.

- La realidad sigue siendo difícil.

- Es una situación extremadamente compleja que se traduce en las ciencias de la salud en tres o cuatro fenómenos: alargamiento de las carreras, lo cual significa que no vamos graduar la misma cantidad en Argentina, eran 6.500 o 7.000, y al alargar la carrera se calcula que entre el 2020 y el 2021, prácticamente vamos a perder una cohorte completa. La pelea es para no abandonar a nadie, la consigna central es acompañarlos a todos y que los chicos sigan avanzando en sus carreras. Eso va a impactar en el sistema de salud. El foro de Facultades le presentó hace unos meses al Ministerio de Salud de la Nación una respetuosa advertencia, señalando que esto va a impactar en breve en el sistema de salud. En Tucumán, graduábamos 300 chicos por año y el 31 de marzo pasado, estábamos llegando a menos de 130.

- ¿Cuáles son las posibles soluciones para paliar el déficit que impactará en el sistema?

- El esfuerzo de la Facultad se ha hecho en gran medida: prolongar regularidades, modificar fuertemente el régimen de correlatividades: antes, para rendir Farmacología, se necesitaba tener aprobadas Fisiología y Biofísica; todas las Facultades han buscado flexibilizarse para que los chicos no se queden atrás, eso en relación con el cursado de la carrera. Se ha explorado como alternativa ver si los estudiantes de la práctica final obligatoria de todo el país pueden ayudar a contener el impacto negativo de la disminución de graduados. Todos los años nos enfermamos, nos jubilamos, nos morimos y los relevos son los jóvenes. Ese proceso está siendo complicado. En febrero del año pasado, Nueva York estaba de rodillas: camiones frigoríficos recogiendo cadáveres en la calles. El Estado de Nueva York facilitó que cerca de 17 mil estudiantes del último año de la carrera de médico se matricularan para poder dar respuesta a la epidemia. Ese enfoque lo hemos analizado y aparece como atractivo, pero yo le haría una pregunta: ¿se puede legar a la sociedad un médico, graduado por decreto, dejándolo para los próximos 40 años, y que no le ha ofrecido a la academia suficientes garantías de culminación del proceso formativo? Es muy complicado y también tentador. Entre los 24 decanos de Medicina del país hemos debatido. En una epidemia que puede durar tres años, ¿le podemos legar a la sociedad tucumana por decreto, médicos que no han culminado bien su carrera para los próximos 40 años?

- ¿Se va a resentir notablemente el sistema de salud en Tucumán si ingresa la variante Delta?

- La variante Delta, de hecho, está. Con todo riesgo de equivocarme, puedo arrimar una opinión fundada: a diferencia de los países de Europa del Este y del Oeste, y Estados Unidos, la llegada de la variante Delta está encontrando cierta competencia biológica, como la de Manaos o la Andina. Nosotros tuvimos estas dos. Cuando a ellos les llegó la Delta, se metió de lleno y los ha complicado. Cuando nos llega a nosotros que la hemos llegado a enlentecer con todas las medidas que se han tomado nos encuentra con que es dueña y señora la cepa Manaos, entonces hay una competencia evolutiva. Ese fenómeno es interesante señalar. Creo que la onda Delta va a ser mucho más suave. El segundo fenómeno es que nos encuentra a muchos vacunados, no así en Europa.

- Hay rebrotes importantes en Inglaterra, Rusia y otros países.

- Pero hay rebrotes en Israel que tiene un 80% de vacunados, es un fenómeno difícil de entender por la vacuna, pero sí mínimamente entendible por la competencia biológica. Es multicausal, es aventurado aferrarse a una sola explicación. Lo interesante es que la encuentra a la provincia de Tucumán, mucho mejor preparada, mejor estructura formada, todos los recursos humanos hemos adquirido experiencia en afrontar la lucha contra el Covid y un dato que no es menor, pese a no tener un antiviral específico, se dispone de esquemas de tratamiento mucho más eficientes que en marzo del año pasado. La comunidad médica de la provincia ha desarrollado un ojo clínico de un fenómeno que cuando llegó nadie sabía cómo abordarlo, hoy, cualquier médico medianamente formado tiene que saber abordar de entrada un caso de Covid y derivarlo en el momento que lo exceda. Va tener peso la experiencia y la estructura del sistema de salud más allá del déficit que ya se está sintiendo.

- ¿Cómo está Tucumán en relación con la cantidad de médicos por habitantes?

- No tenga dudas de que no tenemos déficit porque tenemos una fábrica de médicos a mano. El problema de Tucumán nunca fue la cantidad de médicos sino su distribución, estamos concentrados en la capital y no en zonas periféricas, como Ampimpa. Hay déficit en ciertas especialidades; usted abre una residencia en anestesia y para diez cupos se presentan cien chicos, en cambio para medicina general, que para mí es esencial, no se presentan tantos, como en neonatología, emergentología, terapia intensiva, son áreas críticas históricas. Son especialidades muy exigentes. Eso requeriría que en algún momento el Estado nacional que de un modo u otro direcciona los recursos, los trate de una manera diferenciada, estimulándolos de alguna manera.

- En este contexto, ¿de qué modo va a impactar a futuro el ingreso irrestricto a Medicina?

- El ingreso va a impactar en siete u ocho años. Nosotros ya estamos en 4.800 estudiantes aproximadamente. El problema de la masividad está en relación con la calidad formativa, capaz que usted tiene una fábrica que produce más, pero no sé si con tantos controles de calidad. En una salita de jardín de infantes donde hay 20 chicos y llega el papá o la mamá y ven que en lugar de 20, la maestra ha puesto 40 y están amontonados, van a poner el grito en el cielo, y qué le hace pensar que en la educación superior va a ser diferente, hay un límite para esto. Si hay un lugar donde el ingreso irrestricto no es racional, es en el campo de las ciencias de la salud porque encima hay un tercero excluido que es el paciente que pone a nuestra disposición su enfermedad, sus sufrimientos y a veces su miseria para que nosotros hagamos la mano clínica y luego desarrollemos nuestra profesión independientemente. Es una cuestión de respeto al paciente.

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